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domingo, 7 de febrero de 2010

Día de pesca con el Somormujo lavanco (Podiceps cristatus)

Para hoy he pescado este hermoso lavanco en una de las lenguas que hace el Ebro en su amplia crecida. Esta preciosa ave navega en el remanso con mucha elegancia y señorío. Es espectacular verlo zambullirse y como si de un submarino se tratase se pierde sin saber por donde volverá a aparecer su alargada cabeza. Es un perfecto nadador y un experto buceador, que le permite desplazarse bajo el agua muchos metros persiguiendo a sus presas con las que alimentarse. Su dieta está basada de peces, larvas, insectos acuáticos y anfibios.
Su aspecto es muy estilizado, con un largo cuello y un afilado pico. Presenta en su periodo nupcial unos “mofletes” llamados “golas” de color castaño oscuro, con laterales negros, al igual que sus penachos en forma de orejitas puntiagudas. El conjunto le da a la cabeza un aspecto en forma de flecha, que seguro le sirve para cortar el agua en sus rápidos buceos.
Todas estas alabanzas quedan truncadas cuando hablamos de su comportamiento en tierra. Es muy torpe y parece arrastrase sobre el suelo. Su vuelo es igual de irregular y en la mayoría de ocasiones tiene que recorrer muchos metros sobre el agua antes de empezar a levantar el vuelo, razón por la que cuando se siente acosado prefiere zambullirse en el agua antes de salir volando. Sus alas cortas tampoco le ayudan demasiado.
Su ciclo reproductor lo realiza en el agua. Con unas paradas nupciales espectaculares, consistente en el ofrecimiento, de un ejemplar al otro, de la pesca o ramillas capturadas al sumergirse, tales parabienes se los pasan de pico a pico y zarandean la cabeza de un lado para el otro (siempre uno enfrente del otro). El nido flotante lo construirán en una de las orillas del embalse o de la laguna y los sujetaran a la vegetación palustre del lateral. La torpeza de los adultos en tierra también les impide subir y bajar con delicadeza de la plataforma del nido, dando la sensación de pesado y sobre todo de poco cuidado ante la nidada. La puesta suele ser de 4 o 5 huevos y en menos de un mes nacerán los polluelos. Los pequeños al nacer viajan a lomos de sus padres por el agua. Así se desplazan hasta que aprenden a nadar y zambullirse (unas 6 semanas)
En Aragón es sedentario y aunque pueda parecer lo contrario no es difícil de ver, aunque no forma masa poblacional extensa. En Huesca cría en el embalse de La Peña y en la Laguna de Sariñena. Hay algún dato referente a algún intento en el embalse del Mediano y del río Cinca pero la inadecuada masa vegetal de los laterales parece ser uno de sus puntos contradictorios.
Hace unos años fue un ave bastante perseguida por su precioso plumaje y estilismo, al igual de por tacharle de gran depredador en las piscifactorías.
Hay un dicho popular que hace referencia a su comportamiento en tierra “tienes peor estilo que un somormujo”, lo cual no depara muy buen gusto al que recibe el insulto.
Para terminar se incluye una secuencia de su útil giro de cuello:

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