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martes, 1 de septiembre de 2009

Quisiera ser un pájaro dormido en el bosque y soñar libremente

Las aves también requieren unas horas de sueño para reparar la pérdida de energía que consumen en su actividad diaria, así como para descansar su cerebro. Al igual que los humanos, poseen un “sueño reparador” para los días que han sufrido algún trastorno de sueño, por el perseguimiento de algún depredador, estados de alarma, etc… en estos casos la falta de horas dormidas las suplen con unos cortos sueños muy concentrados pero mucho más profundos.
Las aves de pequeño tamaño requieren un mayor tiempo de sueño al poseer mayor metabolismo cerebral. Algunas aves duermen con un ojo abierto por el peligro que presenta los posibles depredadores en los lugares donde duermen, parece ser que cada cierto tiempo dan una vuelta para cambiar de ojo y así descansar esa otra parte del cerebro. El sueño profundo en las aves es relativamente muy corto, por estar continuamente en alerta. Por lo tanto se puede decir que las aves poseen la capacidad de poder dividir el celebro en dos para que una de ellas esté siempre en continua alerta. Cuando se sienten seguras duermen con todo el cerebro desconectado.
Cuando duermen las aves esconden la cabeza bajo el ala en clara posición de percha.
Según un artículo de la revista Nature las aves cantoras mejoran sus habilidades vocales durante el sueño. Los pájaros experimentan una reorganización de las neuronas durante las horas de sueno que les ayuda a desarrollar y mejorar sus habilidades vocales. Cuando escuchan, y después imitaban, los cantos de los adultos, la actividad de sus neuronas se alteraban durante el sueño que sigue. Al despertar, sus cantos son mucho mejores.
Quizás el aves más especial en esta entrada sería el increíble vencejo, el cual no para de volar, ni desciende, ni se para, a lo largo de toda su vida, así se alimenta e incluso duerme. Para cualquiera es impensable poder dormir desarrollando una actividad, pero si esa actividad es la de volar la empresa se torna imposible. Para ello, estas aves elevan su vuelo hasta gran altitud y se dejan llevar por las corrientes térmicas. Aún así tienen que batir las alas para no descender. Su cerebro disminuye la actividad de unos de sus hemisferios para poder descansar en esos momentos, la otra parte del cerebro lo tendrá en alerta y podrá controlar el vuelo.

Un cuentico antes de irnos a la cama: Aquél irritado hombre miraba su jaula, en ella su pájaro estaba dormido. Quería escuchar su bello trino con el que cada mañana lo despertaba y alegraba el día, pero dormía, ya que faltaban unas horas para que la luz saliera. Se preguntaba ¿para qué tengo un pájaro dormido si no lo puedo escuchar cuando deseo? Su irritación crecía y el pájaro continuaba dormido. Levanto la cabeza de debajo de su ala, abrió un ojo, vio que todavía no era la hora y volvió a quedarse dormido. El hombre enfurecido meneó la jaula para despertarlo, pero el comportamiento del pájaro fue idéntico, se despertó miró a ese humano mirándole y se dijo y se durmió. El hombre pensó que del susto igual habría matado y se fue preocupado a la cama. No podía dormir al no ver reflejo de ningún movimiento en el interior de la jaula y de ese silencio que el no deseaba, ya que lo que anhelaba era oír su trinar. Al final se tranquilizó al ver removerse al mudo pájaro y al pensar que ¡para qué quería un pájaro si no cantaba!. Cuando empezó a dormirse le despertó un canto que no había escuchado antes y del que sin duda le alegraba. No procedía de la jaula, así se levantó y lo siguió hasta llegar al lavabo donde un metálico grifo se había convertido en un improvisado pájaro, de donde su chirriante gotear, mezclado de aire, le había conmovido. ¿Para qué quería un pájaro enjaulado que no cantaba cuando el deseaba y que encima seguía dormido? Se dijo… con el grifo tengo música cuando lo desee y no tengo que esperar al amanecer para escucharlo. Cogió una llave, lo desenroscó del lavabo y lo acercó a la jaula. Sacó al pobre pajarillo dormido y lo dejó en el suelo. Seguía dormido ya que todavía era muy temprano, abrió un ojo, miró, se dijo qué jaula más grande tengo ahora y se volvió a dormir. El pobre hombre no sabía como actuar así que decidió tirarlo por la ventana para liberarlo y que se buscará la vida. Cayó al suelo de la calle, miró al montón de gente que lo observaba, se dijo ahora tengo más espacio en esta jaula, se volvió a buscar un rincón aislado y se quedó profundamente dormido. El hombre se durmió feliz ya que desde entonces tenía un brillante pájaro que cantaría cuando el deseara. De reojo vio su jaula y su enorme grifo que casi no cabía en su interior. El pájaro al despertar trinó como sólo él sabía hacerlo, su canto lleno los cielos y alegro el mundo, aunque siempre pensó que seguía enjaulado y en realidad es así cuando se priva de la libertad durante tanto tiempo. El pobre hombre buscó su bien material y su satisfacción personal aunque su interior estuviera vacío, cómo vacía estaba su vida.


Adivinaza muy muy fácil ¿de quién es este ojo? Es una foto ayuda para resolver una adivinanza anterior. No es del mismo ejemplar pero es de la misma especie

2 comentarios:

Toñin dijo...

un sapo jajaja

jarnaco dijo...

menos mal que las princesas besaban antiguamente a las ranas para ver si se convertían en príncipes...porque algunos sapos tienen un aspecto que dan grima. Iré poniendo otras pistas en las adivinanzas que todavía están sin solucionar...