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sábado, 28 de agosto de 2010

Águila culebrera o Culebrera europea (Circaetus gallicus), una rapaz que no hace el “viaje” a lo tonto

Quién más o quién menos ya habrá dado que la rapaz-adivinanza de hace un par de entradas correspondía a una preciosa Águila culebrera (Circaetus gallicus). El único problema de identificación radicaba en que la foto estaba tomada por su parte superior y por lo tanto no se le veía la espectacular palidez de las partes inferiores de su cuerpo. Sin duda, además de su color de blanco tan puro, destaca sus dibujos moteados parduzcos en forma de hileras horizontales recorriéndole sus anchas alas. Cuando se observa a una distancia cercana se le puede distinguir su caperuza más oscura.
La culebrera también nos abandonará dentro de poco y regresará a tierras cercanas al ecuador para pasar el invierno. Esta rapaz emigra más hacia el Este que otras especies, llegando incluso a zonas de las estepas asiáticas e incluso más allá de la India. En tierras africanas no pasa de las zonas norteñas. Lo curioso del comportamiento de esta especie en el periodo migratorio está en que suele utilizar el paso de Gibraltar para cruzar el obstáculo fluvial del mediterráneo, aunque los ejemplares hayan pasado el “veranillo” en tierras del Este Europeo, como Italia. A la pregunta del ¿por qué realizan tan “caminata” para cruzar? y ¿por qué no emplean otras rutas factibles como el paso italiano para llegar a tierras africanas? La única conclusión lógica es que el paso de Gibraltar es mucho más corto, con apenas 14km, unido a unas corrientes de vientos más adecuadas para cruzar con un mínimo gasto energético. Las aves planeadoras, como esta culebrera, tienen la morfología constituida para remontar el vuelo aprovechando las corrientes térmicas ascendentes y están mucho menos adaptadas para el “vuelo batido”, por lo que les produce un desgaste energético muchísimo más elevado que a otras especies. Por lo que estos ejemplares europeos prefieren emprender semejante “peregrinación” recorriendo el territorio europeo y después pasar por nuestro país.
Así también completan su reserva de grasa corporal para el duro trayecto que todavía les quedará. Su alimentación a base de ofidios y algunos reptiles, caracoles y algunas pequeñas aves terrestres le proporcionaran un incremento superior al 5% de su peso que irán perdiendo en el posterior viaje hacía tierras asiáticas.
Las culebreras son muy madrugadoras y a principios de marzo ya las tenemos entre nosotros, permaneciendo con nosotros hasta bien entrado septiembre.
Parece algo extraño, por lo menos para mí, que estas aves puedan encontrar una “comida” tan especializada de forma diaria y que encima no les ocasione ninguna “indigestión” al no ser inmune a los venenos. Sobre la primera cuestión no hay duda que sus características de vuelo, tan pausados, silenciosos, y sobretodo esa facilidad que tiene para cernirse o pararse en pleno vuelo le posibilita la observación detallada de las zonas a “batir”, también es curiosa su elección de las zonas a observar, ya que parece como si sus “genes” le dijeran donde están las zonas más propicias para tales cacerías. La otra cuestión es algo más complicado de razonar, pero parece claro que suele “elegir” bien a sus presas y suele evitar a las serpientes venenosas, aunque cuando el hambre aprieta también les hace frente. Su morfología también le hace de pequeño escudo, al disponer de un plumaje muy mullido pero tupido y complicado por lo tanto de penetrar. En sus patas dispone de “escamas” muy duras que dificultan que los “dientes” de los ofidios lleguen a la carne, todo esto unido a unas uñas cortas pero muy afiladas, al igual que su pico.
La secuencia de caza es algo curiosa, al ir aleteando alrededor de la culebra, para así “atolondrarla” y despistarla para que no encuentre la forma correcta de huir, durante este proceso se irá lanzando sobre ella picoteándola, hasta que encuentra el momento propicio para “hincarle” las mandíbulas en el cuello, mientras con sus patas evitará que se le enrosque alrededor de su cuerpo. Una vez muerta se la llevará para comérsela en un lugar seguro, aunque las pequeñas se las suele “zampar” en el aire. Su vuelo silencioso y su cernido también le aportan un descenso sobre su presa sigiloso, por lo que el “efecto sorpresa” es su mejor táctica. Se ha comprobado que un adulto puede transportar al nido hasta 4 culebras entre el buche y el pico, los polluelos las irán extrayendo tirando como si fueran cuerdas.
La población española es la más grande de Europa (unas 2.000 parejas nidificantes), en Aragón cría hasta el límite de la masa vegetal, pero sus zonas de caza son muy superiores, indicándose observaciones por encima de los 2.000 metros de altitud.
Catalogada en el Libro Rojo de las Aves de España como de “Precaución menor” y en el Catálogo Nacional de las Especies amenazadas como de “Interés especial” destacando en ellas como amenazas de la especie la falta de presas por la disminución de los reptiles en zonas agrícolas, la caza ilegal, los incendios y la alteración de las zonas de cría.

