Seguidores

domingo, 28 de febrero de 2010

La nutria (Lutra lutra): “puro arte en movimiento”

Este mustélido es inconfundible, de cuerpo estrecho y alargado, dando la sensación de pesado. Estas regordetas nutrias son incansables, inquietas, juguetonas, grandes nadadoras, buceadoras y sobre todo muy ágiles de movimientos.
En tierra dan la sensación de más torpes, aunque son grandes escaladoras entre las rocas o sobre el ramaje de la orilla. Llegando incluso a sorprender semejante destreza. Cuando se desplaza en tierra da la impresión de ir a rebote y a saltitos. Como todos los mustélidos se puede plantar sujetándose con sus patas traseras. Características que le permite divisar una mayor amplitud de terreno.
Se puede decir que las nutrias son acuáticas, por lo que no concebimos una nutria sin el agua (aunque al llegar la noche pueden llegar a desplazarse por tierra varios kilómetros en busca de otros tramos acuáticos). En el agua es “puro arte en movimiento”, es una grandísima nadadora, sin realizar casi ruido en su nado. Sus buceos son largos y prolongados, llegando en ocasiones por encima de los 400 metros bajo el agua, lo que le permite la pesca y el escapar cuando es acosada.
Podría preguntarse el motivo de que estos carnívoros son tan buenos nadadores y buceadores, pero cuando nos fijamos en su fisonomía casi todas nuestras dudas desaparecen:
Su pelo corto y muy tupido que hace al agua impenetrable. Es curioso observar que una simple sacudida de su cuerpo, al salir del agua, le hace tomar un aspecto casi de seco dando la sensación de suavidad.
Sus ojos son redondos y de color oscuro. Su hocico negro y ancho que seguro le proporciona una inspiración profunda para llenarle suficientemente de aire los pulmones antes de sus largos buceos. Las orejas son diminutas, pero aún así, las desplaza hacía atrás mientras bucea para garantizar el “taponamiento” de los oídos y para no cortar la postura aerodinámica. El aspecto general de la cabeza es ancha y aplastada y vista de perfil punteaguada, que unido a su cuerpo alargado hacen de él un perfecto proyectil. Sus pronunciados mofletes dejan al descubierto unos poderosos colmillos blancos cuando devoran a sus presas.
Su cola y patas son su timón y motor. La cola es larga, poderosa y muy ancha en la base para terminar en una fina punta. Es relativamente aplanada. Sus patas son muy cortas en comparación con el resto del cuerpo, con 5 dedos en cada una de ellas. Cada dedo está unido entre sí por medio de una membrana, lo que le hacen disponer así de 4 perfectos remos (los dedos centrales son más largos que los laterales). Posee unas uñas cortas de color blanquecinas. Las patas posteriores son un poco más cortas. Las traseras las utiliza para impulsarse sobre las rocas o troncos, mientras que las delanteras dan la impresión de que le sirven de estabilizadoras. En el interior del agua se giran sobre si mismo con tremenda facilidad y en muchas ocasiones quedan cabeza arriba enseñando sus encogidas patas.
Sus largos bigotes blancos le sirven como órgano táctil mientras bucea. Mientras nada su cabeza permanece en la superficie, en ocasiones también su lomo. Las patas las echan hacia atrás.
Son animales muy juguetones, así es fácil observarlos entrecruzados, sujetándose por la cabeza, abalanzarse uno sobre el otro o intentándose agarrar su misma cola alrededor de uno de los troncos de la orilla o en el agua. Aunque no es un juego, también se pueden observar refrotándose el cuerpo sobre las rocas o sobre los troncos, especialmente su cabeza, dando la sensación de que se están rascando.
Su color es parduzco por encima con la parte inferior grisácea, llegando a ser de color blanco sucio en el cuello y laterales de la cara. Su color se confunde con el de los troncos humedecidos del río. Debajo del agua adquieren una colocarión plateada debido a las burbujas que se le adhieren a su pelaje.
Las hembras son de tamaño más pequeño que los machos. Ambos marcan su territorio con heces negruzcas muy visibles que depositan sobre las rocas del curso del río, sobre el ramaje o sobre un altillo de la hierba.
Su población parece nuevamente estabilizarse después de su paulatino descenso al que fue sometida la especie a partir de los años 50, lo que sin duda es un dato esperanzador y de mucha alegría. En verano su distribución aumenta, aunque no suele verse en los cursos de los ríos por encima de los 1.200 metros.
Su alimentación está basada principalmente de peces, aunque también en su dieta pueden existir roedores, aves acuáticas, cangrejos, reptiles e incluso insectos. Tampoco desestima la carroña.
Para terminar se copia textualmente parte del texto de Fernando L. Rodríguez Jiménez que sobre las nutrias escribe en su guía de reptiles y mamíferos ibéricos (1º edición de 1972)
En el río, una sombra alargada se asoma encima de una piedra plana, algo inclinada hacia el agua. Mide setenta centímetros de largo, más la fuerte cola de treinta y nueve centímetros. Momentáneamente, una hermosa carpa salta fuera del agua. La Nutria se zambulle. Nada con tal agilidad, que resulta casi imposible seguirla a través de las cristalinas aguas del río serrano. Metros más delante de donde se zambullera, asoma su cara, con la carpa apresada aún coleando. A poco de su cacería, sube a una roca donde comienza el festín.
Tras de darle unos cuantos mordiscos, se lanza de nuevo al agua en pos de otro pez, volviendo poco después al mismo sitio con una nueva presa. Inesperadamente, un agudo silbido rompió la paz del bosque. Deja la nutria su captura; queda atenta un momento, levanta la cabeza y lanza a su vez otros silbidos fortísimos, tras de lo cual se hace nuevamente el silencio. Nuestra amiga husmea nerviosamente el aire y mira en todas las direcciones, como si esperase a alguien. Y es que estamos a principios de la primavera, cuando nace el amor. Se rasga el agua y aparece un hermoso macho. Cuyo cuerpo y cola sumarán un metro y cuarenta centímetros, bastante más que su pareja.
Es carácter determinante del macho; las hembras siempre son más pequeñas. Se miran y husmean; él levanta la cabeza y lanza otro silbido. Parece un reto y, al mismo tiempo, la señal alegre de haber encontrado pareja. Los ojillos brillan en la oscuridad intensamente. Ella, coqueta, se lanza al agua; el macho, juguetón, la sigue sin vacilar. Río abajo desaparecen en un recodo, donde las aguas, salpicando las piedras, dicen su canción. Pronto la cabeza hará su cubil de doble galería. Y una de estas dará al río y en lo más profundo de la cueva estará la habitación nupcial.

