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martes, 3 de noviembre de 2009

Ya empiezan a llegar los Estorninos pintos

Quién lo diría viendo la preciosa estampa del estornino pinto que pudiera dar tantos rompimientos de cabeza al ser humano. Esta especie empieza a llegar a nuestro territorio procedente de Francia, Bélgica, Polonia, Hungría y del norte de Suiza huyendo de las primeras nieves para pasar con nosotros la dura estación invernal.
Su carácter gregario, y su buena relación con el estornino negro, les hace agruparse es bandos de varios cientos de miles de ejemplares.
Gracias a su gran número de ejemplares le ha hecho acreedor de ser muy impopular y odiado por la gran mayoría, pues en invierno los inmensos bandos colonizan nuestros campos en busca de alimento (grano principalmente) con el consiguiente perjuicio para la explotación agrícola. No menos tranquilo es el atardecer para esta especie ya que tras alimentarse durante el día se dirigen a los dormideros para descansar. Siendo en las zonas arboladas de las ciudades y demás núcleos urbanos donde encuentran sus lugares apropiados, con el consiguiente bullicio de las aves y los millones de excrementos que tiñen de blanco la zona donde descansan.
A modo de ejemplo, en la ciudad de Monzón han llegado a ser visitados algún invierno por unos 15.000 estorninos, aunque estos datos se quedan cortos si los comparamos con los más de 200.000 ejemplares que la mayoría de los años visita la ciudad de Huesca. Hay algún dato en el que su número se han aproximado a los 400.000 estorninos algún año, también hay otros que aseguran que su número estable es de unos 10.000.
Con estos datos no es de extrañar que las quejas de los vecinos sean de forma continuada. Las interminables acciones que cada año se establecen para ahuyentarlos no han servido de mucho. Los halcones, la caza con red y los fuegos artificiales han supuesto un impacto mínimo y el famoso “tordocop” funcionó a medias, por lo que cada año se espera con más ganas la llegada de la primavera para ver partir de forma natural a estas aves a su territorio europeo (la unión de todas las acciones supusieron un pequeño alivio a la ciudad de Huesca en el 2003 el año de más influencia pajaril).
Para ver de forma más clara el impacto de estas especies en nuestra tierra basta con nombrar que unas 200.000 de estas aves suelen consumir más de 5 toneladas de comida.
Verlos volar en estas grandes bandadas te hace pensar en el método que deben de seguir para no chocarse unas con otras y si hay alguna jerarquía establecida. Parece claro que su principal función es la de protegerse ante los depredadores, contra mayor número de ejemplares lleve la “nube de estorninos” menos posibilidades hay que le sea el elegido para la rapaz de presa. En una ocasión pasó por mis manos un artículo (creo que era QUO) en la que contaba que cada individuo se miraba en sus siete estorninos vecinos y así controlaba la dirección de la bandada y la velocidad de la misma, sin preocuparse del número total. También contaba que habían llegado a la conclusión que en el centro de los miles de estorninos estaban volando el mayor número de machos, rodeados de las hembras y más a los exteriores los jóvenes (por lo tantos los que más posibilidades tenían de ser capturados). Parece ser que los machos sólo abandonaban el centro del grupo para dar muestras de valentía a las hembras.
En otras regiones son bienvenidas porque acaban con muchas plagas de insectos.
Su base alimenticia está compuesta de gusanos, insectos, larvas, otros invertebrados, frutos, bayas y semillas.

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