Aún no te has ido y ya te echamos de menos
...

Como puede verse los milanos tienen los ojos tan llamativos como las Águilas culebreras, que denotan la buena visión que tienen ambas especies. Aquí os dejo una duda sobre este milano... ¿es un Milano negro o un Milano real?

jueves, 26 de agosto de 2010

ya están "aterrizando" las alicas blancas y las alicas pardas

Los papamoscas son otras de esas especies que nos llegan y se van de nuestra tierra sin avisar, pasando de no ver ningún ejemplar a ver a cientos y también el caso contrario, de ver cientos y desaparecer sin saber el motivo.
En esta época de finales de agosto y principios del otoño tenemos la suerte de poder disfrutar de su presencia. La explicación más razonable de este fenómeno radica en que los papamoscas son aves migratorias, pasando la época estival en toda Europa y regresando a sus territorios de invernada a principios de otoño. Sus hábitos migratorios también nos dan otra explicación razonable a este fenómeno, ya que para su llegada a Europa la gran mayoría utiliza una vía muy oriental, mientras que para su regreso a tierras africanas su paso occidental es obligado, desplazándose primero hacia el Oeste europeo y luego tomar vía Sur, utilizando la península ibérica como parada forzada para alimentarse y recobrar fuerzas antes de continuar.
Aunque una minoría de papamoscas grises se queda en nuestra tierra para nidificar, se puede decir que ambas especies se pudieran considerarse de paso, siendo, como hemos dicho, el paso de primavera mucho menos intenso que el de otoño.
No crían por encima de los 1100 metros de altitud. Hay algunos cerrojillos que han sido observados incluso a mediados de octubre.

Estas pequeñas aves se alimentan de insectos voladores que capturan en vuelo. No suelen posarse en el suelo para alimentarse y siempre lo hacen desde un oteadero o atalaya donde divisan a sus presas, para luego lanzarse en rápido vuelo hasta su captura.

Si espectacular es su “revoloteo” en la persecución del insecto, más es todavía su capacidad para erguirse en vuelo antes de la captura, pareciendo que se cierne, realizando la pose que refleja la foto/dibujo.
No cabe duda que el nombre de “papamoscas” viene por su hábito alimenticio y el de “cerrojillo” por su canto, ya que parece al chirrido de un pequeño cerrojo al abrirse, la otra variedad existente en nuestra tierra, el P. gris, no hay tampoco duda que es por su colorido apagado.
El Papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca) es más llamativo, destacando sus blanquecinas marcas alares y los flancos de la cola también claros. Los machos en el periodo nupcial son espectacularmente contrastados de negro y blanco, después es más apagado pero continua siendo muy vistoso.



El Papamoscas Gris (Muscicapa striata) es de colorido general apagado, ligeramente moteado y poseyendo unas pequeñas plumas mini-levantadas en el “cocorote”. Ambos poseen las partes inferiores claras, aunque, como se puede ver en las fotos, siendo de un blanco más puro en el cerrojillo.
Mueven la cola incesantemente de arriba abajo, siendo además característico en el cerrojillo tener la sensación de hombros caídos o verlo levantar una ala/hombro de manera graciosa, como un “tic” nervioso.
Notas interesantes: La mejor cita encontrada ha sido la de unas parejas del P. cerrojillo nidificando en los límites de un hayedo de Ansó en 1992, por lo que puede decirse que su nidificación en el pirineo es muy ocasional. El P.Gris sí que hay citas abundantes de nidificación a lo largo del pirineo, por lo que una nutrida población se queda sin continuar el viaje.
En Aragón es denominado también “aleta blanca” al P. Cerrojillo y “aleta parda” al P. Gris.
Otro "animalillo" diurno
Precioso ejemplar de Ardilla roja, sus penachos en las orejas denotan que la foto está realizada antes del verano (ya que con el cambio de pelaje de la primavera desaparece). Dichos "penachos" también son el punto de referencia en las luchas territoriales entre los machos o por la lucha de una hembra en el periodo de celo. Impresiona verlas luchar entre ellas agarrandose y mordiqueándose las orejas. De igual forma impacta ver los ataques lanzarlos al otro punto clave en esa época..... "sus organos genitales". No es de extrañar ver huír al maltrecho perdedor gotando sangre de ambas partes.

