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domingo, 19 de septiembre de 2010

Entrada 299: algunos apuntes de la paloma torcaz y de la mosca avispa (Gracias Jarnica)

Paloma torcaz (Columba palumbus)
La paloma cría en prácticamente toda Europa, aunque descarta las regiones más norteñas. En Aragón poseemos una buena población que permanece con nosotros todo el año, éstas prefieren los terrenos de media montaña y zonas bajas, para así poder visitar los campos de cultivo que son su principal fuente de alimentación. Se ha fijado los 1.400 metros como la cota más alta de nidificación.
Las poblaciones europeas pasan el invierno en nuestra península, especialmente en las zonas sureñas, llegando en estos casos a poblaciones por encima de los 7.000.000 de ejemplares. Las torcaces llegan a España por los Pirineos, sobre todo por la parte occidental. Las aves que pasan por nuestra zona y deciden, una vez traspasado la barrera de los Pirineos, el “no volar más” se concentran principalmente en la franja de Berdún a Sabiñanigo.
Este paso invernal se produce en los meses de octubre-noviembre, aunque siempre que las condiciones atmosféricas sean las correctas: días soleados y sin rachas fuertes de aire, prefiriendo los vientos suaves de dirección sur. Con estas preferencias nos aventuramos a pesar que las mejores horas son las del mediodía. El viaje de regreso suele coincidir con el mes de abril.
Muy gregaria, se desplaza en grandes grupos. Suele descansar en zonas de encinares, quejicos y robes, lugares que además de protección se pueden alimentar de bellotas (su principal fuente en el invierno). Para completar su dieta se alimenta de brotes, bayas, hojas y frutas.
Muy ruidosa por su canto y por su característico vuelo. Cuando algo les sobresalta delatan su posición, por el estruendo ruido que produce sus alas al chocar contra el ramaje. El despegue siempre es muy similar, el primer impulso le sirve para balancearse de un lado para el otro y empezar a coger la posición y dirección correcta, una vez tomada, sus poderosos aleteos le harán alejarse en un veloz batir de alas.
En vuelo la distinguiremos de las otras palomas por sus destacadas manchas alares blancas y la franja terminal de la cola de color oscuro. En las observaciones cercanas también sobresalta la mancha blanca del cuello.
En el medio natural es súper-desconfiada, llegando en muchos acasos a abandonar sus blancos huevos cuando algo le ha inquietado. Ya empieza a ser común la observación de un nutrido grupo de torcaces realizar sus ciclos reproductores en los parques y jardines de nuestros centros urbanos. Costumbre que ha adquirido en nuestro país en estos últimos años, cuando no era extraño en otros países europeos. En las urbanizaciones son más confiadas y dóciles.
“cuando a la paloma veas en el agua, coge las botas y el paraguas”

Gracias “Jarnica”, como bien decía María, uno de los insectos de la camparula era un Episyrphus balteatus también llamado mosca avispa o mosca cernidora.
El nombre de “mosca avispa” no cabe duda que es por su colorido y semejanza con las avispas y el de “cernidora” por su peculiar patrón de vuelo. Poseen un control de vuelo muy perfeccionado, tanto para poderse “cernir” en el aire, como si de un cernícalo vulgar se tratase, como por poder desplazarse en cualquier dirección sin tener la necesidad de girar su cuerpo.
Es un insecto muy común en Aragón, con una distribución muy amplia, estando en un nutrido grupo de hábitats diferentes, incluidos los parques y jardines. Tal es su predilección por las flores, que también es llamado como la “mosca de las flores”.
A pesar de su tenido disfraz es un insecto inofensivo.

Y… pasito a pasito, como este precioso galápago autóctono aragonés, la próxima entrada será la número 300 de este modesto blog… Aún se recuerda la sensación de nervios que durante el primer despegue se empezó a volar… ya quedan menos para las 500 (el tope de capacidad que permite el blog).

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