miércoles, 24 de febrero de 2010

La importancia de disponer de unos sotos de ribera, unos linderos de los campos de cultivo y unas vías de acceso saludables

Dentro de la masa forestal existente en nuestro territorio existe unas minoritarias agrupaciones de vegetales que pasan desapercibidos y que no por ello son menos importantes. Nos estamos refiriendo a nuestros grandes olvidados sotos de ribera, los lindes de los campos de cultivo y las vías de acceso.
En estas agrupaciones vegetales se refugian un gran número de especies de nuestra fauna, además de impedir la temida erosión en muchas zonas. Por tal motivo es primordial un equilibrio sostenible entre la agricultura, la ganadería y la conservación del entorno natural para garantizar una masa vegetal estable.
Los sotos de ribera están en las cercanías de los cauces de los ríos y arroyos. Su masa vegetal existente está compuesta de especies que necesitan gran cantidad de agua, como los chopos o los sauces, por nombrar una especie arborícola y otra arbustiva.
La vegetación existente en los linderos de los campos de cultivo y de las zonas de paso han dependido muy mucho de los árboles, arbustos y masa herbácea que va quedando con la acción del arado y la construcción de las vías de transito. Puede ocurrir que la masa vegetal de los límites de los campos quede reducida a una simple línea que separan dos campos contiguos, en estos casos también pueden recibir el nombre de setos.
Como anteriormente se ha nombrado, recibimos de ellos unos importantes beneficios de los que en muchas ocasiones no nos damos cuenta. Sirven para paliar las inclemencias meteorológicas, sirviendo por ejemplo de cortavientos, reducir las heladas y la fuerza solar en plena época estival. Favorece la sujeción del terreno, haciéndolo mucho más compacto para evitar la erosión. Y por supuesto sirven estos minisecosistemas de refugio y zonas de cría a numerosas especies de aves, de las que si no, a buen seguro, tenderían a abandonar estas zonas.
Esta población alada ayuda de manera ejemplar en la lucha contra las plagas de los cultivos, consumiendo gran cantidad de escarabajos, gusanos, larvas e insectos. También las rapaces nocturnas y algunas diurnas ayudan a reducir el número de topillos y ratones, produciéndose un perfecto equilibrio medioambiental.
Recogemos de estos lugares una gran riqueza paisajística, pero también nos aporta una mayor cantidad de rocío y evitan la excesiva evaporación del terreno, conservando así por más tiempo los niveles adecuados de humedad.
Dentro de las numerosas ventajas que aportan los sotos quizás la que más nos pasa desapercibida, pero que es sin duda la más importante, es la de intervenir de forma muy activa en la depuración de las aguas residuales y por lo tanto eliminando gran parte de sus residuos contaminantes.
Una gran mayoría de los pueblos poseen unos conservados sotos en la desembocadura de los barrancos y riachuelos donde son vertidas las aguas residuales de los desagües. Comprobando, hasta hace pocos años, que dichos vertidos no afectaban a la pureza de los ríos en su curso posterior al soto. Justificando así la necesaria presencia y conservación de cada uno de ellos.
El incremento poblacional y el mayor uso de consumibles contaminantes tendría que ir en proporción a la masa forestal del soto. Por lo que tendría que existir un protocolo de repoblación en los casos en que el soto no llegue a “porgar” los contaminantes.
Aunque ahora parece ser que es más “útil” y cómoda la construcción de depuradoras antes de mejorar la masa vegetal de la zona.

En la ventana soy dama,
en la mesa cortesana
y en el campo labradora.

(es el agua)

martes, 23 de febrero de 2010

Una mini entrada sobre los “gritos” de las aves…

¿Todos los ejemplares de la misma especie cantan de la misma manera ? Los que tenemos más oreja que oído nos daría igual, pero para los ornitólogos especializados es un tema que siempre les ha interesado.
Parece claro que toda especie aprende de sus padres. Así los imitan mientras son jóvenes. Pero… ¿que pasa cuando un padre es adoptivo? En estos casos el ave toma como modelo a este último, incluso si su canto es muy diferente al suyo.
Suele ocurrir que en congéneres y jóvenes de la misma especie se denote diferencias sonoras a pesar de intentar imitar a sus padres, ya que como en los humanos, hay ejemplares que aprenden con más facilidad y en otros se detectan unas conotaciones sonoras más apagadas, ya que no todas tienen las mismas habilidades.
Si es bien cierto esta característica en los pollos, no lo es menos en algunos adultos, ya que en determinadas especies, la imitación a otras aves, adquiere un carácter defensivo o de supervivencia.
El canto es una característica principal en todas las especies de aves, con él atraerá a las hembras. En muchos casos, una vez conseguida la unión parental el macho deja de cantar (carriceros por ejemplo). De la misma manera que los más cantarines suelen obtener primeros a las hembras.
El canto también es importante para las hembras a la hora de elegir al macho, así cuanto más variado sea su canto antes suele encontrar los favores de la hembra.
Una vez realizado el apareamiento los cantos empiezan a ser de menor intensidad, pero los suplen con otras tonalidades más agresivas en función de la defensa territorial donde se ubica el nido. También hay estudios que indican que esta continuación cantora es llevada a cabo para mantener a la hembra, ya que según parece prefieren el sonido de su “macho” antes que escuchar al vecino, de esta manera crece su maduración hormonal con el consiguiente beneficio en todo el ciclo reproductor.
Parece claro que es tal la unión parental que son capaces de reconocerse mutuamente por el canto. También pueda parecer que las aves que poseen un canto muy complicado, o de largo trino, puedan enviar más información que los que lo poseen corto, pero parece ser que no es así, ya que por lo visto estas aves en su lenguaje “no se andan por las ramas” y sus mensajes son muy fiables aunque sean cortos; denotando alerta, peligro o cariño.
Por líneas generales se pueden establecer dos tipos de mensajes: El Canto y el Reclamo.
El Canto es una secuenca de notas melodiosas que el macho canta en lo alto de un posadero principalmente o en vuelo alto como acostumbra la alondra. Cómo antes hemos indicado es el método normal para atraer a la hembra.
En el Reclamo las notas son de carácter corto que emiten tanto los machos como las hembras y sirve para trasmitir información importante: alerta, peligro etc..
Los cantos en los grandes grupos sociales es necesaria para la unión en el vuelo.
A pesar de todo estos melodioso cantos también se vuelven en ocasiones de desamparo, pena, ruego, abandono cuando se quedan abandonados o por algún motivo se distrae de la presencia de su pareja

