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martes, 23 de agosto de 2011

El guardián de las “torretas”… el Roquero rojo (Monticola saxatilis)

El Roquero rojo (Mosticola saxatilis):
Este roquero es muy llamativo de color, especialmente el macho a la llegada a nuestra tierra en la época estival. Conforme el verano va pasando su coloración parece que se aclara, aunque nunca será tan pálida como las hembras (ver fotos).
Su nombre también nos indica claramente que sus hábitos de conducta están asociados a los lugares rocosos, los cuales utiliza para realizar su ciclo reproductor y aprovechar las elevaciones como perfecta atalaya para divisar sus presas alimenticias. Es un ave típicamente insectívora, aunque no hace “asco” a los gusanos, larvas, lagartijas e incluso alguna baya o semilla que se tercie. Desde su mirador observará su presa y se lanzará en un rápido picado a su captura.
Habita en todo el sur de Europa. No es tan fácil de ver cómo pudiera indicarnos su llamativo colorido o por ser de un tamaño parecido a un mirlo pequeño (mide unos 19cm de longitud) Su conducta es por lo general muy esquiva pero en su periodo migratorio su aptitud es más confiada.
El “codirroya” o “rocazera”, como también se le llama en el pirineo a este pájaro, es de las especies migratorias más tardías en llagar a nuestro pueblo, no es hasta bien entrado abril o principios de mayo cuando suelen empezar a observarse y por el contrario es de las primeras que emigra a tierras africanas, siendo en septiembre algo inusual su observación (se podría fijar la franja del 20 de agosto como las últimas observaciones). La única cita de septiembre datan del 5 y 12 de septiembre. Generalmente llegan primero los machos y empezaran su peculiar canturreo, aunque tengan que esperar de dos a tres semanas a que llegue la hembra de su largo viaje.
Mi primera nota de campo al respecto data del 24-04-1993 la cual dice "cómo en días anteriores el roquero rojo se encuentra entre las collalbas, tanto rubias, como grises y entre los pocos colirrojos tizones que también andan por las pedregueras de la zona. Hoy se han observado 3 ejemplares que no paran de cantar, siendo lo que más me llama la atención la única presencia de machos... ¿donde están las hembras?"
Que viene que vieneque viene que vieneel avispón gigante asiático (Vespa mandarinia)
Otro peligro se cierne sobre nuestras “dulces” abejas
El peligro que ahora nos llega viene en forma de avispa enorme. Es conocido como el avispón asiático y ya lo tenemos por tierras francesas, haciéndose paso poco a poco por los pirineos. Hay observaciones por Guipúzcoa y ya por Navarra. La observación más cercana a nosotros es a tan sólo tres kilómetros de Sos del Rey Católico (cita entresacada de Heraldo de Aragón).
Es de un gran tamaño, llegando a los 5 cm de longitud y unos 7.5 de envergadura. Según información no ataca a las personas pero puede producir importantísimos daños en las colmenas de abejas…
¿Seguirán volando tan tranquilas como esta preciosa abeja que está a punto de posarse en la flor?... esperemos sea simplemente una inquietante alarma ¡el tiempo lo dirá!
Pendiente de teminar.... algunas curiosidades del lírio y del picogordo
Adivinanza ¿quién baja?

miércoles, 17 de agosto de 2011

Hablar mucho no es lo mismo que decir mucho... hoy sobran las palabras

Una mirada de sorpresa del Milano real (Milvus milvus)
Ya no es tanta sorpresa ver sobrevolar a los Buitres leonados (Gyps fulvus) por encima de los centros urbanos (aquí lo vemos tranquilamente sobre Embún)
Lo que sí que empieza a ser una sorpresa es ver volar a un Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) libremente y sin tener ningún "espia" a su acecho
¿cuanto me queda? un duro precio que la naturaleza paga con el desarrollo humano

