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miércoles, 3 de marzo de 2010

Los primeros toques de color nos indican el cambio de la climatología

Ya hace unos días que las grullas nos están gritando, en su paso migratorio, que la primavera está cada vez más próxima.
Desde la observación por la Jacetanía del primer bando de estas ruidosas aves (23/02/10) la naturaleza parece despertar de su letargo invernal. No es extraño ver los primeros brotes empezando a colorear los desnudos árboles, ni empezar a observar las primeras flores en los grandes campos.
Alguna despistada mariposa ha empezado a volar en busca del escaso néctar de principio de temporada.
Los almendros empiezan a blanquearse con mucha timidez, aún sabiendo que dentro de escasos quince días su follaje será de un blanco puro, como si de miles de novias se tratase.
En nada, nos habremos olvidado del paso duro del invierno, donde escasamente recordaremos esos días de grandes heladas, torrenciales lluvias o largos días de penumbra.
Esperando ansiosas la llegada del buen tiempo, la gran mayoría de las grullas descansan impacientes en lagunas interiores como la de gallocanta. Alrededor de 60.000 grullas llegan a nuestra tierra procedente de Extremadura, Andalucía occidental o de tierras africanas, y tras descansar unos días prosiguen su viaje hasta las tundras de los países nórdicos, donde realizarán su ciclo reproductor antes de su regreso en la época otoñal en sentido inverso.
Estas grandes zancudas de casi 115cm de longitud, vuelan con el cuello y las patas estiradas. Los bandos se trasladan en forma de V, aunque en ocasiones también pueden verse formando largas hileras y en ambos casos a una considerable altura. Cuando la climatología es adversa, en su paso por las cubres altas como los Pirineos, suelen volar en círculos a la espera de mejoría meteorológica o para coger altura que le permita sobrevolar la nubosidad, aunque la mayoría de las ocasiones tales expectativas quedan truncadas teniendo que regresar a sus lugares de descanso a la espera otro día con mejores condiciones. También puede observarse que en estos tortuosos viajes, los adultos de más experiencia vuelan al frente del grupo, mientras los más inexpertos irán quedando rezagados a los últimos ejemplares del bando.

Grullas volando,
calladas o cantando,
señal que el tiempo se está mudando

Cuando las grullas van para abajo, estate con el amo aunque te toque trabajo,
cuando las grullas van para arriba no estés con el amo aunque te lo diga.

Grullas arriba, el pastor buena vida
Grullas abajo, el pastor mucho trabajo

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