viernes, 19 de febrero de 2010

Un mirón en el baño de las aves

Las aves necesitan “bañarse” frecuentemente para mantener el plumaje sano. De la misma manera que nosotros lo necesitamos para prevenir enfermedades y tener una piel lo suficientemente saludable para realizar nuestras funciones prioritarias en el día a día.
A pesar de lo que se pueda pensar, en las aves, el plumaje no sólo les sirve para volar, si no que además les sirve para mantener una temperatura corporal adecuada y para proteger su piel de los rayos ultravioletas que irradia el sol.
Dicho todo esto, resulta claro qué, un plumaje en malas condiciones ocasionaría al pájaro un continúo empeoramiento de su salud. Sin contar con un estado visual lamentable, del que obtendría un rechazo seguro por parte del sexo contrario y le imposibilitaría una unión parental.
Casi la gran mayoría de las aves disfrutan con el baño, en los que no es extraño verlos cantorrutear y estirar las alas.
El agua es elemento principal con el que lo realizan. En estos casos se introducen unos centímetros en el agua y chapotean con sus alas para que el agua les salpique completamente el cuerpo. En ocasiones introducen la cabeza dentro del charco para levantarla velozmente, acompañado con un batir de alas. Las fotos son un claro ejemplo.
Al igual que nosotros hacemos, después del placentero baño toca acicalarse y peinarse. Las aves lo hacen en un lugar seguro, como una rama o una roca. En ella se “peinarán” con el pico, produciendo dos efectos en el ave; por un lado van adquiriendo una apariencia reluciente y repeinada y, por otra parte, este peinado les sirve para extender el aceite protector que segrega una glándulas que las aves poseen en la base de la cola, con la que proporcionan al plumaje una especie de “chubasquero natural” para repeler el agua, además de alargar la duración de la pluma. La glándula uropigial no proporciona a todas las aves la misma calidad y cantidad de aceite. En las denominadas “acuáticas” su poder es mayor y al estar continuamente en medio acuático su limpieza corporal debe ser totalmente escrupulosa.
Aquí vemos el baño de un Estornino negro (Sturnus unicolor):

Algunas aves realizan un “baño de tierra”: aquí vemos una secuencia del baño de un gorrión común (Passer domesticus)


Como puede verse en las fotos de este precioso gorrión, el primer paso consiste en suavizar la tierra con las patas (a pesar de buscar lugares de tierra floja), después se tumbará completamente sobre la arenilla y se refrotará con ella, para llenarse de ese polvo que despende el suelo. La arena les proporciona un alivio de la presencia de parásitos, así como actuar de repelente y suavizar el plumaje. También puede reducir un exceso de humedad corporal.
Aquí podemos ver como este Buitre leonado (Gyps fulvus) realiza el llamado “baño de sol”:
consistente en abrir completamente las alas y la cola, al dirigir el plumaje de manera peculiar el sol llega hasta la piel, sirviendo para calentarse de forma rápida. En ocasiones a las aves que realizan estos baños se les ve con el pico abierto y es estado casi hipnótico, por lo que algunos estudios barajan la posibilidad que así puedan redirigir el ”rebaño” de parásitos de su cuerpo hacia el pecho (lugar de más calor) y tener así más posibilidad de atraparlos o expulsarlos de su cuerpo con el pico.
De forma más breve se nombra otro método de limpieza, es el denominado “baño de hormigas”. De este método no tengo fotos, pero es el consistente en tumbarse encima de un hormiguero, para que las hormigas al sentirse atacadas lancen ácido fórmico sobre las plumas. Esto le sirve al ave de repelente a los parásitos. En otros casos las hormigas también “viajan” entre las plumas en busca de piojos, pulgones o pulgas para atraparlos como comida. También se piensa que pueda servir este ácido como suplemento al aceite segregado por la glándula uropigial. En algunos casos es tal el ataque fórmico que acaba el pájaro como en trance, por lo que no es de extrañar que pueda producir “adicción” a esta droga. Estos baños suelen realizarlos los córvidos y los picatroncos (pitos y picos).
Con aterioridad ya se describieron estos métodos de limpieza en la entrada llamada "Si yo tuviera pluma" pero he pensado hoy ampliarla añadiendo esta serie de fotos un poco más descriptivas.

jueves, 18 de febrero de 2010

Un “mundo pequeño” para descubrir “cosas grandes”