martes, 24 de agosto de 2010

Marmota alpina o común (Marmota marmota), un mamífero relativamente nuevo en el Pirineo, pero ya muy numeroso

La marmota es un mamífero relativamente nuevo en nuestro pirineo aragonés. Se introdujo en la vertiente francesa en el año 1948 y desde allí se ha ido extendiendo de manera prodigiosa a lo largo del resto del Pirineo. La primera cita en Aragón es en 1962 en el Valle de Otal (HU). Algunos editores aseguran que de seguir esta progresión llegará un día a ocupar las Sierras Exteriores (Sierra de Guara). En estos momentos su población se asienta en los prados de los puertos de montaña, a partir de cuándo empieza a desaparecer la masa forestal (entre los 1100 y 1800 metros de altitud).
Su población tiene buena salud al no poseer tan apenar depredadores, indicando al Águila real como su principal enemigo. Incluso el hombre en estos momentos es más complaciente con ellas. Hubo una época donde fue muy perseguida por creerse que tenían poderes curativos sobre los reumas. Tal persecución provoco incluso su extinción en algunos lugares, pero como decimos hoy en día su crecimiento poblacional es cada vez más intenso.
La marmota es uno de los pocos mamíferos que no tienen una vida nocturna o crepuscular y desarrolla toda su actividad durante el día, siendo por lo tanto más visible en el medio natural. Teme la presencia humana, lo que le hace ser muy esquiva. Permanece continuamente en alerta y no es nada raro verlo levantado sobre sus patas traseras, como muestra la foto/dibujo, esto le permite la vigilancia de una mayor extensión de terreno. Ante cualquier amenaza soltará un fuerte chillido que hará alertar a los demás miembros de su comunidad familiar.
Este roedor posee un aspecto de compacto, con una coloración parduzca. Posee unas diminutas orejas y unas patas cortas con poderosas uñas curvadas en forma de media luna hacia adentro que les hacen ser una perfecta herramienta para el cavado de sus galerías en la tierra.
Estas galerías son un verdadero laberinto subterráneo a lo largo de su territorio. Poseen cantidad de salidas/entradas que le sirven para tener más vías de escape ante cualquier imprevisto. En la cámara central realizarán la hibernación durante el invierno. La cámara la llenarán de hierba seca que la transportan entre los dientes y que con anterioridad las han cortado y dejado a secar al sol. Este aprovisionamiento de comida le servirá de primer alimento al despertarse en la primavera.
La hibernación dura desde el mes de octubre hasta abril y en ella toda la familia unida se acostará en la cámara para posteriormente ir disminuyendo de manera progresiva su ritmo cardiaco hasta llegar a más o menos 6 pulsaciones por minuto, cuando en estado normal es de 90 a 120 pulsaciones/minuto, logrando así reducir al máximo el desgaste energético. Durante todo este periodo no ingerirán nada de alimento, sobreviviendo gracias a la reserva corporal de grasa que con anterioridad han conseguido ingiriendo unas grandes cantidades de alimento. Es cierto que cada 15 días se suelen “despertar” para orinar y hacer el resto de sus necesidades fisiológicas, pero no se alimentan.
Su dieta es herbívora, aunque también come otra serie de vegetales e incluso raíces.
Finalmente, se puede decir que, cada familia se compone de unos padres (unidos de por vida) y de 3 a 5 crías, que permanecerán con ellos hasta que inician la búsqueda de pareja (sobre los 3 años). Son bastante territoriales y por lo tanto sólo aceptan la presencia de crías de otras familias en sus dominios, ya que así sirven de “amigos de juegos” a sus crías.

