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jueves, 18 de noviembre de 2010

Nos "arrastramos" por algunas leyendas...

Hay muchos animales indefensos que se visten de otros más feroces o temidos. Con este engaño pueden escapar con más facilidad de sus enemigos. Así algunas especies de mariposas y moscas imitan con su colorido a las avispas, otros insectos se camuflan con su entorno disfrazándose de hojas o troncos, otros llegan a tener un pésimo perfume para defenderse del enemigo. En algunas culebras ocurre lo mismo, el caso más sobresaliente es el de la culebra viperina, cuyo perfecto disfraz que la naturaleza le ha dotado le hace ser muy parecido a la temida víbora.
Aún hoy corren numerosas leyendas de estas “temidas” o “no tan temidas” especies, siendo meras supersticiones sin argumento alguno.
¿Quién no ha oído decir la existencia de grandes culebras? visiones de culebras grande y con moño, culebras que amamantan la leche materna, leche del ganado o simplemente leyendas fantásticas con poderes diabólicos….
Quizás se debería empezar por el final, y deducir que la fisionomía de la cabeza y las mandíbulas de estos reptiles les hace casi improbable que puedan llegar a absorber o chupar. Además se piensa que, en caso que hipotéticamente bebieran leche, les producirían serios problemas gastrointestinales, al no general ellos lactasa alguna (encina necesaria para la eliminación de las sustancias lechosas/lactosas).
Algunas habladuría y alguna leyenda cuenta que las culebras tienen un "chupar muy dulce" y suave, tal es el caso que las han “visto” chupar de las ubres de las ovejas y cabras (trepando enroscadamente por las patas). También hay algún rumor que las vacas las prefieren a los terneros por su tierno beber.
El rizo que riza el rizo es, la más que extendida leyenda, que les encanta la leche de mujer, tanto es así que antiguamente se pensaba que para conseguir mamar se escabullía en la noche en la habitación donde dormía alguna madre con su bebe. Se decía que la madre no se despertaba por el dulce mamar de la culebra y para que el niño no llorara le colocaba la punta de la cola en la boca a modo de chupete o tetina.
Grandes culebras con pelo en la cabeza en forma de moño… La leyenda en Aragón de “Lacuerco” es muy extendida. En muchos pueblos aún se oye hablar de su existencia. Antiguamente era tan temida que al dar a luz la mujer de la casa se tapaban todos los agujeros y grietas que daban al exterior de la casa para que no pudiera entrar esta gran culebra con pelo.
En Atarés es famosa su gigantesca culebra que atacaba a las personas y al ganado.
Por Siresa llegó una fabulosa serpiente, que por lo visto era una mora encantada, que vivía por la Selva de Oza atesorando objetos religiosos. Cuenta la leyenda que un pastor encontró un precioso cáliz y pesó que lo más apropiado era llevarlo a toda prisa al pueblo. Al llegar a la altura del Monasterio de San Pedro de Siresa oyó que alguien le perseguía por lo que decidió a toda prisa refugiarse dentro del monasterio. Su perseguidor era la mora convertida en serpiente, al no poder entrar en recinto sagrado y rabiosa por no poder atrapar el cáliz, dio un coletazo en la losa de piedra de entrada al templo, quedando así gravado el latigazo de impotencia.
En la Mitología egipcia las culebras eran de gran importancia, eran seres reverenciados y temidos. Normalmente eran tratados como seres malignos, aunque también hay excepciones. Los egipcios estaban convencidos de que el fin del mundo, cuando sucediera, sería obra de la serpiente Apofis que luchaba, cada noche con el dios Ra, y este mismo dios, en el día del fin del mundo, se convertiría, también en una serpiente.
A la serpiente se la veneraba como representante de las fuerzas de la tierra, pero a su vez los egipcios le mostraban su temor. Como alguna de ellas se alimentaba de ratones, eran consideradas benefactoras y protectoras de las reservas de comida y cereales. Las venenosas, como la áspid, constituían un arma mortal para las fuerzas enemigas.
Se ha ilustrado la entrada con las culebras embunesas más comunes, quedaría la verdiamarilla y la víbora aspid para que fuera completa
Para terminar, una de mis fotos favoritas y quizás una de la que define a la perfección el disfraz que algunas especies de aves se "visten" para camuflarse con el entorno. La foto es de un chotacabras gris dormitando en pleno día.
Otra especie de la que la habladuría popular le asocia a bebedor de leche de las ubres del ganado. Costumbre que le ha servido para apoderarse del nombre de "chotacabras".
La razón principal de ver a estas aves cerca del ganado y de los corrales, es por su alimentación a base de insectos. Animalitos estos que son muy comunes de encontrar en los lugares donde hay ganado.

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