Seguidores

domingo, 14 de noviembre de 2010

No transcurriá más de 100 años que el río por su cauce volverá a pasar

Todos los ríos han representado una importante fuente de recursos para el hombre. Así las ciudades y los pueblos importantes se han asentado en la orilla de los mismos. Ello ha supuesto la variación del ecosistema natural de los márgenes de los ríos, así como del normal transcurrir de curso del agua. Debido principalmente a los aludes, extracción de agua, canalizaciones o vertidos, hoy en día nos resulta casi imposible imaginar por donde transcurría este curso natural. La comunidad biológica también ha sido afectada, tanto por esta variación de sus cursos, como el continuo vertido de residuos del que ha sido afectado, especialmente en las cercanías de las grandes ciudades.
Desde la antigüedad el hombre se ha aprovechado de las riquezas que el río les proporcionaba. Tanto por el agua y la pesca que directamente de ellos extraía, como por la gran riqueza de la otra serie de recursos que las orillas le proporcionaba: La abundancia de la caza y de calidad frutícola nos proporcionaba el sustento vital para nuestra vida.
Hoy en día la extracción de la pesca de nuestros ríos está regulada por medio de una legislación específica que controla la extracción por tramos, así como las épocas hábiles para garantizar una buena “salud” poblacional de las especies. Priorizando a la población de los salmónidos y cambiando a un hábito deportivo en lugar del comercial de antaño.
Otra gran fuente beneficiaria ha sido la posibilidad de generar energía. Quizás pudiera pensarse que fue en la época medieval cuando se empezó a utilizar, al ser utilizada la corriente y saltos para moler el grano de cereales en los molinos.
La era industrial supuso un importante cambio en nuestros ríos, la creación de embalses y los trasvases hicieron variar mucho el caudal de los mismos. Así mismo se empezaron a destruir los sotos y riberas circundantes para la construcción de ricos campos de cultivo y las canalizaciones para su posterior riego.
El vertido y los cambios de la cubierta vegetal de las orillas también han afectado a la calidad de pureza del agua. De igual forma que le ha afectado la utilización en las cosechas de herbicidas, plaguicidas o fertilizantes.
La eliminación de estos sotos y masa forestal de las riberas hace quedar “desnudo” o quedar desprovisto de otro importante elemento necesario. La falta de este filtro natural que supone esta vegetación hace que los vertidos lleguen con demasiada libertad al cauce de nuestros ríos.
También ocasiona un foco de erosión incontrolada en las crecidas de su caudal a consecuencia de las grandes tormentas y los deshielos.
Que decir tiene que estas variaciones suponen un trastorno para todo el desarrollo biológico de un nutrido número de especies.
La regulación de los cauces, con protecciones naturales/artificales a base de escolleras hace de una importante labor de protección de los márgenes erosionados, aunque en muchas ocasiones producen un efecto “rebote” al traspasar el problema aguas abajo por el cambio de la trazabilidad del curso.
Su conservación debería de ser una de nuestras prioridades. Los ríos además tienen un importante valor de recuperación de nuestro ecosistema. Por nombrar algún ejemplo, el aumento de caudal proporciona la adecuada disolución de las sustancias nocivas de los vertidos.
Qué decir de la vida natural de nuestros ríos… De la gran riqueza existente, hoy sólo destacamos unas pocas, del Mirlo acuático y del agua se nombró un par de entradas anterior a esta, de la patrullera de nuestros ríos, mis queridas nutrias, se diluyen entre las aguas en forma de alargadas sombras. Estos paticortos amigos se han adaptado a vivir de noche y esconderse de día, también evitan las proximidades de las poblaciones y evitan las acequias y canales de extracción de agua. Con sus largos bigotes parece intuir la información que los alrededores le ofrecen. Para terminar con este “pódium” El Martín pescador “el rayo azul” rápido, veloz, ágil y sobretodo un portentoso pescador.

Señor leñador no talles el pino,
porque en su copa hay
un hermoso nido metido,
señora abubilla, esposa mía,
esposa del ruiseñor, ave sin cola,
martín pescador,
alcararavan a volar
pajaritos al mar.
Poesía De Geldo (Castellón) Libro "Las aves ibéricas en la cultura popular de A.J. Pestana.

El agua en el Pirineo siempre ha ido unido a numerosas leyendas y bienaventuras, seguramente gracias a todos los beneficios que de ellas se sustraían. La mayoría de estas leyendas populares disponian de un caracter casi sagrado.

Unida a estas leyendas del agua había cantidad de seres fantásticos que sólo los podían observar los "puros de corazón". Estas personas "limpias" sólo podían observarlas al alba. Era tal el poder purificador del agua a lo largo de todo el Pirineo que se llegaba a asociar el inicio del camino al purgatorio desde las grietas de las altos glaciales.

No hay comentarios: