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martes, 9 de marzo de 2010

Los correteos de nuestro "Robín de los bosques": Petirrojo (Erithacus rubecula)

El petirrojo se ha adaptado perfectamente a vivir con los “pies” en el suelo. No es extraño verlo en los caminos, zonas cercanas a los matorrales o en cualquier punto verde de las ciudades. Este medio terrestre le proporciona su principal medio de alimentación, al conseguir de él los insectos, larvas, orugas, caracolillas, invertebrados, lombrices y demás animalillos que componen su variada dieta. No es extraño verlo remover la hojarasca en busca de su sustento alimenticio. También come semillas y bayas silvestres de saúco, hiedra, etcétera
A pesar de esta adaptación al suelo, no podemos considerarla como un ave corredora, ya que sus desplazamientos son a grandes saltos manteniendo el cuerpo más o menos en posición horizontal. De vez en cuando se para en posición estirada, como si quisiera mostrar a todo el mundo su escudo de armas rojizo del pecho y comienza un ritual rítmico moviendo la cola y las alas mientras balancea su cuerpo.
Sus vuelos son cortos por línea general. Cuando son a distancias considerables es ondulante y bastante irregular.
Contrariamente a lo pudiéramos pensar al ver a estos preciosos petirrojos, son bastante combatientes con los de su especie, sobretodo cuando alguno usurpa su territorio o se juntan en tierra neutral. En esos casos se colocan en posición amenazante y como si se retaran empiezan a balancearse como exhibiéndose, para terminar correteando detrás de su adversario. En la gran mayoría de estos combates de los machos no pasa de esos correteos. Hay algunos estudios que demuestran que el pecho rojizo/vivo de los machos es algo más que un simple toque de color en su plumaje, ya que pudiera tratarse como un medio para advertir de su presencia a sus adversarios. Realizaron la prueba de colocar unas tiras de tela con tintes parecidos al pecho de un petirrojo en un territorio ocupado por una pareja en periodo de copulación, el macho al ver las tiras se abalanzó sobre ellas, pero no se intuyó nada más que el simple acercamiento de “curiosidad”; con posterioridad se colocaron plumas rojizas al las que ya su forma de acercarse ya fue precedida por un ritual amenazante para lanzarse correteando sobre ellas, llegando incluso a picotearlas. Las conclusiones no están claras pero parece como que su rojizo pecho fuera su bandera.
La traducción que se ha dado en castellano a Robín es el de Petirrojo, por lo que Robín Hood, o Robín de los bosques, sería algo así como petirrojo encapuchado. Sea cual sea la traducción lo que si que es común es el que es una especie que en la mayoría de las culturas se ha considerado como un ave que representa al bien.

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