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domingo, 9 de septiembre de 2012

Un alimoche en mis manos (Neophron percnopterus)…. Capitulo 1


Aquí comienza una pequeña historia sobre un Alimoche (Neophron percnopterus). Durante unos pocos capítulos se redactará lo acontecido en este triste suceso.

Transcurría casi la mitad del mes de mayo, con las aves estivales ya presentes entre nosotros. El sol abrasador nos auguraba un verano cálido y seco. Día soleado como pocos, donde ni la sombra de los árboles daba un respiro en el caminar por el escarpe de la Alfocea (Zaragoza).
 
El camino era muy agradable, a pesar del fuerte calor y del deslumbrante sol, debido a las notas que las numerosas aves canturreban. Ese día pretendía acercarme a los pájaros que de colores más exóticos nos visitan.  Tengo que reconocer que tengo una especial  devoción por el abejaruco (Merops apiaster) y por la oropéndola (Oriolus oriolus). Decidí centrarme en un punto donde la presencia del abejaruco es más visible, por los posaderos y  atalayas que utiliza, así como por la buena calidad del campo de caza de la que disponen. La zona está próxima a un nido de alimoches, que  días antes los había visto visitar, aunque no pensaba que hubieran iniciado la puesta.
Quería un día lleno de color y me tropecé con la “oscura” realidad. A los pies del escarpe, algo por encima del camino principal, algo se movía de la misma forma que el viento mueve un trozo de tela. A pesar de permanecer un rato inmóvil, y ante la duda que hubiera sido un aleteo, decidí acercarme para ver qué producía ese extraño movimiento.
 
No se puede describir la sensación que uno tiene cuando se encuentra con un animal en estado tan crítico, se podría decir que uno tiene nervios, angustia, temor, pero lo que te invade es una tremenda pena cargada de responsabilidad.
Las decisiones que uno toma en estados críticos son muy duras, pero no por ellas se pueden considerar inoportunas o erróneas….

Continuará…

Un pequeña muestra de los que se nos va y otra de lo que ahora podemos disfrutar.

Las aves estivales empiezan a dejarnos, muchas ya lo han hecho, otras lo harán a lo largo de este mes de septiembre y serán remplazadas por las invernantes.
Pollo de Avión común (Delichon urbica)
 
Este mes de septiembre es el mejor mes para observar a los papamoscas en nuestra tierra, grandes cantidades de aves nos visitarán procedentes de zonas más altas de Europa. Aquí se saciaran todo lo que puedan para afrontar con buen ánimo y fuerza el resto del viaje a territorio africano donde pasarán el invierno.
Papamosca cerrojillo (Ficedula hypoleuca)

Aunque pueden verse a lo largo de todo el verano, su población se cuatriplica en estas fechas.

Libélulas de este verano:

Cuando Dios fue creando a las especies y le tocó el turno a la pobre libélula no le otorgó el poder de volar. Al sufrir las continuas burlas del resto de los animales pidió cada noche con toda insistencia  que pudiera tener alas, aunque no dejará de ser un bonito sueño. Fue tal su devoción que al final nacieron alas en su cuerpo convirtiendo ese precioso sueño y en una realidad. Ni la celosa mariposa pudo arrebatárselas a pesar de su lucha, en mucho gracias a su anhelo, su lucha y su tremendo deseo por no desprenderse de ese tesoro.


 Sin duda la observación de las alas de la libélula da una sensación de calma, de paz y de ternura, quizás por sus transparencia y fragilidad, pero no dejan de ser ante todo un prodigio de la naturaleza.

Está como una cabra.... como un servidor!