Otro obsequio de Toñín: Lentes de aumento
Hay un dicho que dice que “un amigo no es el que te regala flores si no el que te quita las espinas” pues esta semana Antonio Gascón me ha quitado una espinita que tenía clavada con las fotos en macro; con estas lentes me hace entrar en otra pespectiva de la naturaleza de la que uno siempre ha desconocido o nos pasaba totalmente desapercibida.
Quién haya entrado en un nido de Alimoche ( Neophron percnopterus) poco después de un exitoso periodo reproductor seguro que nunca lo olvidará. Es una gran satisfacción ver los primeros vuelos del oscuro inmaduro, que aunque reacios a saltar en sus primeros vuelos, enseguida cogen la destreza necesaria para emprender su primer vuelo migratorio. Estos inmaduros no regresarán a nuestra tierra hasta pasados por lo menos 2 años, que permanecerá en territorio africano.
El Alimoche está con nosotros todo el periodo reproductor, desde febrero a septiembre. Esta nidada en particular fue preocupante desde el inicio hasta el final y como señal nombrar el tardío abandono del pollo del nido. No realizando el primer vuelo hasta bien entrado el mes de agosto (día20), algo totalmente inusual para estas latitudes, y también algo peligroso, al disponer después de pocos días para fortalecerse y alimentarse adecuadamente antes de emprender la migración.
Además de esta doble alegría, nadie podría olvidar la observación del importante nido construido a base de palitos, ramillas secas y tapizadas de todo lo que encuentra, desde basura, hasta estiércol, lo que proporciona un hedor fuerte y desagradable.
Sus hábitos alimenticios también proporcionan un perfume nauseabundo al nido, ya que se puede decir que come todo lo que pilla: carroña, cualquier tipo de desperdicio, insectos, huevos, pollos, aves, incluso se ha constatado la captura de algún conejo. También es capaz de extraer alimento de las heces del ganado. Es un asiduo visitante de los vertederos.
Como puede verse en la foto, también se alimenta de pescado. Esta cabeza de barbo apareció entre los miles de deshechos que había en el maloliente nido.
Para comenzar con este “mundo pequeño” se ilustra la entrada con una ampliación de la dentadura de este pez, que visto así, parece más un cocodrilo que el de un tranquilo pez del Aragón Subordán. La cabecita sólo tiene 8cm de longitud, y aunque pueda parecer lo contrario, su composición no es huesuda, si no más bien de “ternilla” o cartílago duro.
La foto está realizada a las 22:00h con luz de bombilla, flax /auto y a mano alzada. Por lo que es normal, que en otras condiciones las fotos salgan mejor que esta regular prueba.
¡Muchas gracias Antonio!

lunes, 15 de febrero de 2010

Nidales: cuando los pájaros se vuelven “ocupas”

Hoy empezamos con un obsequio de Toñín:


En el mercado hay multitud de modelos de nidales, siendo cada uno de ellos diseñados según la especie de ave deseada. La entrada de hoy está referida a las "casitas" más comunes y que normalmente observamos en los bosques y en los parques y jardines.
Estos pequeños "unifamiliares" de madera van predestinadas a una serie de pequeñas especies de aves, son las consideradas “trogloditas”, es decir, son aquellas que utilizan los huecos naturales de las ramas o de los troncos para nidificar, para resguardarse de sus enemigos o para su protección ante las inclemencias meteorológicas.
Los nidales aportan la carencia de estos huecos que de forma natural escasean, lográndose de este modo que las poblaciones de estas aves insectívoras permanezcan en sus lugares habituales y no tengan que “emigrar” en busca de un asentamiento más adecuado. De igual modo, nos garantiza, que estas aves, permanezcan en nuestros arbolados con el consiguiente beneficio mutuo, por ser grandes consumidores de insectos nocivos para nuestra masa forestal, produciéndose así el perfecto equilibrio natural.
La especie que ocupará el nidal irá en proporción al tamaño del mismo y en especial al tamaño del agujero de entrada. Los nidales típicos tienen una abertura de 35mm de diámetro. En ellos se ha detectado la presencia de especies como el carbonero común, carbonero garrapinos, carbonero palustre, chochín, papamoscas cerrojillo, papamoscas gris, herrerillo capuchino, herrerillo común, mito, gorrión chillón, gorrión molinero, trepador azul, agateador común, colirrojo real… y otras que por su tamaño nos parecería inusual como la abubilla, el pico picapinos, autillo, torcecuello o el estornino.
Su colocación es sencilla, en la que sólo deberemos tener presente el rechazar los lugares donde sean más frecuentes los vientos fuertes, tormentas o cualquier agente atmosférico adverso. Se colgará de una de las ramas segundarias del árbol elegido, evitando lugares cercanos al tronco (no como el vídeo) lo que evitará que determinados enemigos puedan entrar en él (ratones, pequeños mamíferos, culebras…) y puedan comerse los huevos o los pollos. La altura aconsejable es sobre los 3-4 metros del suelo.
A lo largo de la entrada se han introducido unas fotos de aves “ocupas” de nidales. Por su “rareza” por Embún hablamos un poco del Gorrión molinero ( Passer montanus):
La palabra “rareza” es algo demasiado brusco para tratar a este hermano de nuestro gorrión, pero si que podemos considerarla como “menos común” e incluso “accidental” en nuestro Termino Municipal. Su presencia es más o menos otoñal e invernal y siempre en las inmediaciones de los campos de cultivo cercanas al pueblo, aunque no depende tanto de la presencia humana como el gorrión común.
Es un ave que no suele nidificar por encima de los 1.000 metros de altitud y sus lugares habituales van predestinados a las zonas de cultivo de cereal, aunque rechaza los lugares donde no hay arbolado cercano donde realizar su puesta o resguardarse de sus enemigos.
El nido lo realizará en una oquedad del árbol, donde ambos progenitores lo rellenarán de hierba, paja, raíces y plumas en forma esférica de carácter desordenado. La incubación de los 4/6 huevos es llevada por ambos durante un periodo de 12 días. Realiza de dos a tres puestas anuales.
Aunque en su dieta las semillas y los brotes son elementos importantes, hay que nombrar que, otra gran parte de su alimentación la componen los insectos.
En esta época invernal es muy sociable, juntándose en grandes bandos y a menudo mezclado con otras especies como el jilguero, pardillo, pinzones, escribanos o verdecillos.
Ambos sexos son parecidos, destacándose su “capucha” de color castaño y una característica mancha negra en la mejilla. Posee un babero más reducido que el gorrión común, que es igualmente de color negruzco. Es de un tamaño un poco menos al común y su forma es más “rechoncha”


domingo, 14 de febrero de 2010

Jilguero común (Carduelis carduelis): Pensar que el porgadero, el palo y la cuerda puedan privar de la libertad a nuestras preciosas cardelinas…

