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viernes, 19 de marzo de 2010

Otros dos exponentes de la inminente llegada del buen tiempo: El Milano negro (Milvus migrans) y el Águila culebrera (Circaetus gallicus)

Estas dos especies también están dentro de las puramente estivales, y al contrario de lo que ocurre con el avión roquero, ningún ejemplar decide “aventurarse” a pasar el invierno con nosotros.
Los milanos negros llegan a principios de marzo y nidifican a lo largo de toda la comunidad con una altitud máxima de unos 1100 metros. Esta altitud es además el límite de la mayoría de las poblaciones urbanas, lo que le supone a esta rapaz una importante fuente alimenticia, al frecuentar basureros, depredar vertebrados, alimentarse de carroña y deshechos de las calles y carreteras. También esta ave frecuenta los cursos de los ríos en busca de presas muertas o moribundas que están cerca de la superficie, en estos casos sus picados son espectaculares hasta llegar a atrapar algún pez con sus garras (aunque suele errar en la mayoría de las ocasiones)
Es una de las primeras especies en emprender el viaje de regreso después de terminar la época reproductora. Algunos ejemplares ya se ven emigrar a mediados de julio, pero la gran mayoría permanece con nosotros hasta finales de septiembre y los tárdanos llegan hasta principios de octubre.
Suele criar en árboles altos de los sotos de los ríos o en pinares, aunque sus hábitos alimenticios están relacionados con el campo abierto. Suele poner de 2 a 3 huevos y en la mayoría de los casos el último huevo en eclosionar es rechazado por sus hermanos, terminando por perecer.
La presencia del águila culebrera en esta época del año le garantiza una fácil localización de lagartos y culebras, que son su principal base alimenticia. Sus presas son tragadas por la cabeza, viéndose en muchas ocasiones asomando la cola entre las mandíbulas de su ganchudo pico.
Al igual que el milano negro suele llegar a principios de marzo, permaneciendo hasta mediados de septiembre. Se ha constatado que en su vuelo migratorio de marzo lo realiza prácticamente sin parar, mientras que en su regreso a tierras africanas suele pararse para descansar y alimentarse. Anida en grandes árboles, donde realiza unos nidos muy voluminosos a base de palos, aunque en ocasiones utilizan viejos nidos que tapizan con ramaje nuevo. Sólo pone un huevo.
Si espectacular son los picados del milano negro sobre la superficie de los ríos todavía son más los picados de la culebrera sobre sus presas. Teniendo además la facilidad de pararse en el aire para visualizar el terreno. Estos cernidos le garantizan un descenso más suave sobre su presa, evitando en muchos casos ser vistos y evitando así su huida.
Según el dato entresacado del libro AVES de Meter Hayman y Rob Hume “diferentes estudios han demostrado que estas águilas son capaces de comer serpientes de poco más de 1 m de longitud. Sobre un nido en Francia se demostró que de 70 piezas que llevó, 67 fueron serpientes, dos lagartos y un pinzón. Las serpientes venenosas son menos frecuentes en su dieta, pues no es del todo inmune al veneno”

4 comentarios:

Álvaro dijo...

Milvus migrans (no nigrans, de migrar)

jarnaco dijo...

Gracias Álvaro, son las cosas que ocurren cuando escribes pasada la media noche y sabiendo que hay que madrugar. Me alegra que hayas entrado en mi pequeña casa.
Un saludo y nuevamente muchas gracias (se queda corregido)
José Luis

lacuentra dijo...

Y Neophron Percnopterus (con disculpas de antemano si no lo he escrito bien), aunque no todavía en Embún. La culebrera estaba esta tarde muy interesada por algo en el Bco. San Miguel.

jarnaco dijo...

Gracias Laura... me apunto la cita de la culebrera por Embún. La fotografiada era maña. Del Alimoche si no ha llegado todavía le debe de quedar más bien poco
Un beso y gracias