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martes, 19 de enero de 2010

Otro “acróbata” el Herrerillo común (Parus caeruleus).

El Herrerillo común es otro párido inquieto por naturaleza, no para ni un segundo, incluso comiendo, pasa por una infinidad de posturas diferentes. Los páridos son aves tremendamente equilibristas, defendiéndose en todas las posturas que uno puede imaginar, tan cómodos están cabeza arriba como hacia abajo. Esta inquietud corporal seguramente viene determinada por su diminuto tamaño que no llega a los 12cm de longitud. Tal actividad garantiza un calor corporal adecuado (un “debe” que soportan todas las aves menudas). También es un factor de supervivencia, garantizando así una mayor dificultad a ser apresados por las rapaces.
El nombre de Herrerillo le viene de su fino canto, ya que se parece al sonido que produce los golpes del martillo que da el herrero contra el yunque.
Están muy unidos a su zona de cría, por lo que podemos considerarlo residente y muy sedentario. Sólo las condiciones ambientales le hacen desplazarse momentáneamente. Su hábitat es muy variado, pudiéndose ver prácticamente en cualquier arboleda, incluyendo los parques y jardines.
En Huesca tiene una amplia distribución. En la montaña ocupa bosques húmedos, arboledas y en menor medida pinares. Por encima de los 1.000 metros de altitud es menos abundante, aunque llega a criar a un poco más de 1.500m.
Se alimenta de semillas, frutos secos, insectos, arañas, brotes tiernos… Es asiduo visitante de los comederos artificiales de los jardines. Hay un dicho que dice que se alimenta de todo lo que pilla, por lo que en algunos sitios es considerado muy egoísta, ya que todo lo quiere para él. Quizás la mayor diversión, que un aficionado a las aves puede disfrutar con estos pajarillos, es el momento que la gran prole de pollitos salen del nido y desde una ramilla piden todos juntos comida a los esmerados padres.
La reproducción es realizada en un nido realizado de musgo, en ocasiones mezclándolo con hierbas, en el que su entrada circular tapiza con pelo y plumillas. Realiza una gran puesta, llegando en ocasiones hasta los 16 huevos. La incubación esta realizada exclusivamente por la hembra, siendo el macho una parte importante en la alimentación de las crías durante los primeros días. La alimentación de semejante progenie les supone un verdadero quebradero de cabeza, aunque no deja de ser admirable.
Como puede verse en las fotos, su color es inconfundible. Posee el cocorote, las alas y la cola de un color azulado más o menos intenso, con las partes inferiores amarillentas, con una raya central oscura. Las mejillas las tiene de un color blanco puro, con lista ocular y babero negros. El pico es corto y negro. Las patas de color azul grisáceo más o menos oscuro. Ambos sexos son parecidos pero destaca el macho con el capirote de un azul más vivo y brillante, mientras que en la hembra el azul es mucho más apagado. En los jóvenes el plumaje tiende a tonos verdosos.

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