Seguidores

viernes, 11 de septiembre de 2009

Santa Teresa pone la mesa….

Las Mantis son unos insectos carnívoros, basándose su alimentación en otros insectos, a los que captura esperándolos en estado inmóvil hasta que su presa se sitúe al alcance de sus patas delanteras. Cómo cualquier otro insecto sus ojos están adaptados a captar los movimientos, pero están muy limitados para la observación de los detalle. Por este motivo, muchos insectos cuando se quieren dar cuenta de la presencia de la Mantis ésta ya lo tiene atrapado entre sus “garras”. Su actitud de caza es la siguiente: primero la camuflada mantis se queda inmóvil entre la maleza, o en su deseada atalaya, con las garras delanteras plegadas, al acercarse el insecto mueve ligeramente la cabeza hacía localizar sus movimientos, para cuando detecta que está lo suficientemente cerca extender con gran rapidez sus patas delanteras en forma de gancho y prensoras, atrapándolo antes de que se de cuenta la infeliz presa. Tiende a cortar los centros vitales de la víctima, devorando la cabeza y el cuello.
El cuerpo de la Mantis se ha adaptado perfectamente a este método de caza, teniendo para ello un cuello muy prolongado, con unas patas muy largas y especialmente modificadas para el agarre, para atraer al insecto hacia su boca, donde queda desmenuzado. Posee una gran movilidad en la cabeza que unido a unos ojos compuestos muy prominentes le hacen tener un campo visual muy grande.
La coloración de las Mantis Religiosas puede ser de tres tipos: verdosa, grisácea o pajiza. Esta variedad ayuda al camuflaje en distintos hábitat y se cree que el color de un individuo puede estar influido por el color del sustrato en el que sufrió su última muda.
Puede devorar cualquier clase de insectos, incluso los de su misma especie. Motivo por el cual el apareamiento es muy peligroso para el macho (mucho más pequeño que la hembra). En la mayoría de los casos una vez consumado el apareamiento la hembra devora al macho. Podría ser como una “victima de género” para el pobre macho.
Su nombre de Mantis religiosa le viene de la costumbre de posarse inmóviles con las patas delanteras dobladas, al estilo de una feligresa de rodillas en posición de rezo.
Suele poner de 100 a 300 huevos sobre una rama o en los huecos para evitar las inclemencias meteorológicas.
Son perfectos voladores, incluyendo los cambios bruscos de dirección. Pueden detectar los ultrasonidos que emiten los murciélagos cuando salen a cazar por la noche, lo que les evita ser atrapados.
Cuando es acosada mueve las patas en posición de guardia, dando la impresión que está cortando con cuchillo y tenedor, en otras ocasiones, al levantarse y mover sus patas parece está preparando la mesa antes de comer.... por eso es el estribillo de "Santa Teresa pone la mesa"

No hay comentarios: