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domingo, 22 de agosto de 2010

El Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) cada año es más raro de ver

Dentro de las numerosas especies migratorias que nos visitan todos los años está este precioso pájaro de bello colorido. Su llamativo aspecto no garantiza una observación fácil en la naturaleza y menos todavía si su población va descendiendo a pasos agigantados. En España al Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) ya se le ha otorgado la categoría de “Vulnerable” dentro del Libro Rojo de Especies Amenazadas y de “Interés especial” por el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. A nivel Europeo y Mundial no pasa del de “Precaución menor”. Nombrar que cuando una especie es considerada “vulnerable” se estima que hay posibilidad de extinción de por lo menos de un 10% de su población dentro de los siguientes 100 años.
En nuestro Valle de Hecho sin ser considerada una “rareza” sí que es más complicado verlo cada año. Su localización y observación en Embún no pasa de este periodo de finales del verano, salvo casos muy atípicos. Por este motivo no se cree que nidifique en el Término Municipal.
Parece ser una especie que no nidifica pasados los 1.000 metros de altitud, siendo la zona occidental de nuestra provincia la más empleada. Por este motivo es curiosa la cita del anuario ornitológico de Aragón 1993-1994 “Rocín” en el que destaca la nidificación a 1.500 metros de altitud en Guadalaviar Teruel en un nidal para pájaros el 02/06/1994.
Este pequeño pájaro es muy elegante y esbelto, en la distancia puede confundirnos incluso con un petirrojo.
Las fotos pertenecen a un macho que empieza a tomar el plumaje otoñal, destacando el aclarado progresivo de la garganta y el pecho, pasando de un negro intenso en la cabeza a este cenizoso y del llamativo pecho anaranjado-rojizo a este más pálido y con puntas blanquecinas, dando la impresión de tener escamas. Las hembras son de aspecto más páridos y el ojo negro siempre sobre cara clara. En ambos sexos es inconfundible su rojiza cola, por el cual reciben su nombre (las plumas centrales de la cola son mucho más oscuras que los flancos).
Parece ser que nos llegan del continente africano bastante tarde, en el mes de abril, y son los machos los primeros en llegar, éstos delimitarán sus territorios de cría y se pondrán a canturrear desde las zonas altas de los árboles a la espera de la llegada de la hembra. Una vez que llega, el macho, le llevará por diferentes agujeros dentro del territorio, pero será la hembra la que se encargue de elegir el lugar donde asentará el nido, aunque siempre será en algún huequecito o agujero de los troncos o incluso en paredes, que lo llenará de musgo, ramitas, hojas e incluso hierba.
Al igual que pasaba con el Herrerillo capuchino, la hembra llevará a cabo la elección del nido, la construcción y la incubación, mientras el macho se encargará del sustento alimenticio.
Su dieta está basada en insectos, arañas, hormigas y gusanos, completa su alimentación con algunas bayas.
Pasa el invierno al sur del Sahara.
El Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) es su pariente sedentario, estos nos acompañan todo el año. Su cola es igualmente rojiza, pero su colorido es más apagado, sin poseer el colorido anaranjado del pecho. Como puede verse en la foto, es tan oscura esta especie que no nos sorprende que se le llame también “carbonera” por su color hollín parecido al carbón.
La próxima entrada será sobre estas especies que también están “aterrizando”, pero ¿de qué especie se trata?

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