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martes, 22 de septiembre de 2009

La poliandria en el Quebrantahuesos

Dentro del extraordinario ciclo reproductor del quebrantahuesos la poliandria es sin duda el fenómeno más inusual. Si ya por sí el hecho de empezar la reproducción en plena época invernal nos llena de incertidumbre la formación de unidades reproductoras con tres miembros está llamada a la curiosidad e incluso a la preocupación. También se han localizado algún cuarteto pero esto es del todo inusual. Se piensa que los “grupos” poliándricos están compuestos de una hembra y dos machos. La descripción de la propia palabra así nos lo quiere decir “poli=varios, andria=machos”.
Parece ser un fenómeno relativamente nuevo, ya que hasta 1.979 no se había descrito en esta especie. Según un artículo del malogrado David Gómez el incremento de los tríos ha sido de manera visible, hasta llegar por encima del 20% en el 2000. Según los datos aportados no se han observado fuera de las unidades reproductoras europeas (no lo he confirmado si continúa igual)
En la página del Fondo Amigos del Buitre (FAB) describen este fenómeno cómo “sumamente inquietante” dando una serie de hipótesis:
- El desequilibrio intersexual, que obliga a los machos a compartir un recurso escaso, la hembra.
- La escasez de alimento, que obligaría a los machos a colaborar en las tareas de ceba. En teoría que tiene poca fuerza ya que los tríos se dan en territorios con el alimento bien cubierto, y en ocasiones, los tríos, tienen como vecinos a parejas que consiguen sacar pollos adelante sin dificultades aparentes.
- El parentesco entre machos, que explicaría su mutua tolerancia.
- La saturación del territorio, que obligaría a los machos a colaborar ante la falta de espacio para un territorio propio.
Según el artículo de Antoni Margalida, Martina Carrete y José Antonio Donózar publicado en Quercus en marzo/2007, comentan que “el crecimiento de la población pirenaica de quebrantahuesos se ha producido de forma paralela al declive en la productividad. Varios estudios demuestran que en una parte importante este fenómeno no se explica por la progresiva ocupación de cortados de peor calidad, sino que puede estar relacionado con el efecto combinado del empaquetamiento de territorios, la presencia de individuos no territoriales en las inmediaciones de comederos y la formación de tríos poliándricos”.
El estudio realizado demuestra que contra más unidades reproductoras se consolidan más tríos se forman.
Nota particular: parece ilógico pensar que en un primer momento la aparición de un tercer individuo sea beneficioso. Los quebrantahuesos son muy territoriales por naturaleza, y según las observaciones propias realizadas así lo confirman. Cualquier inclusión de “quebrantahuesos forasteros” ha ido acompañado de vuelos disuasorios e incluso golpes hasta que se ha producido su expulsión. Cuando esta inclusión es en época reproductora el daño es mayor, al interrumpir cópulas o estar en continua vigía de su territorio.
¿Qué hace a una pareja consentir un acercamiento? Esto es un enigma y es de suponer que ese consentimiento debe de ser antes del inicio del periodo reproductivo. Tenemos un dato preocupante entre nosotros que puede ser parte del motivo y es el incremento de individuos divagantes sin territorio propio y sin parecer querer “asentar la cabeza” lo que les hace entrometerse en el resto de las parejas consolidadas.
Hay datos que afirman el mutuo consentimiento entre machos, una especie de homosexuales pajariles, que aclararía el consentimiento y el pacto de no agresión entre ellos. También nos aclararía el concepto de asegurar un “territorio calidad”, dando así más importancia a la manutención de un territorio de buena calidad que a resolver conflictos sexuales.
¿Qué beneficios aporta un trío? Sin duda el aporte alimenticio en época de cría, garantizando un aporte adecuado al pollo, así como la defensa de su territorio.
¿Cuál ha sido mi observación más anómala? Hace un par de años en una puesta del Pirineo una hembra incubaba tranquilamente en su mullido nido. Con anterioridad, con su cónyuge, habían realizado un adecuado aporte de material y acondicionamiento del nido y realizado unas exitosas cópulas. Los relevos fueron los normales durante el periodo de incubación. La hembra incubaba tranquilamente un huevo pasado de fechas y con el ya desanimado fracaso reproductor, pero allí estaba ella sin querer reconocerlo. Lo curioso fue que ante ella aparecieron dos quebrantahuesos planeando por el nido, uno de ellos pasando cerca del nido (el macho con marca diferenciadora), incluso haciendo la intención de querer relevarla, ella no salió del nido y los recién llegados continuaron volando por la zona, sin la más mínima intención de que el macho de la unidad reproductora expulsara al intruso que le seguía ¿porqué esta aceptación una vez pasados de fechas de incubación?, no fue la única observación del trío…. Lo más curioso es que la Unidad Reproductora sigue siendo de dos ejemplares.

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