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jueves, 12 de noviembre de 2009

¡Quién me habrá puesto la pierna encima! Después de ver la foto espero que nadie pueda decir que tiene un mal día…

La vida es así, es mejor no quejarse porque siempre hay algún ser vivo que lo está pasando mucho peor.

El pobre gorrión (Passer domesticus) tiene una pata rota por el encontronazo con algún coche o depredador. Aunque pueda parecer lo contrario, es un hecho bastante común en las aves el ser atropellado, atacado o golpearse de forma involuntaria contra algún obstáculo. A modo de ejemplo reseñar que, aunque nos parezca extraño, uno de los mayores peligro anuales de las aves es la de golpearse contra los ventanales, estimándose unas 1000 muertes.
¿Qué calidad de vida le espera al pobre gorrión? ¿Es posible, sin ayuda, retornar a una vida más o menos normal después de algo así? ¿Tiene alguna esperanza de vida?, todas estas preguntas nos planteamos cuando vemos escenas así, y como todo, es cuestión de cada individuo y su disposición para combatir las adversidades. Por norma general un ave puede vivir con una pata menos, aunque le resulte incómodo para su desplazamiento en tierra.
El hecho de tenerla “colgando” no es la mejor opción, ya que desestabiliza el vuelo, por no poderse poner en perfecta aerodinámica. En tierra tampoco es lo aconsejable ya que ni puede mantenerse en pie con una sola pata y también tiene incomodidades en la posición tumbada. Visto la forma como la tenía es fácil que termine por amputársele, que en sí sería lo mejor.
La calidad de vida será relativamente buena ya que su alimentación puede realizarla perfectamente en posición tumbada y su vuelo, con el tiempo, adquirirá bastante destreza, después de un primer momento de perfeccionamiento a la nueva simetría. El mayor peligro serán los depredadores ya que será sin duda el primer objetivo al ser el más vulnerable.
Su estado parecía saludable y se estaba alimentando de manera obsesiva de las semillas del suelo. Su vuelo era tremendamente torpe, aunque se desplazaba a distancia considerable. Parecía que su vuelo iba a “pedales” en alusión a su pata colgada y su bamboleo aéreo. La foto no deja dudas que su masa corporal era la adecuada y no estaba para nada desnutrido a pesar de no parecer una herida reciente.
En condiciones normales un gorrión puede llegar a vivir hasta los 13 años, pero lo normal es que vivan entre los 8 y los 12 años y excepcionalmente hasta los 14 cuando las características alimenticias y saludables son las adecuadas.
Estos datos se quedan ridículos si los comparamos con los 118 años de un buitre, los 102 de los cisnes o los 80 de los papagayos (los tres deben de ser los poseedores del cáliz de la eterna juventud en las aves).
La longevidad de los animales varía mucho de unas especies a otras, siendo la mosca con 20 días y las tortugas con 150 años los dos polos opuestos (normalmente las tortugas viven unos 130 años, pero se han localizado algunas excepcionales cientocincuentaañeras)
Dos datos curiosos para reflexionar… Resulta que las lentas tortugas vivirán más que cualquiera de nosotros y otra especie extraña en nuestra vida como las cucarachas, que viven sólo unos 20 días, pueden ser el único animal que soportaría una bomba atómica.
Para dar más ánimos al pobre “gurrión” nombrar que no es nada extraño ver palomas con patas amputadas o rotas en las ciudades y su comportamiento no tiene nada que envidiar a las totalmente sanas. Yo diría que habrá en Zaragoza una paloma coja cada 1.000 unidades.
FotoAdivinanza: ¿de qué se trata? ¿son iguales?

4 comentarios:

La Chica de las Mil Caras dijo...

Normalmente cuando me encuentro una situación así, intento ponerle remedio.

Eso sí, te seré sincera y te diré que con las palomas soy bastante escrupulosa ya que la mayoría están sucias o enfermas. Seguramente los gorriones estén igual o practicamente igual, pero su apariencia ayuda mucho en estos casos, aunque suene frívolo...

Un beso que cura cualquier patita rota.. :)

jarnaco dijo...

Los animales son como las personas, en solitario o en grupos pequeños la prudencia, el miedo, el simple instinto les hace recatarse y amedrantarse, cuando se juntan/amos en grandes bandadas o grupos numerosos el bullicio y la suciedad invade todo por muy civilizados que seamos. Las palomas y los gorriones hacen lo mismo, lo que pasa que ellos han optado por el agrupamiento como protección y eso tiene como defecto el ensuciamiento excesivo por donde habitan y un tránsito de virus y enfermedades, de las enfermas a las sanas. Es como los resfriados en los colegios o en el trabajo, cuando lo coge uno lo cogen seguidamente todos.
Gracias por el beso que mandas... desgraciadamente no tengo la pata rota
Otro beso para tí y muchas gracias por la visita, espero no sea la última

Toñin dijo...

Yo digo que es un ababol, la foto eh...Y la otra una rosa

jarnaco dijo...

Bueno, se la reconoce normalmente como amapola, pero efectivamente estas dos flores rojas son la rosa y la amapola o ababol como bien indicas. Muchas Gracias por tu visita diaria