lunes, 23 de agosto de 2010

Un ave "exótica" entre nosotros

Otro "bellezón" que nos llega desde tierras africanas en este periodo estival es el Abejaruco (Merops apiaster), una especie que parece más un ave exótica que un pájaro que pueda existir por nuestra tierra.
En las fotos puede verse su precioso colorido, por este motivo no nos puede extrañar que haya sido tan perseguido por los disecadores de animales .
Ave muy gregaria y ruidosa al mismo tiempo, su sonido siempre nos proporcionará la primera ayuda para su localización.
Su nombre nos delata de qué consta su dieta alimenticia, deducimos que los grandes insectos, y en especial las abejas, es su mangar preferido. Avispas, moscardones, mariposas, libélulas, abejorros y demás insectos de considerable tamaño completan su selecta dieta. Los caza al vuelo, lanzándose desde la atalaya donde los ha observado, una vez capturada la presa con su largo pico, vuelve a un posadero para golpearlo con fuerza para así matarlo e intentar expulsar todo el veneno que se desprende por el aguijón. Se cree que estos pájaros son inmunes al veneno de estos insectos.
La búsqueda de su comida también puede ser desarrollada en vuelo, para ello irá planeando sobre las zona y se lanzará en picados vertiginosos hasta alcanzarlos, en muchos casos, a casi el ras del suelo.
Sus hábitos de cría, en taludes arenosos cercanos a las corrientes fluviales, hacen que por nuestro pueblo sólo se vean en esta época del año. Los nidos los construyen en largas galerías escavadas en la pared arcillosa durante dos semanas. Una vez terminada el periodo reproductor. Los grandes bandos de abejarucos ascienden a mayor altitud en busca de ingerir una gran cantidad alimento, para tomar la fuerza energética necesaria, antes de emprender su viaje de regreso subsahariano. También es más fácil su observación en este mes de agosto al llegarnos ejemplares desde la zona francesa e incrementarse así el número de ejemplares.
Su cota máxima de cría está entre los 700 y los 900 metros de altitud. Parece ser que la población más cercana de nidificación a nosotros es en los taludes del Río Aragón en Puente la Reina (zona de Larrés)
Le gustan los terrenos abiertos con árboles dispersos.
En este mes de septiembre que estamos a punto de empezar, esta esbelta ave de cola larga, nos irán abandonando, hasta su deseada vuelta en el mes de abril. De allí el refrán que dice en el mes de abril, el abejaruco aquí”
Aunque para algunas zonas europeas es considerada una especie “Vulnerable” todo nos indica que nuestra población va aumentando de manera progresiva.
Cernícalo vulgar escondido en su entorno:

domingo, 22 de agosto de 2010

El Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) cada año es más raro de ver

Dentro de las numerosas especies migratorias que nos visitan todos los años está este precioso pájaro de bello colorido. Su llamativo aspecto no garantiza una observación fácil en la naturaleza y menos todavía si su población va descendiendo a pasos agigantados. En España al Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) ya se le ha otorgado la categoría de “Vulnerable” dentro del Libro Rojo de Especies Amenazadas y de “Interés especial” por el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. A nivel Europeo y Mundial no pasa del de “Precaución menor”. Nombrar que cuando una especie es considerada “vulnerable” se estima que hay posibilidad de extinción de por lo menos de un 10% de su población dentro de los siguientes 100 años.
En nuestro Valle de Hecho sin ser considerada una “rareza” sí que es más complicado verlo cada año. Su localización y observación en Embún no pasa de este periodo de finales del verano, salvo casos muy atípicos. Por este motivo no se cree que nidifique en el Término Municipal.
Parece ser una especie que no nidifica pasados los 1.000 metros de altitud, siendo la zona occidental de nuestra provincia la más empleada. Por este motivo es curiosa la cita del anuario ornitológico de Aragón 1993-1994 “Rocín” en el que destaca la nidificación a 1.500 metros de altitud en Guadalaviar Teruel en un nidal para pájaros el 02/06/1994.
Este pequeño pájaro es muy elegante y esbelto, en la distancia puede confundirnos incluso con un petirrojo.
Las fotos pertenecen a un macho que empieza a tomar el plumaje otoñal, destacando el aclarado progresivo de la garganta y el pecho, pasando de un negro intenso en la cabeza a este cenizoso y del llamativo pecho anaranjado-rojizo a este más pálido y con puntas blanquecinas, dando la impresión de tener escamas. Las hembras son de aspecto más páridos y el ojo negro siempre sobre cara clara. En ambos sexos es inconfundible su rojiza cola, por el cual reciben su nombre (las plumas centrales de la cola son mucho más oscuras que los flancos).
Parece ser que nos llegan del continente africano bastante tarde, en el mes de abril, y son los machos los primeros en llegar, éstos delimitarán sus territorios de cría y se pondrán a canturrear desde las zonas altas de los árboles a la espera de la llegada de la hembra. Una vez que llega, el macho, le llevará por diferentes agujeros dentro del territorio, pero será la hembra la que se encargue de elegir el lugar donde asentará el nido, aunque siempre será en algún huequecito o agujero de los troncos o incluso en paredes, que lo llenará de musgo, ramitas, hojas e incluso hierba.
Al igual que pasaba con el Herrerillo capuchino, la hembra llevará a cabo la elección del nido, la construcción y la incubación, mientras el macho se encargará del sustento alimenticio.
Su dieta está basada en insectos, arañas, hormigas y gusanos, completa su alimentación con algunas bayas.
Pasa el invierno al sur del Sahara.
El Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) es su pariente sedentario, estos nos acompañan todo el año. Su cola es igualmente rojiza, pero su colorido es más apagado, sin poseer el colorido anaranjado del pecho. Como puede verse en la foto, es tan oscura esta especie que no nos sorprende que se le llame también “carbonera” por su color hollín parecido al carbón.
La próxima entrada será sobre estas especies que también están “aterrizando”, pero ¿de qué especie se trata?

