Seguidores

domingo, 25 de septiembre de 2011

Volando de la mano de nuestras necrófagas… Cuando uno vuela tan alto como ellas y ellas tan bajo como nosotros algo debe de ir mal…

Qué sensación de paz se siente cuando uno “vuela” tan alto como ellas, sentarte a media ladera de un puerto de alta montaña para contemplar su acercamiento errático por el valle, como puntos diseminados por encima de esos bajos campos donde el ganado aún pace tranquilamente la tierna hierba de finales de verano. La búsqueda de una desgraciada res muerta con la que alimentarse cada día en más desesperada…
Me gusta sentarme allí, sentir ese aire fresco de montaña, mientras el sol colorea una piel poco acostumbrada a rayos tan limpios y puros como estos. Ver los vuelos de nuestras necrófagas tranquilamente, ver sus círculos medianamente cortos y sus giros rápidos según sea la fuerza de la corriente térmica del momento. Encogerse el corazón cuando pasan al nivel donde tú estás, allí sentado, sin más refugio que tus manos haciendo de visera para que no te deslumbre el sol, oyendo incluso como sus alas cortan el aire y teniendo miedo de moverte para no despistar a semejantes máquinas voladoras. Cuando pasan de tu nivel te acuerdas de la foto, de no haber sabido aprovechar el momento, de que podría haber hecho o dicho… Pero te quedas con lo mejor, te quedas con esa PAZ que uno siente al volar a su lado, aunque sea tan brevemente y agradeciéndoles que por un instante te hayan dejado compartir su espacio aéreo.
Ya nos dejan los alimoches, pocos jovenachos se han visto volar, año regularcillo si lo comparamos con el anterior. Esperemos que el año que viene sea mejor. Mejor les ha ido a nuestros buitres, aunque sean menos las parejas que han intentado este año realizar la puesta, éstas han sido por lo general exitosas.

Estos días nos ha visitado este curioso huésped por Embún, seguramente vecino espelunguero, aunque el hambre, la juventud, la dispersión del joven buitre puede haberle hecho llegar a nuestro pueblo de cualquier sitio.
No deja de ser curioso y preocupante verlo parado en un centro urbano, verlo pasear tranquilamente, aunque sea empapado por la lluvia. Lo más asombroso de todo es las pocas ganas que por lo visto tenía de abandonar el “caliente” lugar. Comentan que era un gyps joven y su aspecto no era de estar muy bien alimentado… esperemos pueda retornar hacia una vida libre y sana. Las fotos de móvil son de mi hermano Carlos J. (muchas gracias)

Estamos en los primeros días del Otoño, ya nos podemos ir preparando para poder disfrutar de momentos como este:

7 comentarios:

teca dijo...

Eu gosto de passar horas deitada na relva observando o voo das aves... nem me lembro de fotografá-las... meus olhos guardam tanto de tanta coisa...
Que delícia o outono chegando... trará frescor e cores tão bonitas...
Aqui estamos no início de uma primavera que promete trazer cores, pássaros alegres e um pouco de umidade à terra tão seca e sofrida pelo fogo.
Boa semana, querido.
É sempre um prazer passar aqui e admirar o que nos deixa.
Um beijo carinhoso.

Salvador Recio Urbano dijo...

Hola amigo mío, muy buena serie esta última de los carroñeros, los Quebrantahuesos, me encanta, ojalá que pueda fotografiarlos pronto, el Leonado que esta en la calle, cosa muy rara, la verdad es que es un ejemplar joven, de este año, pero nada es imposible. Buen trabajo. Un abrazo.

jarnaco dijo...

Hola Teca,´
La verdad que el otoño es muy especial para mí, me llena de alegría por muchos motivos y uno de ellos es la delicia de ver unos paisajes de ensueño, llenos de colorido.
La primavera que te llega es la otra estación preferida para los amantes a la naturaleza, el rebrotar de la vida después del retargo invernal, así como el momento de todo ser vido de aprovechar el buen tiempo para reproducirse.
También te deseo lo mejor para estos días.
Muchos besos llenos de cariño otoñal

jarnaco dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
jarnaco dijo...

Hola Salva,
Nuevamente te tengo que dar las gracias por su visita. Pues sí el Quebranta es una especie que enamora sólo con verlo, seguro te enamora cuando puedas tropezarte con él y te lo lleves de recuerdo en forma de fotografía... seguro que no tardas en hacerlo.
Mil gracias... te sigo
Un saludo
José Luis

elcamperoinquieto.com dijo...

Preciosas fotos y muy curioso lo del buitre en el pueblo///que buena que tu hermano estuviera alli!
Saludos camperos.

jarnaco dijo...

Gracias campero por el alago, sí que fue una suerte el que estuviera carlos en el pueblo en el momento de "visitarnos" el Buitre leonado... mala mezcla la lluvia, la juventud y el hambre!
Un saludo