Quién más o a quién menos le habrá sorprendido tropezarse con grupos medianamente grandes de fringílidos esta temporada, tanto de pinzones, escribanos, pardillos. verdecillos, verderones o jilgueros. Muchos de estas aves nos visitan en esta época invernal procedentes del norte de Europa, lo que unido a los ejemplares autóctonos hacen aumentar parcialmente nuestra población. En muchas ocasiones estos bandos son mixtos, de varias especies diferentes, lo que les garantiza protección mutua mientras se alimentan en los campos semidescubiertos o poco poblados vegetalmente.
De la extensa lista de aves invernantes hoy hablamos un poco del jilguero (Carduelis carduelis):
A pesar de lo llamativo de estos amplios grupos multicolores, hay algunos estudios que llegan a dudar de la magnitud de la población viajera procedente del norte de Europa. Dando por hecho qué es una especie puramente inquieta y que sus desplazamientos van determinada por la calidad del alimento conseguido. Hay algunos datos que aseguran que la época de mayor población es la comprendida entre los meses de junio y julio, correspondiente al periodo de los primeros vuelos de las cardelinas juveniles. La actitud inquieta de la especie, unida a la buena climatología, le hace ampliar el territorio ocupado. Así podemos verlos incluso a una altitud cercana a los 2.000 metros, aunque lo normal es que su límite nidificante sean los 1.000m y no pasar en sus vuelos de los 1.400 metros de altitud. Lógicamente el cambio meteorológico hace que su distribución se concentre en busca de su deseado alimento, lo que unido a la mayor o menor llegada de las invernantes europeas hace colorear en esta época nuestros campos de miles de jilgueros.
El paso de las europeas procedentes del Reino Unido, Bélgica, Holanda, Francia o Suiza es tremendamente particular, ya que parece ser que no disponen de zonas habituales de paso, teniendo la gran suerte de verlas por cualquier zona del Pirineo. Algunos bandos se quedan a latitudes cercanas a la nieve, pero los más numerosos descienden hasta el valle del Ebro (en bandadas de hasta 200 individuos por bando).
En un artículo publicado en la revista Ardeola de la SEO de junio 2009 Juan Arizaga, Juan Cuadrado y Luis Romero destacan que las aves con las alas más largas y apuntadas y una cola más corta tendieron a pasar antes que las de las que poseían las alas más cortas, redondeadas y una cola más larga.
Al igual que el resto de los fringílidos su vuelo es ondulante, pareciendo que danzan con el viento. En el medio arbóreo trepa con gran habilidad por las finas ramas. En vuelo destaca su llamativa franja alar de color amarillo en medio de sus negras alas, con puntas blancas. La cabeza es blanca y negra con una careta roja escarlata tapándole desde la base del pico hasta el ojo. El rojo de la cara es superior en el macho, quedándosele al límite del ojo en la hembra. Su poderoso pico blanco le sirve de perfecta herramienta para llegar a las deseadas semillas del cardo y otras herbáceas, quitándole las cáscaras con una tremenda habilidad. También le resulta de gran ayuda sus pequeñas patas (especialmente sus tarsos).
Tampoco es extraño verlo en el suelo alimentándose de semillas o de insectos. Los insectos le proporcionan el alimento adecuado para la cría de sus pollos. A medida que van creciendo su alimento insectívoro pasa a ser granívoro. Parece ser que, toda la época juvenil, hasta la llegada del invierno, su alimento es casi exclusivamente a base de insectos.
La hembra es la encargada de construir un escondido nido en las ramas de un árbol frondoso. Estará compuesto de tallos finos, raíces y musgo, dando la sensación de solidez. En él realizará la puesta de 4 a 5 huevos que incubará durante algo menos de 15 días, mientras que el macho se encargará de alimentarla. Posteriormente ambos progenitores se encargaran de la alimentación de los pequeños.
Ave perseguida desde siempre por su gran colorido y su melodioso canto. Desde las más rudimentarias prácticas de caza, a base de besque o liga o de la del porgadero, palo y cuerda, o las actuales de redes o…, su colorida vida queda truncada en muchos casos en una diminuta jaula. Ave típica de compañía en muchas casas. En algunos países como en el Reino Unido fue tal su acoso que estuvo a punto de desaparecer y gracias a una campaña de protección su población va estabilizándose nuevamente.
Al igual que el petirrojo su leyenda cuenta que fue otro de los pajarillos que ayudó al Cristo crucificado a desprenderse de su corona de espinas, salpicándole la cara con su sangre. Concediéndole éste en agradecimiento su precioso colorido, su careta ensangrentada y su melodioso canto

jueves, 11 de febrero de 2010

¿Hay algún motivo por el que las urracas se juntan en grandes bandos?

Las Urracas (Pica pica) son sin duda una de las aves más conocidas por su proximidad con el ser humano. Aunque no hay que realizar ninguna presentación oficial para reconocerlas si que hay algunos comportamientos que siempre nos han llamado la atención.
Estos córvidos son sedentarios y es nidificante a lo largo de todo el territorio europeo. Es tal su acercamiento a nosotros que rara vez se ven por encima de los 1.100 metros de altitud, que posiblemente sea la cota por donde se alinean los poblados más altos. Por encima ya quedan pequeños grupos diseminados donde la concentración humana es pequeña. Tampoco le gustan las zonas boscosas, por lo que sería excepcional verla en los densos pacos.
En la época invernal su población es muy parecida a la estival, pero lo más llamativo es observarlas en grandes bandos fuera de su periodo de cría. Los grandes grupos sociales van asociados a una serie de ventajas que les proporcionan ante todo seguridad ante sus enemigos y refugiarse de las frías noches del invierno. Hay algunos artículos que especifican que también son utilizados para la transmisión de la información en la localización del alimento. En estos casos, los ejemplares que han encontrado un lugar apropiado para alimentarse sirven de guía a la mañana siguiente a las otras aves.
Por línea general los grupos no pasan de los 150 ejemplares, aunque hay dormitorios muy numerosos, como el del Parque de Huesca, donde se han llegado a contabilizar concentraciones cercanas a las 1.000 unidades. Actualmente la competencia con los estorninos y grajillas les han hecho redistribuirse en otras arboledas cercanas a la ciudad, aunque continúa siendo una población amplia.
Algunos estudios también debaten si dichas concentraciones van predeterminadas por la influencia meteorológica, ya que no todos los días las concentraciones son iguales. Parece ser que la influencia del viento es importante, lo que proporciona que los días más ventosos las concentraciones son mucho mayores. Seguramente porque los días de más viento, las urracas abandonan los dormitorios ubicados cerca de los campos de labor, donde están menos resguardados del clima, y se desplazan a los poblados. También influye de manera especial la extensión de la localidad ya que va directamente proporcional al tamaño global de concentración de individuos. Es más que posible que la razón vaya determinada porque la ciudad proporciona un microclima más agradable que un pequeño poblado.
Es muy llamativo su parloteo áspero y muy sonoro, así como su contrastado plumaje blanco y negro. El vuelo de la picaraza es recto y muy suave, como si arrastrara la cola y su aleteo es parecido a una mariposa. Posee mucho carácter, incluso se puede considerar agresivo a otras aves, no se amedrenta ni contra las rapaces, a las cuales ataca sin el mínimo temor para ahuyentarlas de sus zonas de cría. Cuando le da el sol su plumaje se vuelve brillante y en muchos casos sus destellos parecen verdosos, morados y azulados.
Aunque su alimentación principal es a base de insectos, semillas e incluso carroña, es más conocido por su hábito de comerse los huevos de otras aves e incluso a los pollitos. Al ser muchos de ellos aves cinegéticas, fueron perseguidas por los dueños de los cotos privados para proteger sus especies.
Aunque es considerada un ave dañina y de mal augurio por la mayoría de las culturas, en algunas zonas del Reino Unido es portadora de bendiciones, pero siempre que sean recibidas con agrado.
Se dice que una mujer es una picaraza cuando es muy parlanchina.
Cuentan que antiguamente miraban las nidadas de las picarazas para saber que les auguraba el año. En los casos que en el nido encontaran 4 huevos significaba que el año sería flojo en la producción de los campos. Pero si por el contrario encontraban un número superior a la media docena se auguraba un año muy productivo.