jueves, 19 de agosto de 2010

El Herrerillo capuchino, una especie reguladora de las plagas forestales

Lo más llamativo de este acróbata pajarillo es su destacada cresta dirigida hacia atrás de color blanquecina salpicada de puntos negros. En el recorrido de las fotos puede verse la diferencia de edad, correspondiendo la que preside la entrada a un ejemplar joven, al disponer de una cresta más bien corta, bastante apagada y poseer el dibujo de la cara en forma de media luna menos definido que las fotos de los adultos.
La hembra del Herrerillo capuchinos (Parus cristatus) construyen un nido diferente cada año, normalmente aprovecha los huecos de los árboles viejos o lo construye en tocones o ramas podridas cercanas al suelo, para ello picoteará con su afilado pico tanteando la madera hasta que encuentra la zona más blanda. La cavidad del agujero lo forra de musgo y lo tapizan de ramillas vegetales, pelos y plumas. La hembra además realizará toda la incubación mientras el macho se dedicará a conseguir el alimento necesario. A pesar de construir un nido cada año éste suele ser utilizado para una segunda puesta sobre el mes de junio, una vez sacado adelante su primera pollada (lo normal es una nidada por año)
El capuchino es de comportamiento inquieto, acróbata, vivaracho y de un tamaño no superior a los 12cm (posee una envergadura cercana a los 20cm).
Es sedentario y frecuenta los bosques de pinos maduros, hayedos y abetos, suele evitar las zonas despobladas de vegetación. Su alimentación principal es la de los insectos y arañas, en invierno su dieta varía un poco y se conforma con semillas y alguna baya, también rebusca entre la corteza de los árboles en busca de los diminutos huevos de insecto. Es fácil observarlos sobre las ramas llenas de líquenes donde rebusca sus deseados insectos.
Sus hábitos alimenticios le hacen ser otra de las especies importantes en la lucha contra las plagas forestales, y por lo tanto ser una de las que se debería de cuidar para mantener un equilibrio natural adecuado. Dado su carácter reproductivo es uno de los pájaros que más asiduamente visitan los nidales artificiales.
Hoy más que una adivinanza es un adelanto a una próxima entrada ¿qué pájaro se está acicalando el plumaje? ¿Se podría saber si es adulto o joven?

