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jueves, 22 de octubre de 2009

Prólogo de un libro que quizás nunca llegue a escribir....

El otoño coloreaba ese pequeño valle, las gotas de agua se precipitaban en caída libre hacía el tupido suelo, formado de un lecho de mullida hojarasca de mil formas y colores. La vida revivía con los primeros rayos del nuevo día e iluminaban ese pequeño y mágico mundo.
Un mundo compuesto de frondosos pacos de pinos, hayas, servales y robles, franqueados por grandes solanos revestidos de bojes, enebros, coscojas y solitarias encinas. El agua corría pura desde las zonas altas en un serpenteante descenso, formando caudalosos barrancos que presagiaban el inmediato invierno.
Pero lo más característico del valle son esas viejas rocas diseminadas, coronándolo como si se tratase de milenarias estatuas de piedra, sirviendo de cobijo a numerosas aves donde realizan sus ciclos reproductores, tales como los tranquilos Buitres leonados, los Alimoches, Halcones, Cernícalos, córvidos o una pareja de esas extrañas aves, de aspecto prehistórico, en los que el paso del tiempo la ha hecho cada vez más fuerte. Esta pareja de Quebrantahuesos se ha habituado a criar en esta zona por la belleza del entorno, por las oquedades de las rocas y, sobre todo, por esa tranquilidad que no ha sido capaz de encontrar fuera de ella.
Ahí estaba él, tapado hasta las orejas para evitar el molesto frío y la humedad de la mañana, con sus botas, polainas, abrigo, y sus inseparables prismáticos. Quería aprovechar esos días para poder estar al lado de sus amigos y si ellos lo permitiesen poder descubrir donde asentarán su inmediato nido.
Las horas pasaban sin ninguna novedad y sin la presencia de ninguno de ellos. Por su mente pasaban mil imágenes de un pasado no muy lejano, en el que la vida del Quebrantahuesos iba asociado a grandes rebaños de ganado, sembrando los montes con abrigada lana y apetecibles restos. Lana que calentaban sus fríos nidos en los primeros meses del año y los desgraciados restos que le servirían de alimento durante mucho tiempo, sin la necesidad de hacer miles de kilómetros como les ocurre ahora.
El pastoreo desciende y aumenta sus peligros, producidos principalmente por nuestro impacto sobre el normal transcurrir de la naturaleza, campos eólicos que llenan el cielo de molinos, líneas de alta tensión, masificación de la montaña o el aumento de los deportes de aventura, todo esto impacta de manera directa, sobre nuestra maltrecha fauna y flora. A nuestros Quebrantahuesos les cuesta cada vez más encontrar lugares tranquilos y apropiados para vivir. En esta especie, su peor enemigo es nuestro propio acoso, sea de forma directa o indirecta, por todo ello, pese a su preocupación, se sentía feliz cada vez que lo veía sobrevolando el solitario valle encantado.
El mediodía se acercaba y con él esos escurridizos rayos de sol que las oscuras nubes dejaban escapar.
Es curioso lo que ocurre con esta especie, que tras un fracaso reproductor, parece que se los traga el mundo, viéndose de forma muy esporádica y siempre de forma solitaria. En estos casos, no es difícil observar en un periodo fuera de lo normal un aporte leñoso a un nido, cómo su observación en pleno mes de agosto o la colocación de un puñado de lana en uno de los laterales, a modo de despensa o almacén. Pensaba que ahora que se acercaba noviembre empezaría a verlos juntos, en esos primeros vuelos nupciales, con sus vuelos paralelos, sus juegos de manos, sus primeras cópulas o en el acondicionamiento de los nidos.
El atardecer llegaba con una ligera lluvia que hacía su vuelta más dura. Sin quererlo este día tan aciago le supuso el inicio de la mejor experiencia de su vida.

3 comentarios:

Toñin dijo...

Como que no, en esas esperas largas para fotografiar algún ruiseñor, le vas cascando al notebook...

Anónimo dijo...

Me ha gustado muchísimo el relato.. Gracias por tu preciso blog. Angelito

jarnaco dijo...

Gracias a los dos por los ánimos, Así como para los anónimos que no pueden escribir comentarios.... quizás algún día empiece a escribir la "mejor experiencia de su vida" a pesar del día tan aciago que tubo el portagonista.
Mil gracias igualmente por los ánimos sobre el blog... nunca pensé que llegaría al año de vida (falta muy poquito para eso) y ni mucho menos llegar a las 850 visitas en un mes (es el primer mes que he colocado contador)