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lunes, 25 de enero de 2010

Galápago europeo (Emys orbicularis), aunque estés hibernando nos preocupamos por ti

El Galápago europeo es otra de las especies que están en claro peligro de extinción, considerado en la categoría de “Vulnerable” por el Catálogo de especies protegidas de Aragón, de igual forma también posee una gran importancia a nivel europeo como lo certifica el Convenio de Berna. Esta tortuga autóctona está siendo desplazada de sus lugares de cría por la de California, cuya densidad va aumentando de manera alarmante.
La distribución y densidad de este Emys es bastante confusa en Aragón, por lo que no se puede cuantificar. Aunque le gusta cualquier lugar húmedo de agua dulce, prefiere los de agua estancada o con corrientes muy suaves. La vegetación de estos lugares debe de ser muy tupida. Puede habitar desde el nivel del mar hasta los 1.000m.
Su alimento consiste en peces, anfibios, caracoles, insectos, cangrejos, restos vegetales e incluso carroña. Los galápagos, al igual que el resto de las tortugas, no poseen dientes en la boca, por lo que desgarran la comida con sus afilados picos.
Su actividad comienza con las primera horas del día, encantándole tomar el sol al lado de la orilla, sobre un tronco, rama o sobre el suelo. A la mínima inquietud se lanza al agua, donde suele evitar el ataque de sus enemigos. Al ser su medio principal de protección escasamente lo abandona, y sólo por la noche se decide a adentrarse tierra adentro.
El barro es el otro medio que necesita, tanto para hibernar, como para depositar sus huevos (de 7 a 18). El cortejo comienza justo después de la hibernación. Consiste en que el macho persigue a la hembra hasta que la alcanza, que normalmente es al llagar al agua.
En las fotos se ve sus características principales: Caparazón oscuro aplanado, con gran cantidad de puntitos amarillos en el cuerpo y cuello, una cola larga y dedos palmeados.

Las tortugas y el Quebrantahuesos:
En el libro de Jean-Francois Terrassa sobre le Quebrantahuesos se puede leer algunas citas anecdóticas sobre la alimentación del Gypaetus con tortugas. Copio textualmente las tres más antiguas: la de Plinio (23-79 d.C.) que escribió “es hábil en romper los caparazones de las tortugas que arroja desde lo alto: Ello provocó la muerte de Esquilo quién, para escapar al destino que le habían predicho, dormía siempre al raso” Y es que en efecto, le habían predicho ¡qué moriría aplastado por una casa!.
En 1555 Pierre Belon contaba: “es la más negra de las águilas, y la que tiene la cola más larga. Ésta, al encontrar las tortugas, se las lleva a lo alto con el fin de que, al dejarlas caer, su corteza se rompa en el suelo, para comérselas”
Kruper narraba en 1878: “En Arcadia, donde las montañas no son muy altas, su área de campeo comienza la borde del mar. ¿Qué hurta allí, en la llanura? ¿Son acaso cabras, corderos o terneros lo que devora? Se le ve planeando por encima de la ladera boscosa de una colina, describiendo círculos con la cabeza inclinada y mirada fija: de repente, se deja caer y desaparece de la vista. Ha capturado una presa, es casi segura una cabra. No, no es más que una tortuga que le servirá para saciarse hambre o la de sus pollos. Para poder alimentarse de ella, se la lleva por el aire y la deja caer sobre una roca, donde se rompe… El 14 de marzo de 1861 visité el nido del quebrantahuesos; al pie de la roca en la que el ave se había establecido había una gran cantidad de osamentas y caparazones de tortugas.”

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