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lunes, 9 de julio de 2012

La estival culiblanca hispanica


Esta es la collalba (Oenanthe hispanica) que posee más blanco en la cola, por lo que su apodo de culiblanca es en este caso el más acertado.
detalle cola collalba rubia:
Su coloración, sin embargo, es bastante dispar de unos ejemplares a otros y sobre todo en algunos de los lugares donde visita. Así por ejemplo hay machos que parecen casi blancos en los lugares del Este y sin embargo en los países más occidentales su coloración parece más dorados.
Hay rasgos más comunes, como puede ser su llamativo antifaz, una máscara que le cubre el ojo a modo de un bandolero.  La variedad “gorginegra” o “papinegra”  le llega a cubrir incluso la garganta. En la variedad papialba sólo le cubre el ojo (ver dibujo-detalle). Todas las fotos de la entrada pertenecen a ésta última variedad. Las alas son negras, siendo el cuerpo y las partes inferiores de una coloración que va desde el blanco al naranja intenso (nunca gris). Su figura general da un contrastado diseño blanco-negro.
detalle cola collalba gris:
La hembra es parecida a la collalba gris pero se le destaca una mancha oscura en la mejilla y sus alas son más oscuras que éstas.

Estos pajarillos de unos 14 cm de longitud nos visitan en la época estival, permaneciendo con nosotros hasta que los primeros fríos del otoño los lleva a territorio africano, siendo su cuartel invernal al Sur del Sahara. En la época otoñal la coloración del macho es más ocrácea, la hembra se asemeja todavía más a la gris, aunque su mancha negra en la mejilla la delatará, así como sus alas más negras y mucho más blanca la cola.

Le gusta los terrenos abiertos de monte bajo, con zonas áridas y pedregosas. Puede observarse casi a cualquier altura, aunque por encima de los 800 metros de altitud empieza a ser más bien rara su observación en la época de cría. Se puede considerar los 1.200 metros su límite aunque en la época otoñal y en proceso migratorio pueden verse por encima de los 2.000 metros.
Se alimenta de insectos y arañas que captura en el suelo. Observa a sus presas desde una ramilla o desde lo alto de una piedra que les sirven de atalaya, una vez capturada vuelve a su lugar de vigilancia.





Detalle de unas cuantas invasoras por Juslibol: Su población cada vez es más numerosa, han conseguido desplazar a los galápagos europeos, siendo cada vez más extraña su observación: