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lunes, 29 de octubre de 2012

Un Alimoche en mis manos Capitulo 4 (falta un último capitulo)


Ese lunes, y a petición de los Agentes para la Protección de la Naturaleza, nos personamos en el lugar donde lo había encontrado para redactar conjuntamente la diligencia pertinente. Un paso preliminar para poder tramitar el caso al juzgado. De ser un caso de envenenamiento, y al ser un ave protegida, pasaría a tratarse como delito, y lógicamente tiene que pasar por este estamento.

 
El recorrido fue triste, al recordar cada instante que pasé con la pobre “voleta” en mis manos y volver  a  resonar en mi cabeza los ecos de mis recuerdos y pensamientos de aquel día. Entre otras cosas interesantes me llamo la atención que recorrieron toda la zona con un perro adiestrado para la detención de venenos, aunque no encontraron ningún resto sí que estuvo merodeando mucho rato debajo del árbol donde le hice la primera revisión y donde intenté localizar, sin éxito, el teléfono del CRFS de La Alfranca.
 

También me comentaron que el alimoche sólo duró con vida unos 10 minutos a su llegada al Centro “hospitalario”, algo que me resultó chocante al no detectar tal síntoma cuando lo metimos en la caja. Síntoma de que era más que probable que fuera un tóxico lo que ingirió.
Después de unas fotos al lugar, georeferenciar el punto con el GPS, rellenamos el impreso y al día siguiente, martes, pase a firmarlo para terminar mi responsabilidad en el caso…
 
14 días después, sale publicado en el Heraldo de Aragón la noticia de la puesta en marcha de la Unidad Canina Antiveneno de Aragón, y entre otras cosas comentan el caso del Alimoche y aportan el dato de que había consumido una paloma envenenada y lo que desencadenó después con la extracción de los dos huevos y su traslado al CRFS de La Alfranca.
Preocupantes datos aporta el artículo y la necesidad de la creación de este nuevo servicio… “Tan sólo el año pasado, seis alimoches murieron por ingerir veneno, al igual que un milano real y dos águilas perdiceras, de las que quedan pocos ejemplares en el Aragón”
Queda un último capítulo de esta experiencia, quizás la más emotiva de todas y de la que uno termina con la sensación de que todo lo que se hizo ha valido para algo, aunque nunca podremos recuperar a ese pobre macho que tantas visitas nos hizo desde su África querida para regalarnos su presencia y sus repetidos ciclos reproductores con su ahora viuda pareja (esperemos encuentre pronto otro macho solitario)
El enlace de la noticia publicado en el Heraldo de Aragón es el siguiente:
Se copia textualmente todo su contenido, ya que no tiene desperdicio:
La utilización ilegal de cebos envenenados para eliminar depredadores en fincas ganaderas y el mal uso de sustancias rodenticidas en Aragón provoca al menos un 4% de muertes entre animales carnívoros y aves rapaces, algunas de ellas especies protegidas, como el águila real o el quebrantahuesos.

En los últimos diez años, en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Alfranca (Zaragoza) ingresaron alrededor de 600 animales muertos, de los cuales el 4% había sido envenenados en el territorio aragonés.

Con el objetivo de reducir el uso ilegal de estos cebos envenenados, y con ello la muerte de animales, el Gobierno de Aragón ha puesto en marcha una patrulla canina antiveneno, formada por cinco perros adiestrados -golden retriever, un pastor alemán y tres labradores- que localizan tanto el veneno como los cadáveres contaminados.

Se trata de una nueva estrategia del proyecto Life Antídoto, financiado enteramente por la Comisión Europea, en el que participa el Gobierno de Aragón y la Junta de Andalucía, que tiene la finalidad de conservar la fauna mediante la adopción de medidas innovadoras.

Así lo ha afirmado el director general de Conservación del Medio Natural, Pablo Munilla, quien ha asistido este lunes, junto al consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Modesto Lobón, a la presentación pública de la patrulla canina antiveneno, que lleva trabajando desde el pasado mes de agosto.

Desde esa fecha, han llevado a cabo más de sesenta operaciones, algunas programadas y otras de emergencia, como la realizada hace unas semanas en Alfocea (Zaragoza), donde se encontró un alimoche muerto que había ingerido previamente una paloma envenenada.
"Hubo que actuar con carácter de urgencia y hacer una revisión de lo que había pasado. En paralelo, al menos se rescataron los dos huevos que había en el nido y que ahora se encuentran en buen estado en el Centro de Recuperación de la Fauna Silvestre", ha comentado.

Tan sólo el año pasado, seis alimoches murieron por ingerir veneno, al igual que un milano real y dos águilas perdiceras, de las que quedan pocos ejemplares en el Aragón, ha señalado Munilla.

Estas aves son las principales víctimas del veneno, junto al quebrantahuesos; el buitre estival, que experimenta un declive poblacional por causas de mortalidad no natural, el buitre leonado y el águila real, que se alimenta de carroña cuando no encuentra presas, además de otras especies mamíferas, como el oso pardo o la marta.

Estos animales mueren al ingerir veneno depositado en el terreno, a veces de forma intencionada y otras, la gran mayoría, por un mal uso de estas sustancias o por alimentarse de otros animales muertos que previamente habían sido envenenados, ha señalado Munilla.

En este sentido, ha recordado que la utilización de estas sustancias de forma ilegal es un delito, tipificado en el Código Penal, además de tener un impacto muy negativo en la fauna y la flora del entorno.

Perros adiestrados desde los cinco meses de vida
Los cinco perros que conforman la patrulla canina han sido adiestrados desde los cinco o seis meses de vida, en cualquier caso antes de un año, aunque requieren un entrenamiento permanente, ha apuntado Manuel Alcántara, jefe de Servicio de Biodiversidad del Gobierno de Aragón.

Habitualmente, la unidad canina, acompañada de un adiestrador, realiza prospecciones programadas en lugares en los que han tenido lugar con anterioridad otros envenenamientos y salidas de urgencia cuando se ha localizado un animal muerto.

En estos casos, los Agentes para la Protección de la Naturaleza avisan al servicio central de Biodiversidad, que envía, a su vez, a uno o dos perros a inspeccionar la zona.

Una vez localizado el veneno -sobre el que los perros se sientan, sin necesidad de escarbar- los agentes lo retiran y envían una muestra que es analizada en un laboratorio de la Castilla-La Mancha, mientras que si se trata de un cadáver envenenado, se traslada a La Alfranca, donde se realiza la necropsia, ha explicado.

Aragón, junto a Andalucía y Castilla-La Mancha
, es pionera en la incorporación de esta técnica a sus planes de erradicación del veneno ilegal, y otras Comunidades vecinas como Navarra y Castilla y León han solicitado, en alguna ocasión, la patrulla canina para inspeccionar parte de su territorio.

 
Para terminar un toque de color: Gorro y palos del palotiau de Embún
 

2 comentarios:

teca dijo...

Muito emotiva essa história toda... às vezes penso até onde a "humanidade" poderá chegar...

(Fico feliz de podermos comentar novamente no seu blog... mesmo que seja para deixar um beijo e uma flor, com carinho);)

jarnaco dijo...

Gracias Teca por tú comentario y por tan agradable visita, como siempre es un placer!
Esta pequeña historia termina en el próximo post, de manera más o menos feliz, aunque nunca remplazaremos al pobre alimoche que murió y que por desgracia no pude salvar.
Ojala se radique el veneno, y más concretamente los desalmados delincuentes que hacen uso de ellos. Mis besos no son tan bellos como los de una flor, pero igual te mando otro tan impactante como la dulce luz del amanecer.