martes, 9 de febrero de 2010

¿Nos visitan menos Milanos europeos este año?

En ocasiones la conducta humana hace cambiar los hábitos migratorios de las especies. El Milano real ha sido una de las especies donde más se ha notado el cambio. Hasta hace relativamente poco la gran mayoría de la población europea emigraba hacia nuestra tierra, en la época invernal, para garantizar una temperatura más suave y sobre todo para poder disponer de un sustento alimenticio adecuado. El aumento poblacional humano en todo el territorio europeo ha hecho al mismo tiempo aumentar los desperdicios alimenticios, lo que supone un continuo aumento de la cantidad de los roedores que merodean los basureros. Estos roedores supone el sustento alimenticio principal del Milano durante el invierno, por lo que muchos han dejado de migrar de algunas zonas porque ahora tienen comida disponible para pasar el crudo invierno.
Otro dato importante que justifica este cambio de conducta es que el Milano real basa un tanto por ciento muy elevado en alimentarse de carroña, así como que es un asiduo visitante de los basureros en busca de cualquier despojo alimenticio. Además de la carroña y de los roedores se alimenta de insectos, algunas aves pequeñas, lombrices y pescado.
En Huesca es sedentario, donde se ha estimado una población cercana a las 500 parejas, que nidifican hasta los 1.300metros de altitud. Desde noviembre a febrero la población aumenta por los invernantes que nos llegan de Europa. A pesar del continuo descenso de invernantes la cantidad de milvus llegados a nuestra tierra hace aumentan hasta 5 veces la población sedentaria, estimándose unas cifras cercanas a las 5.000 aves.
Particularmente es espectacular ver sus dormitorios, o lugares donde pasan la noche, donde llegan a juntarse de 100 a 300 ejemplares en una misma chopera, soto o arboleda. Los 850 milanos juntos en el dormitorio cercano al río Flumen ha sido la concentración más extraordinaria por estas latitudes.
Parece ser que población del Milano real va en claro declive, así lo demuestra el escalofriante dato de que en Castilla y León en tan sólo siete años su población ha descendido en un 50% y que en Canarias y Baleares su extinción parece cuestión de años.
Por tal motivo está registrado es todas las listas de especies en peligro con mayor o menor preocupación: considerado en “En Peligro” en el Libro Rojo de Especies Amenazadas de España; “Vulnerable” por el catálogo nacional de especies amenazadas; como “Precaución Menos” por el Mundial Categorías tomadas de Brids in EuropeII y de “Casi Amenazado” por el UICN Mundial.
Hace unos siglos pasó de ser casi venerada, por su destreza de limpieza de roedores de las cosechas, a pasar a ser considerado incluso como una plaga por el continúo aumento poblacional, siendo por lo tanto perseguido de forma impecable hasta el siglo XX con su caza indiscriminada y cebos envenenados.
Como puede verse en las fotos el Milano real (Milvus milvus) posee una alas largas y estrechas, donde destaca sobre manera sus vistosas manchas blancas y un espectacular colar ahorquillada de color canela. Destacada cabeza blancuzca con unos llamativos ojos de iris amarillo. Prácticamente irreconocible el sexo de cada ejemplar, a pesar de ser el macho de tamaño algo menor y por lo general de colores más contrastados, pero el solapamiento de datos es tan grande que es imprudente garantizar nada.
Hay una leyenda popular que dice que el Milano es una especie muy cobarde y que cuando siente el peligro cerca se agazapa y no intenta defenderse, de tal manera que puedes llegar a cogerlo con tus propias manos. Nunca he estado tan cerca de ellos como para comprobarlo, pero es una de esas especies que es muy difícil sorprenderlas en sus zonas de descanso sin que te vean o sientan (y agazapadas no se quedan…)

domingo, 7 de febrero de 2010

Día de pesca con el Somormujo lavanco (Podiceps cristatus)

