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jueves, 23 de septiembre de 2010

El punki, el señorito y el bocazas

Lo más característico de la Cogujada común (Galerida cristata) es su cresta cónica visible durante todo el año. Su coloración es de tonalidades terroso uniforme con partes inferiores de color pálido sucio. Esta coloración puede variar de unas zonas a otras, al adquirir la pigmentación de las plumas un colorido acorde al entorno donde vive. En ocasiones su aspecto físico también parecen diferentes, pero en realidad es su comportamiento corporal el que les hace parecer más rechonchos o más atléticos. Así cuando las temperaturas son bajas suele erizar sus plumas y parecer "regordetes", pero en sí lo que hacen es crear una capa aislante. Por esos en los días más calurosos, o los ejemplares de regiones cálidas, parecen más delgados.
Es frecuente ver a las cogujadas en lo alto de un arbusto o árboles bajos, aunque tampoco le desagrada el suelo, pero al entremezclase con el colorido del entorno pasa más desapercibida.
Al contrario de las otras alondras, no cantan cuando remontan el vuelo, ni tan siquiera cuando se exhiben en la época reproductora. Sólo “canturrean” cuando han alcanzado una altura considerable (entre 40 y 60 metros). Sus vuelos bajos son ondulados y su principal movimiento de las alas consiste en no sobrepasar la horizontalidad y bajarlas hacia abajo, en movimientos rítmicos y pesados, parecidos en ocasiones al de una mariposa. En vuelo sus alas se delatan anchas. Tanto en el ascenso como el descenso es silencioso, sólo cantando en el suelo o posado o, como hemos dicho, a una considerable altura.
Ave de campos abiertos, prefiriendo terrenos más secos que las alondras, también en suelos pedregosos, tierras de labor, campos yermos o cantos de las carreteras. se alimenta de insectos, semillas y brotes.
El Chorlitejo chico (Charadrius dubius) es otro visitante estival en nuestra comunidad. Pasa el invierno en tierras africanas. En los últimos años la población nidificante ha ido en aumento y ya no es extraño ver nidadas en las graveras de los ríos o de las lagunas interiores, aunque la gran mayoría continúa siendo una especie sobretodo de paso.
Es una especie en clara expansión y eso a pesar de sufrir un considerable número de bajas cada año a consecuencia del ataque de sus depredadores, de la acción del hombre o de las repentinas crecidas de los caudales de las zonas fluviales que hacen anegar las zonas de cría. Parece ser que su facilidad para realizar segundas nidadas hace compensar estas pérdidas.
Sus crías son “nidífugas”, es decir, que son capaces de abandonar el nido y corretear al poco tiempo de nacer. Su única arma de defensa es la del camuflaje, se tumban sobre el suelo pedregoso y permanecen inmóviles, su colorido idéntico con el medio hace el resto. En una entrada anterior ya se nombró esta faceta, al igual que el comportamiento protector del adulto, el cual correrá bullicioso en dirección contraria al lugar donde se encuentre sus crías. Sus movimientos “amorfos” le darán un aspecto de “presa fácil” al parecer que va herido y así fijar la mirada del intruso en él. Una vez que estima que está lo suficientemente lejano levantará el vuelo de forma veloz.
Se alimenta de una variedad de invertebrados que captura en el agua. Practica el llamado “chapoteo con el pie” consistente en correr rápidamente y detenerse, luego atrae a su presa a la superficie mediante un rápido chapoteo de la arena húmeda con un solo pie.
A escasos metros de esta “chifleta” nadaba, digo, malnadaba por el Ebro este agonizante Siluro, su aspecto nos dice bien a las claras que estaba ya en las últimas.
Estos grandes peces ya han tomado el mando de la naturaleza fluvial del Ebro a la altura de Zaragoza. Según parece ya han pasado Tudela. Se piensa que los primeros ejemplares llegaron a Aragón a mediados de los 70 traídos por pescadores alemanes. Ahora ya no es raro verlos más allá de los grandes embalses como el de Mequinenza. Los ejemplares observados en el Ebro son de momento de tamaño medio. La construcción de los azudes para elevar el nivel del agua con motivo de la Expo ha supuesto un factor añadido en el acondicionamiento de su hábitat. Esto unido a las características de las aguas medianamente turbias lo hacen hoy por hoy ideal.
El Siluro es una especie que puede llegar en condiciones óptimas a los 3 metros de largo. Posee una gran cabeza con largos bigotes: Dos largas barbas en el labio superior y dos pares en la mandíbula inferior. Sus ojos son diminutos. Pueden llegar a vivir 30 años.
Principalmente nocturno, su dieta consta de cangrejos, peces, anfibios y aves acuáticas. Es una especie voraz, alimentándose de todo lo que le cabe en su gran boca. Puede verse en la foto que carece de dientes visibles, por eso solo captura las presas que se las puede tragar enteras. Los “dientes” los tiene en su garganta los cuales le facilitan el “masticado” y triturado de la presa. Su envergadura, tamaño y agilidad le permiten impulsarse fuera del agua para atrapar a las aves o animales de las orillas. Hace un año salió publicada la noticia de que se estaban viendo “zamparse” las palomas que bajaban a beber al cauce del río (enfrente del Pilar).
Esta especie limpiadora de fondos hará sin duda disminuir nuestras especies autóctonas.

2 comentarios:

La Chica de las Mil Caras dijo...

¡Hola!
He vuelto por aquí. ¿Cómo te va todo? Espero que genial.
He visto el cambio que le has dado al Blog. Me gusta. =)

Y, por cierto, espero que la especie limpiadora no la disminuya mucho. :_

Un beso de arcoiris.

jarnaco dijo...

Holaaaa,
Vaya qué alegría volver a verte por estos lugares, espero que este tiempo haya sido como cualquier especie migratoria, cuyos desplazamientos van encauzados dentro de sus ciclos vitales de vida y así volver con más fuerza.
Mi viaje, en aquel tren, se paró en esta parada llena de naturaleza y a pesar de algunos "achaques" de continuidad continúo con la misma ilusión, aunque con menos asiduidad que la que desearía.
Es bueno regresar "a los lugares donde soliamos gritar" ya que aunque no se escuchan los sonidos, todavía queda ese eco de entonces.
Hoy la noche se ilumina con tu beso de mil colores. Te mando otro lleno de alegría y dulzón como la madura zarzamora