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jueves, 21 de enero de 2010

Una Invernante Cigüeña blanca anillada (Ciconia ciconia)

Si Mortensen levantara hoy la cabeza no se llegaría a creer lo que ha supuesto para la investigación su invento numérico de colocación en las aves. Aunque con la alegría de ver su iniciativa plenamente implantada, también pienso, que en otros casos, se llevaría las manos a la cabeza de ver aves completamente tuneadas. Lo que para él fue una simple referencia personificada para no solapar datos, se ha ido convirtiendo con los años en algo incluso peligroso para la integridad del ave (anilla metálica, anilla de PVC, Anillas de numeración vertical, plumas decoloradas, bandas alares, arnés, radioemisores, GPS….)
Mortensen perfeccionó en 1890 el marcaje de las aves, así como estableció el primer atlas migratorio con los datos que obtuvo durante los años posteriores de sus anillas unipersonales. Sobre el marcaje de las aves se conocen datos desde la edad de Marco Polo, pero hasta 1890 sólo se realizaban con anillas, cordeles, cintas, o con pergaminos escritos al estilo de las palomas mensajeras y por lo tanto no se sabía con certeza el comportamiento de cada ejemplar.
En la foto de esta cigüeña puede verse sus anillas en el antebrazo de una de sus patas. El lugar de colocación es el adecuado para no dañar al ave, así como para ser visible incluso cuando tiene las patas en el agua. De igual forma, no sufre el deterioro del agua y puede ser legible durante más tiempo.
La foto es de este mes de enero en las cercanías de Zaragoza. Cada vez nos acompañan más ejemplares durante el invierno. El pequeño aumento térmico de estos últimos años les ha hecho más perezosas a emigrar, aunque todavía la gran mayoría emprende su viaje a zonas más cálidas. Algunos ejemplares pueden llegar a recorrer más de 13.000km.
A su regreso siempre ocupan los mismos nidos que abandonaron la temporada anterior. Siendo los machos los primeros en llegar. Durante el primer año de vida de los polluelos siempre estará uno de los adultos acompañándolo mientras el otro adulto se preocupa de traer el alimento. Tal protección garantiza la supervivencia del cigoñino y es tan profundo que si sufre un accidente el adulto que va en busca de alimento llegarán a morir de hambre por miedo a dejarlo solo.
Estas longevas aves, pueden alcanzar los 75 años, siempre ha sido considerado un pájaro de buen agüero y como símbolo del nacimiento de los hijos. Parece ser que tal simbología le viene desde la época romana y asociada a la diosa Juno (junio) a la que estaba dedica esta ave. La diosa dejaba a su cuidado la protección de la mujer, el matrimonio, el alumbramiento y a los recién nacidos. Por tal motivo, las fiestas de las mujeres se realizaban a la llegada de la primavera y asegurarse de este modo que las cigüeñas regresasen de sus migraciones. Y con ellas el buen tiempo, la floración de las flores y el nacimiento de los niños.

3 comentarios:

La Chica de las Mil Caras dijo...

De pequeña me gustaba ver las cigüeñas en los campanarios de Zamora. Qué recuerdos :_

Estoy más feliz que de costumbre, espero que esta sea una buena parada en mi tren.

Un dulce beso para ti...

jarnaco dijo...

La cigüeña da Paz sólo con mirarla.
Por esos lugares que tan bueno recuerdos tienen dicen:
"Cigüeña, cigüeña,
la casa se te quema,
los hijos se te van
a la villa del pan.
¿cuándo volverán?"
te cuento también una fábula sobre ellas:
Un labrador miraba
con duelo su sembrado,
porque gansos y grullas
de su trigo solían hacer pasto.
Armó, sin más tardanza, diestramente sus lazos,
y cayeron en ellos
la cigüeña, las grullas y los gansos.
"señor rústico-dijo la cigüeña temblando-,
quíteme las prisiones,
pues nomerezco pena de culpado:
la diosa Ceres sabe que, lejos de hacer daño,
limpio de sabandijas,
de culebras y víboras los campos."
"Nada me satisface,
-respondió el hombre airado-.
¡Te hallé con delincuentes:
con ellos morirás entre mis manos!"
moraleja: la inocente cigüeña tuvo fin desgraciado que pueden prometerse los buenos que se juntan con los malos. La fábula es de Féxis María Samaniago y está entresacado del libro "Las aves ibéricas en la cultura popular" de Antonio J. Pestana Salido.
Me alegra un montón que estés mejor amiga. ójala sea tú parada y no vuelvas a subir al tren; y si lo haces que sea para viajar.

jarnaco dijo...

Perdona que se me olvidaba el beso con sabor a algodón de azúcar