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lunes, 21 de septiembre de 2009

Foto Jarnaco en el Heraldo de Aragón, aunque lo que que realmente vale es el artículo que lo acompaña

Hoy en el Heraldo de Aragón, y dentro del suplemento de Frontera Azul, sale publicado un interesante artículo sobre la alimentación de las aves. El artículo realizado por María José Montesinos hace una perfecta descripción de esta faceta tan peculiar de las aves para alimentarse. Han elegido para ilustrar el artículo una de mis fotografías. Agradecerle muy mucho su gran detalle, así como la reseña en la página a este modesto blog.
El artículo con el título de “Los pájaros no van al dentista” no tiene desperdicio, y como es ilegible en la foto, lo copio textualmente ya que no le sobra, ni falta, ninguna coma:
Puede resultar difícil para los humanos imaginarnos cómo es comer sin dientes. Se trata de una decisión evolutiva que les permitió aligerar peso del pico y hacerlo más útil. En contrapartida, sólo disponen de él para atrapar los alimentos y comenzar el proceso de degustación. No es que no estén preparadas, pues disponen de un aparato digestivo capaz de suplir esa falta de masticación inicial.
El alimento entra por la boca y es tragado directamente. Justo detrás de la lengua se encuentra el orificio de lo glotis, por donde llegará la comida al esófago. Antes, algunas especies almacenan lo engullido en el buche, que, en el caso de las granívoras está especialmente desarrollado. El pájaro dispone luego de un doble espacio en el estómago para, en un primer lugar, disolver los alimentos mediante los jugos gástricos. Después, unas paredes musculosas (mollejas) trituran la comida ingerida. Este sistema se especializa en algunos casos singulares, como los quebrantahuesos, capaces de engullir huesos enteros de considerable tamaño.
La especialización por especies, en realidad, ya ha comenzado antes de la deglución de los distintos picos de cada grupo de aves. Así, las rapaces disponen de picos para matar y desgarra, las garzas para arponear a sus presas, y algunas limícolas, como archibebes y zarapitos, tienen largas mandíbulas con las que sondean los lodos y capturar a sus víctimas.
La estructura básica del pico, sin embargo, es la misma en todas las especies: Una mandíbula superior firmemente soldada al cráneo y una mandíbula inferior, con mayor movilidad, sujeta por tendones y músculos. El hueso del pico está recubierto por una vaina de queratina, que lo protege.
Siguiendo con el proceso digestivo, las aves que se nutren de carne, pescado o invertebrados obtienen grandes cantidades de energía de su comida por lo que su proceso digestivo resulta más rápido que el de aquellas especies que se alimentan de vegetales, que se ven obligadas además a tomar una mayor cantidad de alimento.
Por último, lo que no sirve se expulsa en las llamadas egagrópilas. Unas bolas con las partes óseas, pelos y demás materiales de las presas de las aves que no pueden ingerir. M.J.Montesinos. Heraldo de Aragón 21/09/09 (el que sabe sabe….)

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