Para hoy he pescado este hermoso lavanco en una de las lenguas que hace el Ebro en su amplia crecida. Esta preciosa ave navega en el remanso con mucha elegancia y señorío. Es espectacular verlo zambullirse y como si de un submarino se tratase se pierde sin saber por donde volverá a aparecer su alargada cabeza. Es un perfecto nadador y un experto buceador, que le permite desplazarse bajo el agua muchos metros persiguiendo a sus presas con las que alimentarse. Su dieta está basada de peces, larvas, insectos acuáticos y anfibios.
Su aspecto es muy estilizado, con un largo cuello y un afilado pico. Presenta en su periodo nupcial unos “mofletes” llamados “golas” de color castaño oscuro, con laterales negros, al igual que sus penachos en forma de orejitas puntiagudas. El conjunto le da a la cabeza un aspecto en forma de flecha, que seguro le sirve para cortar el agua en sus rápidos buceos.
Todas estas alabanzas quedan truncadas cuando hablamos de su comportamiento en tierra. Es muy torpe y parece arrastrase sobre el suelo. Su vuelo es igual de irregular y en la mayoría de ocasiones tiene que recorrer muchos metros sobre el agua antes de empezar a levantar el vuelo, razón por la que cuando se siente acosado prefiere zambullirse en el agua antes de salir volando. Sus alas cortas tampoco le ayudan demasiado.
Su ciclo reproductor lo realiza en el agua. Con unas paradas nupciales espectaculares, consistente en el ofrecimiento, de un ejemplar al otro, de la pesca o ramillas capturadas al sumergirse, tales parabienes se los pasan de pico a pico y zarandean la cabeza de un lado para el otro (siempre uno enfrente del otro). El nido flotante lo construirán en una de las orillas del embalse o de la laguna y los sujetaran a la vegetación palustre del lateral. La torpeza de los adultos en tierra también les impide subir y bajar con delicadeza de la plataforma del nido, dando la sensación de pesado y sobre todo de poco cuidado ante la nidada. La puesta suele ser de 4 o 5 huevos y en menos de un mes nacerán los polluelos. Los pequeños al nacer viajan a lomos de sus padres por el agua. Así se desplazan hasta que aprenden a nadar y zambullirse (unas 6 semanas)
En Aragón es sedentario y aunque pueda parecer lo contrario no es difícil de ver, aunque no forma masa poblacional extensa. En Huesca cría en el embalse de La Peña y en la Laguna de Sariñena. Hay algún dato referente a algún intento en el embalse del Mediano y del río Cinca pero la inadecuada masa vegetal de los laterales parece ser uno de sus puntos contradictorios.
Hace unos años fue un ave bastante perseguida por su precioso plumaje y estilismo, al igual de por tacharle de gran depredador en las piscifactorías.
Hay un dicho popular que hace referencia a su comportamiento en tierra “tienes peor estilo que un somormujo”, lo cual no depara muy buen gusto al que recibe el insulto.
Para terminar se incluye una secuencia de su útil giro de cuello:

El abedul (Betula berrucosa), nuestro protector desde que nacemos

Los árboles siempre han estado muy unidos a nosotros y de ellos hemos sacado multitud de usos que nos hacen la vida mucho más fácil. Se pudiera pensar que su uso es exclusivamente material (leña, madera para construir utensilios o herramientas, útiles de construcción…) pero obtenemos de ellos muchos otros beneficios que pasan desapercibidos para la gran mayoría.
Algunos de estos beneficios son también materiales, pero si los nombrados anteriormente sirven para hacernos vivir mejor con lo que sacamos de ellos, otros nos otorgan beneficios saludables, que nos ayudan interiormente a solventar multitud de dolencias y enfermedades, incluyendo en mucho de los casos las crónicas .
Otros beneficios son para la mente y el Alma, de ellos nos hemos rodeado para llenarnos de creencias, de mitos y de leyendas que nos han otorgado una Paz entre el cuerpo y la mente.
Del culto al árbol hay numerosas leyendas ancestrales a lo largo del todo el Pirineo, de ellos surgieron numerosos ritos, en los que el roble siempre otorgaba poderes beneficiosos y por el contrario el Haya los maléficos. A modo de muestra nombro un rito que antiguamente se realizaba la noche de San Juan, dicho rito era llevado a cabo para la curación de las personas enfermas: Se hacía pasar al enfermo por medio de un árbol partido en dos (roble principalmente y por su poder anteriormente reseñado), una vez que le enfermo pasaba se unía y sujetaba con cuerdas. Sí el árbol vivía el enfermo sanaba, pero si el árbol moría la enfermedad permanecía.
Entre los numerosos árboles que pueblan nuestra geografía aragonesa hoy nos detenemos un poco para hablar del Abedul:
En nuestra cultura aragonesa el abedul está asociado a la luna, seguramente por su blanco tronco, aunque también como el árbol protector. Esta misticidad protectora nos ha llevado a encaminarla a nuestra infancia. El Betula es el árbol femenino por autonomásia y la encarnación de la Gran Madre, por lo que creencias o no creencias, antiguamente, casi la totalidad de las cunas para los recién nacidos estaban realizadas con ese material. Aún hoy en día muchos fabricantes la buscan para su construcción. También está asociado a “nuevo comienzo”.
Para los Celtas tenía propiedades protectoras ante los maleficios, dentro de sus ritos establecían como primordial el golpear el primer mes del año los límites de sus territorios con ramas de abedul para espantar los malos espíritus y ahuyentar a sus enemigos.
No sólo en nuestra tierra es considerado “sagrado” si no que es así en casi toda Europa oriental y en el Asia central, en Rusia por ejemplo está asociado a la primavera y la mujer joven.
Su madera ha sido empleada para la fabricación de las “costillas” de las cestas y canastas.
Parece ser que su nombre es Celta.
Dentro de toda creencia y sabiduría hay una parte maléfica y el abedul no iba a ser menos, así por ejemplo el ramaje de las escobas de las brujas están realizadas exclusivamente de ramas de abedul.
Por línea general no forma masa forestal, y los ejemplares forman pequeños rodales, como el de la foto, o se encuentras de manera aislada. Requiere sobre todo luz y unos suelos húmedos, frescos, ligeros y no muy pobres, se puede encontrar hasta los 2.000 metros de altitud.
Su tronco es recto, derecho y de porte no muy alto (entre los 10 y 20 metros), su copa es medianamente desarrollada, y no muy clara. Las raíces no son profundas y en muchos casos muy someras, con abundante cabellera. Su crecimiento es más o menos rápido, con una longevidad entre los 90 y 100 años.
Tiene multitud de propiedades medicinales: Utilizada para la retención de líquidos, empleado para dietas, para los tratamientos de artritis, artrosis, ácido úrico, gota, hipertensión, colesterol… Es igualmente un magnífico cicatrizante de las heridas, así como uno de los mejores medicamentos naturales para tratar la arenilla o piedras de riñón (savia primordialmente, en caso de no disponer de ella también puede hacerse uso de su corteza, aunque no tiene tanto poder)

miércoles, 3 de febrero de 2010

¿Pueden ser las cotorras uno de los causantes del descenso de la población del Gorrión común en las grandes ciudades?