martes, 17 de agosto de 2010

El vuelo feliz de los progenitores del pequeño alimoche

En esta foto frontal puede verse la cara de alegría del "padrazo" del joven alimoche que vuela a escasos metros de él. Sus “maestros” padres pretenden en estos primeros vuelos, realizados sobre los prados de montaña, que coja experiencia de vuelo, que sus músculos se fortalezcan y que adquieran la destreza necesaria para localizar la comida antes de emprender su largo viaje africano.
Los alimoches no suele realizar sus nidos en altitudes superiores a los 1100 metros, pero una vez que saltan los volanderos del nido se suelen desplazar por encima de esas altitudes en busca de los deseosos prados alpinos.
Este ha sido otro buen año para los alimoches en el valle. Sí alegría es ver su llegada a primeros de marzo (o finales de febreros los más madrugadores), más satisfacción es verlos marchar acompañados de sus hijos. Se estima que los adultos emprenden el vuelo a finales de agosto, acompañados de sus retoños, mientras la población de alimoches inmaduros y jóvenes permanece con nosotros algunos días más.
Estos jóvenes alimoches del año permanecerán luego varios años en territorio africano antes de decidirse a realizar su vuelo migratorio en busca de realizar sus ciclos reproductores (unos 5 años). Los adultos regresan año tras años a los mismos lugares de cría, por lo que están muy apegados a sus “residencias estivales”.
¿Qué debemos de hacer diferente para que la mayor población de esta especie se reproduzca con más fiabilidad por esta tierra que en otros lugares? Pues la verdad que no lo sé con certeza pero, ya no sólo con el alimoche, las especies que van debilitándose por otras zonas europeas encuentra en nuestra tierra el “refugio” ideal para su tranquilidad y por ser menos acosadas, además de ser un lugar donde está más difuminada la práctica de venenos.
El modo de ser catalogada esta especie es bastante diferente según la zona o estamento que la designa, así está considerada según la Normativa nacional Catálogo Nacional de Especies Amenazadas como Vulnerable (Poblaciones de la Península y Baleares) En Peligro de Extinción (Población de Canarias) y según la Normativa autonómica Catálogos regionales: En Peligro de Extinción: Andalucía, Canarias, Madrid, Categoría: Vulnerable: Aragón, Castilla-La Mancha, Extremadura, Navarra, País Vasco, Comunidad Valenciana, Extinguida: Murcia
Según las Listas y Libros Rojos
Mundial
- Preocupación Menor (LC) (UICN, 2007).
Nacional
- En Peligro (EN, A4ac) (Libro Rojo de las Aves de España, 2004).
- N. p. majorensis: En Peligro Crítico (CR, C2a(ii); c.D) (Libro Rojo de las Aves de España, 2004). Se estima que hay una población europea entre 2.900 – 7.200 ejemplares censo: BirdLife International/EBCC, 2000.
El censo realizado en 1987-88 arrojó un resultado de unas 1.350 parejas en España, el 25 por ciento menos que hace quince años; Según este censo en Huesca había 175 parejas (Siendo nuestra provincia por tanto la que alberga la mayor población española, y un importante reducto a nivel europeo), en Zaragoza se estimó una población entre 60 y 75.
Algunos datos alarmantes son los producidos en Andalucía que ha pasado de 81 parejas seguras en 1987, en Canarias de 35 en 1987 a 26 en 1998. En Aragón el mayor descenso se ha producido en los Monegros donde ha descendido casi un 50% su población, se estima que en Aragón anidan cerca de 273 parejas de alimoche. Las más importantes áreas de anidación son los Pirineos, las áreas montañosas prepirenaicas y el Valle del Ebro.
Datos de dos Alimoches marcados: "Vega" se encuentra en el área de cría del cañón de las Hoces del Río Riaza, en Segovia. "Vega" invernó en el sur de Mauritania y ha seguido una ruta migratoria similar a la de "Atlas", el otro alimoche marcado por WWF que regresó a la Península a finales de febrero y que, a principios de marzo, apareció envenenado en una finca extremeña junto a otras trece rapaces pertenecientes a especies protegidas.
A Vista de “alimoche” cuando asciende por los prados de Guarrinza en la Selva de Oza; la cascada pertenece a la salida de Aguas Tuertas.