jueves, 11 de agosto de 2011

Un pequeño baño con la rana común y la culebra viperina

Las ranas son especies de animales que no poseen cola, este grupo de anfibios se denomina “anuros”. Tenga o no cola lo que más nos llama la atención de estas especies son sus poderosas patas traseras que les posibilita realizar grandes saltos. Posee unos huesecillos en los tobillos muy flexibles que les permite realizar un gran impulso de salto. Su piel risa los diferencia de los sapos, muy parecidos pero que poseen un aspecto rugoso, áspero y por lo general de tamaño muy superior al de las ranas.
Esta rana común (rana perezi) es muy común y su coloración varía del verde al pardo, según puede verse en estas fotos. También se le distingue sus saltones ojos y su redondo tímpano. Otro rasgo característico de esta especie es su hocico puntiagudo. Se alimenta de pequeños peces, renacuajos, insectos, arañas, lombrices e incluso babosas.
De canto fuerte y de croar conocido, llegando en ocasiones a protagonizar incesantes coros con sus compañeras, especialmente de noche, aunque también es posible escucharlas de día.
Un dicho pupular:
Ranas muy cantoras, serenas auroras
Presente en todo nuestro territorio, aunque cuando ascendemos de los 1.100 metros de altitud su población disminuye de forma proporcional.
Otro acompañante de estos terrenos húmedos son estas culebras viperinas (Natrix maura) siendo depredador de ellas, así como de pequeños peces, invertebrados y cualquier otro anfibio que se le ponga a su alcance.
A pesar de su aspecto es totalmente inofensiva, su nombre le viene por su aspecto parecido a las víboras: cabeza que se asemeja en la distancia a la triangular de éstas y su llamativo dibujo en el lomo en zig-zag. Esta culebra de tamaño pequeño se aletarga “inverna” entre los meses de noviembre a mayo, aunque puede “madrugar” si las condiciones caloríficas son adecuadas.
Al igual que las ranas comunes su límite superior pudiera rondar los 1200 metros de altitud.
Una nube llena de angelitosmil deseos para pedir!
No podía falta un pájaro… la “cardelina moñuda” o el “Ferrero de crencha” más conocido como herrerillo capuchino (Parus cristatus)
Una adivinanza más bien fácil, aunque tenga la foto un pequeño efecto… ¿de qué pajarillo se trata? ¿qué está comiendo?

lunes, 8 de agosto de 2011

siempre hay historias de las cigüeñas que nos conmueven

La vida de los animales salvajes es incompatible con las grandes extensiones de terreno que el hombre rotura, construye o tala de manera abusiva la población arbórea y vegetal. En estos lugares “profanados” a la naturaleza sólo sobrevivirán las especies que pueden obtener algún beneficio mutuo, aunque siempre pasarán a ser consideradas especies parásitas de los humanos, como puede ser el ejemplo de los gorriones, los ratones o de estas cigüeñas de la que hoy hablamos de manera breve.
La cigüeña (Ciconia ciconia) quizás es el animal migratorio que más se “agarra” a los territorios que deja antes de su periodo migratorio. Es tal su apego a estos territorios que suele realizar la puesta en los mismos lugares año tras año. Su complicidad con los seres humanos es tal que ya no es extraño verlo en las grandes ciudades, y ya es hasta chocante ver un campanario sin el voluminoso nido.
Dentro del montón de curiosidades, mitos o leyendas que van asociadas a esta benévola zancuda destacaría la de su afán proteccionista de sus polluelos. Es tal su ansiedad por proteger a su prole que siempre veremos uno de los adultos en el nido hasta que los pequeñines pueden valerse por sí mismos. Se dice que si el adulto que está fuera del nido muriera por algún motivo, el otro adulto llegaría a morir de hambre antes de dejar a los polluelos solos en el nido.
De estas fotos me ha sorprendido ver su lágrima rojiza que le llega al pico, no he encontrado gran cosa que pueda aclararme el motivo, salvo que parece va tomando color a medida que la cigüeña adquiere más edad. Los pollos tienen el pico y antifaz negro y a medida que van creciendo el pico se vuelve rojizo, pero según alguna foto observada, los inmaduros de dos-tres años todavía tiene el “lagrimal” negro.
A pesar de ser una especie puramente migratoria, cada vez tenemos más ejemplares que nos acompañan todo el año y se aventuran a pasar el invierno con nosotros. También parece claro que cada vez su ascensión de cota de nivel es superior llegando incluso a observarse ejemplares en la jacetania, aunque se piensa que todavía son ejemplares migratorios. En este punto quisiera reseñar la cita de Adrián que vio un ejemplar en los campos de Hecho.
Para terminar este pequeño cuento lleno de ternura y amor, lo mejor del caso es que se trata de un hecho real que se produce año tras año y del que no dejará indiferente a nadie:
puede verse la historia completa en este enlace:
Se trata de la conmovedora historia de una cigüeña que fue herida por un disparo en Croacia, a la que un piadoso portero de escuela la cuidó, curó y le construyó un nido en el alto del colegio.
La historia ya sería así llena de buen corazón, pero lo asombroso ha sido que un macho se enamoró de ella hace 8 años y vuelve año tras años a visitarla y formalizar la familia. Debe ser muy triste la separación cuando llega el otoño, al no poder volar ella, y por el contrario una tremenda alegría el ver el reencuentro cada primavera.
Su cuidado en invierno está al cargo de su padrino el portero, pero al llegar la primavera todo el cuidado lo lleva el macho, que le trae comida y arregla el nido. Dicen que ha criado hasta ahora 35 cigüeñas.