En varios telediarios de este fin de semana ha salido anunciado, que según parece, se está produciendo un descenso de la población del Gorrión común (Passer domesticus) en las grandes ciudades europeas. En algunos casos, como en Barcelona, se estima que la reducción ha sido alrededor del 5% en los últimos 8 años y de continuar la misma progresión en los próximos 20 años la población se reduciría a la mitad.
No dispongo de los datos de Zaragoza, pero visualmente parece que no se ha producido tal descenso. Cualquier zona arbolada acoge cantidad de ellos. Si que es cierto, que las zonas interiores, de puro asfalto, pudiera considerarse menos concurrido que años atrás. Por lo que habría que luchar por que la masa arbórea de los parques y jardines de las grandes ciudades no disminuyan. Antes no se concebía una plaza o calle peatonal sin sus árboles y zonas ajardinadas. Ahora el “cemento” da menos trabajo de manutención, por lo que paulatinamente están cambiando los diseños.
Por otro lado, cada vez es más importante la limpieza e higiene de las ciudades. La basura está perfectamente sellada en los contenedores y por lo tanto el acceso a los restos orgánicos por parte de las aves es más complicado.
Se ha producido un incremento de aves invasoras que están ocupado este aren particular del gorrión. Las tórtolas y cotorras se han apoderado de los cielos urbanos, a los que sólo las palomas parecen hacerles sobra.
Según algún estudio parece que también pudiera tener alguna importancia el crecimiento de la telefonía móvil, y el incremento de las radiaciones de las antenas de telefonía. Tampoco tengo datos sobre ello y de momento todo parece especulaciones.
Por la parte que les toca, hoy el post va dedicado a la Cotorra argentina (Myiopsitta Monachus).
Las cotorras son papagayos de tamaño mediano (unos 30cm de longitud). A pesar de lo que pueda parecer, su peso no es muy elevado, no pasando de los 150gr de peso, en parte debido a sus delicados huesos, son muy frágiles y es tremendamente complicado su soldamiento en caso de rotura.
Acostumbran a formar grandes colonias, por lo que pueden llegar a dañar cosechas y desplazar a otras aves autóctonas. Son destructivas y ruidosas, por lo que luchan por el primer lugar con las urracas y estorninos.
Su llegada a España se produjo en los años 60 como animal de compañía, pero esta ave exótica, por huidas accidentales o consentidas, se ha apoderado de su libertad natural y al no haber un depredador que le haga frente su población aumenta a pasos agigantados. La reproducción en libertad es contraproducente para el Medio Ambiente al alterar el ecosistema.
Su calidad de vida está rondando los 10 años en libertad (pueden duplicar esa edad en cautividad).
La hembra es la encargada de construir unos grandes nidos alargados, compuestos de dos cavidades en el interior; una exterior para resguardar de las inclemencias a la pareja y otra interior para depositar sus huevos. La hembra es igualmente la encargada de sus manutención y limpieza ¡toda una ama de casa!
Poseen una gran cabeza, con unas patas y cuello cortos, dando la impresión de “payasete” cuando andan. Su colorido verdoso y gris es espectacular, aunque lo que más nos llame la atención sea su retorcido pico. El pico es muy ancho en su base y posee unos cantos laterales muy cortantes, casi como un cuchillo, que le facilita romper y rasgar las duras cáscaras de las nueces o como el fruto de la foto.
No es extraño verlo en el suelo comiendo frutos o semillas diseminadas, pero tampoco verlo en las cercanías de los ríos o charcas artificiales de las zonas ajardinadas. Por un lado encuentran allí la necesaria agua y por otro lado trocitos de tierra. Según parece esta tierra les aporta algunos minerales a su organismo, de la cual carecen. Tampoco se puede descartar la hipótesis que así pueden neutralizar algunos efectos tóxicos de algunas de las plantas que consumen.
Todas las fotos han sido tomadas en Zaragoza, en la zona de la Aljafería y en el canal, a la altura de Casablanca.
En esta mala última foto pudiera preguntarse ¿donde está la cabeza que falta? ¿se la ha comido? ¿o es una cotorra de una cabeza y dos cuerpos?. Dicen que la pareja está unida de por vida, viendo la escena no es de extrañar, lastima que "la noche me confunde" y no supe hacer una foto mejor de la escena (no utilicé flax para evitar molestias)

lunes, 1 de febrero de 2010

Un alpino ribereño: Acentor Alpino (Prunella collaris)

El Acentor alpino es un ave típica de alta montaña, con laderas rocosas, de hasta 3.000 metros de altitud y en la mayoría de los casos su hábitat preferido es el límite que va marcando la nieve.
Su alimentación está basada de mariposas, moscas, orugas, escarabajos y gusanos, completándola con semillas cuando su dieta animal empieza a escasear por las condiciones estacionales. Su alimentación se produce en el suelo, en el caso de los insectos, como por ejemplo las mariposas, los va persiguiendo hasta que los atrapa.
Suele ser habitual su descenso de altitud cuando las bajas temperaturas del invierno le acechan, por ello en ocasiones es posible verlo en las cercanías de los poblados de los valles en busca de alimento y de unas mejores condiciones ambientales, aunque esto le suponga estar muy alejado de sus lugares de cría. En estos días es fácil observarlo comiendo los desperdicios humanos en los basureros.
A finales de febrero, o principios de abril, regresa a sus lugares de cría para empezar a realizar su ciclo reproductor. Buscará una cavidad entre los pedregales para la construcción de un delicado nido a base de hierba seca, musgo y raíces donde pondrán entre 3 y 5 huevos lisos de un color azulado claro. En la construcción del nido participan ambos miembros de la pareja. Su éxito reproductor no es muy alto por lo que no suele sobrevivir más de 3 pollos por nidadas y en muchos casos se han localizado nidos con un único superviviente.
Es bastante mayor que el Acentor común (Prunella modularis). Las características de su plumaje quedan bastante bien definida en la siguiente fotografía donde se señala de forma minuciosa los puntos más importantes para una correcta identificación.
El ejemplar aquí reseñado se fotografió en Embún el 27-diciembre-2009. Una altitud muy por debajo de su hábitat habitual. En la zona se puede considerar con “no habitual” incluso de “rareza” aunque hay algunos inviernos que nos visitan, especialmente los muy fríos o de temporales prolongados como el actual.