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lunes, 8 de agosto de 2011

siempre hay historias de las cigüeñas que nos conmueven

La vida de los animales salvajes es incompatible con las grandes extensiones de terreno que el hombre rotura, construye o tala de manera abusiva la población arbórea y vegetal. En estos lugares “profanados” a la naturaleza sólo sobrevivirán las especies que pueden obtener algún beneficio mutuo, aunque siempre pasarán a ser consideradas especies parásitas de los humanos, como puede ser el ejemplo de los gorriones, los ratones o de estas cigüeñas de la que hoy hablamos de manera breve.
La cigüeña (Ciconia ciconia) quizás es el animal migratorio que más se “agarra” a los territorios que deja antes de su periodo migratorio. Es tal su apego a estos territorios que suele realizar la puesta en los mismos lugares año tras año. Su complicidad con los seres humanos es tal que ya no es extraño verlo en las grandes ciudades, y ya es hasta chocante ver un campanario sin el voluminoso nido.
Dentro del montón de curiosidades, mitos o leyendas que van asociadas a esta benévola zancuda destacaría la de su afán proteccionista de sus polluelos. Es tal su ansiedad por proteger a su prole que siempre veremos uno de los adultos en el nido hasta que los pequeñines pueden valerse por sí mismos. Se dice que si el adulto que está fuera del nido muriera por algún motivo, el otro adulto llegaría a morir de hambre antes de dejar a los polluelos solos en el nido.
De estas fotos me ha sorprendido ver su lágrima rojiza que le llega al pico, no he encontrado gran cosa que pueda aclararme el motivo, salvo que parece va tomando color a medida que la cigüeña adquiere más edad. Los pollos tienen el pico y antifaz negro y a medida que van creciendo el pico se vuelve rojizo, pero según alguna foto observada, los inmaduros de dos-tres años todavía tiene el “lagrimal” negro.
A pesar de ser una especie puramente migratoria, cada vez tenemos más ejemplares que nos acompañan todo el año y se aventuran a pasar el invierno con nosotros. También parece claro que cada vez su ascensión de cota de nivel es superior llegando incluso a observarse ejemplares en la jacetania, aunque se piensa que todavía son ejemplares migratorios. En este punto quisiera reseñar la cita de Adrián que vio un ejemplar en los campos de Hecho.
Para terminar este pequeño cuento lleno de ternura y amor, lo mejor del caso es que se trata de un hecho real que se produce año tras año y del que no dejará indiferente a nadie:
puede verse la historia completa en este enlace:
Se trata de la conmovedora historia de una cigüeña que fue herida por un disparo en Croacia, a la que un piadoso portero de escuela la cuidó, curó y le construyó un nido en el alto del colegio.
La historia ya sería así llena de buen corazón, pero lo asombroso ha sido que un macho se enamoró de ella hace 8 años y vuelve año tras años a visitarla y formalizar la familia. Debe ser muy triste la separación cuando llega el otoño, al no poder volar ella, y por el contrario una tremenda alegría el ver el reencuentro cada primavera.
Su cuidado en invierno está al cargo de su padrino el portero, pero al llegar la primavera todo el cuidado lo lleva el macho, que le trae comida y arregla el nido. Dicen que ha criado hasta ahora 35 cigüeñas.

4 comentarios:

Salvador Recio Urbano dijo...

Preciosa serie de la cigüeña blanca, estupenda la nitidez, buen trabajo. Un saludo.

jarnaco dijo...

Hola Salvador,
Siempre tan puntual a la cita, muchas gracias por la visita, no puedes imaginarte la alegría y satisfacción que me da.
Sigue con ese fenomenal trabajo ehhh que cada día es más impresionante.
Saludos

teca dijo...

Que terna... muito lindas as fotos desta ave... obrigada por compartilhar histórias e imagens doces.
Um beijo carinhoso.

jarnaco dijo...

Muchas gracias teca
como la cigüeña blanca y pura tu visita está llena de bienestar, desde la antiguedad su presencia es síntoma de buenaventura y beneficios.
Besos querida amiga