lunes, 16 de agosto de 2010

La crisis de la construcción también va llegando al Quebrantahuesos

Cada vez es más dura la vida de nuestros queridos quebrantahuesos (gypaetus barbatus). Hoy en día sus territorios de nidificación son más vulnerables por la acción directa o indirecta del hombre. En estas áreas son habituales las actividades de ocio, con rutas senderistas, escaladas, travesías y ocupado su territorio aéreo por ultraligeros o parapentes.
Para esta especie que tanto busca la tranquilidad, todo este incordio le hace rebuscar otros emplazamientos, que en muchos casos no dejan de ser “no tan apropiados” para la crianza. También parece claro qué, estos espacios “no tan apropiados” suplen con creces las carencias del emplazamiento con una adecuada tranquilidad.
Otra dificultad añadida es la competencia con otras especies, especialmente con el Buitre leonado, un “ocupa” consumado en la apropiación de la vivienda ajena. También parece ser que la competencia con los territorios de la todopoderosa Águila real le hace al quebrantahuesos alejarse de sus inmediaciones.
El caso que nos ocupa hoy, el trabajo “constructivo” durante todo el año por una determinada Unidad Reproductora se ha ido al “garete” para un mínimo de 7 u 8 años.
Algunos quebrantahuesos suelen construir sus “casa” a dos años vista. En muchos casos la mayor aportación leñosa del periodo reproductor va encaminado a un nuevo emplazamiento y en menos medida al nido donde finalmente realizarán la puesta (normalmente donde el año anterior habían puesto un mayor esfuerzo). Es de suponer qué, la nueva construcción, que les lleva un mayor tiempo, garantiza una unión parental adecuada para el fortalecimiento de la pareja.
Es curiosa la facilidad con la que el buitre se acomoda a un nido de quebrantahuesos, mientras que en el caso inverso es impensable, al menos en mis históricos. También es extraño que un nido/emplazamiento histórico de quebrantahuesos expropiado por el buitre tarda un mínimo de 7 años en ser vuelto a ocupar por el quebranta y siempre contando desde la última puesta de buitre. Dando la impresión que no quieren tener “ni rastro” de ellos. Ojalá me equivoque y en este emplazamiento no tardemos tantos años en verlo criar.
A modo de pequeño resumen se redacta el proceso de construcción:
- 06 de enero
, el agujero donde se asienta el nido está totalmente vacío, no hay ramas, ni rastro de la presencia de quebrantas (no hay heces…)
- 25 de junio, en una vuelta rutinaria por los emplazamientos históricos de la UR se detecta alguna ramilla suelta. Las ramillas se entrecruzan con las raíces de una pequeña mata. Se ve algunos “pegotes” de lana entre ellas y alguna diminuta hez blanquecina que denota la visita de quebranta. Buen “cimiento”, con tres ramas cruzadas, la más grande-la superior- cosida a la raíz.
- 28 de junio, se deja un aporte en las cercanías un gran montón de lana y se hace una pequeña prueba de ramaje: se deja un montoncito de leña seca de la zona -de chaparro-, tres rama de pino (material escasamente utilizado) y tres ramillas traídas de otro de sus nidos con restos de heces –ramas desprendidas del nido-
- 11 de julio, nido con más palos, una de ellas especialmente larga y fina que cruza transversalmente todo el ramaje. Casi nada de lana en el interior. El aporte casi intacto, sólo la lana está revuelta.
- 25 de julio, nido más completo y gran cantidad de lana en el interior y parte superior. Falta lana del aporte, el material leñoso intacto, sólo el de la zona está revuelto y faltan dos ramillas…????
- Octubre, nido prácticamente completo, hay bastante lana entre el ramaje, aunque faltándole mucho en la parte superior. En septiembre se realizó otro mini-aporte de lana. Ramaje del aporte/prueba revuelto pero están las 3 del otro nido (ya no se le distinguen las heces en ellos)
- 02 de noviembre, casi no hay lana del aporte anterior, en este nido todavía le falta la lana de la cubeta, aunque ya hay una buena capita
- Durante el mes de diciembre se ve el nido completo, la nueva aportación de lana es bien recibida para terminar con los preparativos de los nidos, se ven los adultos por la zona, y en el interior. La falta de heces en los alrededores denota que sólo entran brevemente para realizar algún retoque.
- Enero, realizan la puesta en otro de sus emplazamientos, dejando éste completamente terminado igualmente. Los aportes de lana han sido bien acogidos, no se realiza de patas al realizarlos la FCQ durante este periodo. Del leñoso no se saca nada en claro… aunque pudiendo elegir han cogido de los de la zona a pesar de estar los otros mejor para el agarre.
- Junio, en otra vuelta rutinaria por los nidos históricos se detecta la ocupación del nido por los buitres (Gyps fulvus), el nido les ha resultado perfecto para criar exitosamente al precioso pollo que vemos en la foto.
Hay que ver que “poncho” está el jovenacho en ese mullido nido que tantos sudores ha costado al quebrantahuesos…
Apunte a la adivinanza de dos entradas más abajo, en la que María decía que podía tratarse de un petirrojo joven. Aquí dejo un par de fotos de un joven petirrojo del año, puede verse el parecido con la foto-adivinanza.

