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lunes, 13 de junio de 2011

Para comenzar bien el día lo primero es disponer de un buen almuerzo

Aquí tenemos a un precioso Cernícalo vulgar macho (Falco tinnunculus) deseoso de “zamparse” a este pobrecillo ratoncito de campo (Apodemus silvaticus). Aunque la escena pueda parecer dramática para algunos y aliviadora para otros, por su terror a los roedores, lo cierto que es un perfecto síntoma del correcto equilibrio natural de las especies.
Estos ratones son bastante prolíficos. Las hembras pueden dar a luz hasta cuatro veces en un mismo año, constando de 4 a 5 crías cada parto. Este dato nos da que pensar que de no existir enemigos naturales, como el cernícalo en este caso, pudiera en poco espacio de tiempo convertirse en una verdadera plaga para la agricultura, ya que su alimentación consta principalmente del grano, no sólo del alimento que consumen sino también de las grandes cantidades que almacenan. El Cernícalo vulgar no sólo se alimenta de ratones y del resto de micromamíferos… también se alimenta de reptiles e insectos, aunque continúa siendo su principal dependencia en pequeñas aves, incluso llegando al tamaño de la paloma o los estorninos, especialmente ahora que se han acostumbrado, estos pequeños halcones, a convivir en los centros urbanos con nosotros.
Aunque la escena corresponde a segundos después de su captura, aún chillaba el ratón entre las tenazas de su pico, creo que nadie duda del final de la historia.


Por alusiones... Foto de otra de sus presas urbanas: El estornino negroOtro "urbanita" llegado del medievo: un Búho real en el mercado medieval de Zaragoza
Para terminar... un perfecto constructor primaveral:
El avión común