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miércoles, 3 de febrero de 2010

¿Pueden ser las cotorras uno de los causantes del descenso de la población del Gorrión común en las grandes ciudades?

En varios telediarios de este fin de semana ha salido anunciado, que según parece, se está produciendo un descenso de la población del Gorrión común (Passer domesticus) en las grandes ciudades europeas. En algunos casos, como en Barcelona, se estima que la reducción ha sido alrededor del 5% en los últimos 8 años y de continuar la misma progresión en los próximos 20 años la población se reduciría a la mitad.
No dispongo de los datos de Zaragoza, pero visualmente parece que no se ha producido tal descenso. Cualquier zona arbolada acoge cantidad de ellos. Si que es cierto, que las zonas interiores, de puro asfalto, pudiera considerarse menos concurrido que años atrás. Por lo que habría que luchar por que la masa arbórea de los parques y jardines de las grandes ciudades no disminuyan. Antes no se concebía una plaza o calle peatonal sin sus árboles y zonas ajardinadas. Ahora el “cemento” da menos trabajo de manutención, por lo que paulatinamente están cambiando los diseños.
Por otro lado, cada vez es más importante la limpieza e higiene de las ciudades. La basura está perfectamente sellada en los contenedores y por lo tanto el acceso a los restos orgánicos por parte de las aves es más complicado.
Se ha producido un incremento de aves invasoras que están ocupado este aren particular del gorrión. Las tórtolas y cotorras se han apoderado de los cielos urbanos, a los que sólo las palomas parecen hacerles sobra.
Según algún estudio parece que también pudiera tener alguna importancia el crecimiento de la telefonía móvil, y el incremento de las radiaciones de las antenas de telefonía. Tampoco tengo datos sobre ello y de momento todo parece especulaciones.
Por la parte que les toca, hoy el post va dedicado a la Cotorra argentina (Myiopsitta Monachus).
Las cotorras son papagayos de tamaño mediano (unos 30cm de longitud). A pesar de lo que pueda parecer, su peso no es muy elevado, no pasando de los 150gr de peso, en parte debido a sus delicados huesos, son muy frágiles y es tremendamente complicado su soldamiento en caso de rotura.
Acostumbran a formar grandes colonias, por lo que pueden llegar a dañar cosechas y desplazar a otras aves autóctonas. Son destructivas y ruidosas, por lo que luchan por el primer lugar con las urracas y estorninos.
Su llegada a España se produjo en los años 60 como animal de compañía, pero esta ave exótica, por huidas accidentales o consentidas, se ha apoderado de su libertad natural y al no haber un depredador que le haga frente su población aumenta a pasos agigantados. La reproducción en libertad es contraproducente para el Medio Ambiente al alterar el ecosistema.
Su calidad de vida está rondando los 10 años en libertad (pueden duplicar esa edad en cautividad).
La hembra es la encargada de construir unos grandes nidos alargados, compuestos de dos cavidades en el interior; una exterior para resguardar de las inclemencias a la pareja y otra interior para depositar sus huevos. La hembra es igualmente la encargada de sus manutención y limpieza ¡toda una ama de casa!
Poseen una gran cabeza, con unas patas y cuello cortos, dando la impresión de “payasete” cuando andan. Su colorido verdoso y gris es espectacular, aunque lo que más nos llame la atención sea su retorcido pico. El pico es muy ancho en su base y posee unos cantos laterales muy cortantes, casi como un cuchillo, que le facilita romper y rasgar las duras cáscaras de las nueces o como el fruto de la foto.
No es extraño verlo en el suelo comiendo frutos o semillas diseminadas, pero tampoco verlo en las cercanías de los ríos o charcas artificiales de las zonas ajardinadas. Por un lado encuentran allí la necesaria agua y por otro lado trocitos de tierra. Según parece esta tierra les aporta algunos minerales a su organismo, de la cual carecen. Tampoco se puede descartar la hipótesis que así pueden neutralizar algunos efectos tóxicos de algunas de las plantas que consumen.
Todas las fotos han sido tomadas en Zaragoza, en la zona de la Aljafería y en el canal, a la altura de Casablanca.
En esta mala última foto pudiera preguntarse ¿donde está la cabeza que falta? ¿se la ha comido? ¿o es una cotorra de una cabeza y dos cuerpos?. Dicen que la pareja está unida de por vida, viendo la escena no es de extrañar, lastima que "la noche me confunde" y no supe hacer una foto mejor de la escena (no utilicé flax para evitar molestias)

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