jueves, 12 de agosto de 2010

Las sargantanas, un mundo por descubrir

Qué difícil es entrar en terreno pantanoso y salir airoso de él, hoy entro en uno de esos parajes desconocidos para mí y que parecían fáciles de transitar. Al no ser conocedor de los caminos correctos a seguir me hacen ir dando tumbos de un lado para el otro y casi con toda seguridad salir con la cara bien colorada.
El mundo de las sargantanas del pirineo parecía fácil de descubrir, pensando que con hacerles un par de fotos ya tendría material suficiente para saber diferenciarlas unas de otras sin el mayor problema. La experiencia me ha demostrado que como en todos los aspectos de la vida se requiere experiencia y sobretodo anotar el más mínimo detalle para luego tener las menos dudas posibles y acompañarse de alguna especializada guía de especies.
La entrada de hoy va de reto personal y de reto para el que sepa diferenciar estas tres especies de lagartijas. Aún así, sean correctas o no la selección de las fotos con las características de cada especie nombrada, he pensado que es interesante saber un poco más de este "complicado" mundo:
Lagartija roquera (Podarcis muralis): Esta lagartija vive a lo largo de todo el Pirineo, aunque no suele pasar de los 2.000m de altitud. Siendo sus lugares preferidos los roquedos, las laderas y los bosquetes abiertos. Cómo puede deducirse, al poder vivir a esa altitud, soporta muy bien la temperatura relativamente fría y los veranos muy suaves. Hiberna en periodo invernal hasta finales de marzo, cuando empiezan a calentar los primeros rayos de la primavera.
Su dieta está basada principalmente en moscas, mosquitos y arañas, aunque tampoco le desagradan los brotes y las “lagartijas” jóvenes.
Su aspecto es de cuerpo aplanado, con alargada cabeza y hocico fino. Da la sensación de cabezón al ser este miembro, en muchos ejemplares, de más anchura que el resto de su cuerpo. Posee unas grandes patas y largos dedos. Posee el dorso moteado de color negro haciendo un dibujo difuso, destacado dibujo lateral con las partes inferiores del vientre de color crema.
Descendiendo de altitud encontramos a la lagartija rabilarga (Psammodremus algirus), es de tamaño medio, destacando su larga cola que en la mayoría de los casos es de 3 a 4 partes la longitud total de su cuerpo.
Al contrario de la roquera, la rabilarga, necesita una temperatura ambiental adecuada para su supervivencia, no pudiendo ser inferior a los 15ºC.
Por su garganta blanquecina, su color dorsal grisáceo uniforme y su lista pálida de los francos incluyo esta fotografía dentro de la lagartija pirenaica (Iberolacerta bonnali). El ser fotografiada en pleno Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, a una considerable altitud le da otro punto favorable. Su hábitat natural está entre los 1700 y 3.000 metros de altitud.
Se puede entender también que debido a la climatología de la zona su periodo de hibernación es bastante prolongado. Su alimentación también está basada en insectos y pequeños invertebrados principalmente.
Estas tres especies suelen tener una garantía de vida de unos 6 años.
Reto y adivinanza: Reto/adivinanza para deducir si se han colocado las fotos anteriores en la especie correcta y la correspondiente AveAdivinanza del día para preguntar: ¿qué rapaz es la siguiente?

martes, 10 de agosto de 2010

Un sonriente zorrillo canoso (Vulpes vulpes)

Al zorro se le puede considerarse como uno de los carnívoros más observados en el medio natural. Su comportamiento lo hace más visible que otros animales de su género. A pesar de que su actividad es fundamentalmente nocturna, suele frecuentar zonas poco transitadas a cualquier hora del día, aunque con una mayor intensidad en las primeras y últimas horas. También favorece su costumbre diurna la época estival, cuando las noches son mucho más cortas.
Puede ser observado en cualquier ambiente y su densidad es bastante variable según las zonas donde puede adquirir sus recursos alimenticios. Bastante asociado a las zonas urbanas donde frecuenta los basureros. Antiguamente hacía estragos en los gallineros. Como puede deducirse su hábito alimenticio es el del “oportunismo” y sin destacar nada de forma favorita, se puede decir que su alimentación es omnívora, comiendo todo lo que pilla en el momento, tanto sea de índole animal como brotes vegetales.
Los zorros tienen grandes orejas puntiagudas de color oscuro que mueve en forma de “radar” para escuchar todo movimiento que se produce en sus inmediaciones, dirigiendo la cavidad de la oreja al lugar donde procede su inquietud. Por ese motivo es muy común que cada orejón “mire” a puntos diferentes y así controlar una mayor amplitud de terreno. Es capaz de “radiar” presas que emiten una bajísima frecuencia.
Posee un hocico puntiagudo que le permite desarrollar un agudo sentido olfativo, aumentando de capacidad contra más entrada sea la noche. Su vista también está adaptada para la vida nocturna, aunque en las horas diurnas también ve a la perfección.
Su pelaje es muy variable, aunque preferentemente es rojiza con tonalidades claras, en la foto puede verse la “canosidad” de su cara, y se intuye la belleza del resto del pelaje. Este precioso abrigo le ha aportado una persecución desde siempre por poseer gran valor peletero.
Su ancha y tupida cola la utiliza de perfecto “timón”. Es un gran corredor, puede alcanzar los 55 km/h. También es buen nadador y trepa con relativa facilidad.
A menudo entierra el alimento sobrante e intenta memorizar el lugar para obtenerlo cuando su apetito le aprieta
Esta nueva andadura del blog comienza con una de esas fáciles adivinanzas de antaño:
¿de qué pájaro se trata?