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jueves, 16 de septiembre de 2010

El Búho ¿por qué tengo yo este careto?

La naturaleza es sabia, por eso ha dotado a todas las especies de unos convenientes “utensilios” para desarrollar la mayoría de sus principales funciones vitales. Los búhos no podían ser menos y así podemos observar algunos llamativos detalles.
Posee unos grandes ojos orientados al frente, lo que les permite tener una visión binocular, un aspecto súper importante para calcular a la perfección la distancia exacta de sus presas. Sus grandes ojos garantizan el aprovechamiento máximo de la luz, más aún si tenemos en cuenta que su córnea es abultada, sus pupilas se dilatan o contraen con gran facilidad y dispone de una retina con numerosos bastoncitos fotosensibles facilitándole una visión tanto de día como de noche. Aunque pueda parecer lo contrario su visión queda muy limitada ya que no perciben con claridad los objetos cercanos, es más, se puede decir que, las presas se las “zampan” a tientas. Por tal motivo tienen que poseer otras zonas de su cuerpo sensibles al movimiento de los objetos cercanos, una de las partes adaptadas a suplir esta deficiencia son las plumillas de al lado del pico, razón por la que el pico parece camuflarse entre el plumaje.
Presentan un gran disco facial muy marcado, formados por unas pequeñas plumas sólidas. Las plumas del resto del cuerpo son muy ligeras, garantizando un vuelo silencioso.
Poseen unos oídos muy desarrollados, facilitándole la localización y distancia de sus presas. También le es de máxima utilidad en los vuelos en la más extrema oscuridad. Fuera de lo que pueda parecer, los penachos de plumas aplastados que le sobresalen de la cabeza no son orejas.
Su cuello está formado por 14 vértebras, lo que le permite girar completamente su cabeza y así poder localizar más rápidamente a sus presas, siendo igualmente importante al tener la disposición de los ojos dispuestos frontalmente, ya que de no tener esta movilidad perdería mucho ángulo de visión.
Con su pico curvado aplasta fuertemente a los animales capturados, mientras que con sus poderosas zarpas los sujeta hasta su muerte. Sus largas y puntiagudas uñas le sirven para atravesarlas como poderosos punzones. Tiene un mecanismo muy curioso, el cual le garantiza poner los músculos de los dedos relajados para poder sujetar sin esfuerzo a su presa durante horas.
“cuando el búho canta, o llueve, o escampa”
Dentro de poco observaremos humear las viejas chimeas o chamineras de nuestros pueblos

2 comentarios:

patxi gonzalez dijo...

Tío, unas fotos preciosas, gracias por compartir con los que no tenemos ni tiempo ni equipo. Vi un buho real en la laguna de Pitillas hace algún tiempo. La observación fue espectacular con un "teles". A media mañana. Estuvo subido a uno de los postes que rodean la balsa más de una hora sin apenas moverse. Fue curioso porque, a pesar de que las fochas y sus pollos estaban a tiro, no hizo mención alguna de buscarse el almuerzo. Una de dos: o no eran horas para el animalico o tenía la panza llena. Quizá es que no cazan de día..

jarnaco dijo...

Hola Patxi,
Gracias por tus comentarios y por el seguimiento. Me alegra que encuentres las fotos y los comentarios entretenidos.
Gran observación la tuya, qué envidia! mis observaciones de esta especies son muy esporádicas, y más tirando a tierras Zaragozanas que por el pueblo. En Embún es una especie "exótica" en estos momentos, y da pena porque antes era común y criaba todos los años, ahora los encuentros con ellos son más una "sorpresa" que una realidad. Ójala vuelvan a las densidades de antaño.
El Búho come preferentemente de noche, de día suele estar agazapado en los huecos de los árboles o en las rocas, pero puede llegar a cazar de día cuando su alimento es escaso y el hambre aprieta.
Un saludo y gracias por todo
José Luis