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miércoles, 26 de agosto de 2009

La culebra de escalera (Elaphe scalaris).

Quizás la culebra de escalera es la más conocida y reconocida del Pirineo. Por un lado es muy posible encontrarse con ella en los terrenos secos, rocosos y con una capa vegetal dispersa y por otro lado se la reconoce facilmente por sus dos bandas longitudinales a los largo de todo su dorso, que dan el aspecto de las dos barandas de una escalera de mano. En los ejemplares jóvenes el dibujo se completa con manchas muy marcadas en el dorso, haciendo que el dibujo adquiera una forma de “H” y completando así los peldaños de la escalera. Los ejemplares "machos" poseen unas manchas en el dorso casi del mismo color que las bandas, que las une y aunque hace los peldaños menos llamativos que los jóvenes los diferencia de las hembras que carecen de ellas.
Su colorido general es amarillento u oliváceo, con las partes inferiores más claras, llegando al blanco en algunos ejemplares. En los laterales se puede observar unas manchas salteadas que le dan aspecto de moteado. Siendo especialmente llamativa la de la parte trasera del ojo.
Las hembras pueden pasar del metro y medio, mientras que los machos son generalmente más pequeños (rondando el metro de longitud). El comportamiento es típicamente diurno, es de hábito bastante tranquilo y tímido. La primera forma de defensa es la de escapar rápidamente, pero cuando se encuentra acorralado suele silbar e incluso morder al adversario pero sin causar males mayores al ser humano, al ser una “serpiente” constrictora puede aprisionar el brazo con su cuerpo con bastante fuerza para intentar liberarse, pero se cansa enseguida.
Según algunos autores no sobrepasa los 700m de altitud y en Aragón es más típico de las sierras exteriores. El ejemplar fotografiado estaba a una altitud de unos 800m y como se puede ver en el pequeño video era el guardián de la cueva. El día era muy caluroso pero la cueva emanaba una corriente bastante fría. Se nota que es una culebra termófila y buscaba su temperatura corporal adecuada.
Le falta escasamente un mes para que empiece su periodo de hibernación que le tendrá adormilado hasta finales de abril. Suelen vivir unos 20 años. Se alimenta principalmente de roedores, musarañas y pequeñas aves que atrapa y mata por estrangulamiento al rodear con su cuerpo la presa y apretar hasta asfixiarlos, luego se los traga enteros empezando por la cabeza. Tampoco desestiman a las lagartijas o los grandes insectos, aunque en mucha menor medida. Pueden recorrer largas distancias en un día.
Siempre me ha parecido muy curiosa la historia que cuenta Fernando L. Rodríguez Jiménez en su libro “reptiles y mamíferos ibéricos” el que poseo es de la 1ª edición del año 1972 publicado por la editorial LJD (DONCEL) en ella cuenta una experiencia muy curiosa que tuvo con uno de estos preciosos ejemplares: “Había un águila culebrera tratando de darle caza. Este especialista en matar reptiles –Ciraetus- no las tenía todas consigo, pues, aun presa en sus garras, la culebra se revolvía con furia y consiguió morderla; la soltó y la volvió a coger con sus garras, empezando a elevarse con ella. En esto vino una pareja de aguilillas de laguna y le dieron al águila culebrera serias pasadas, como aviones en picado. Por si fuera poco, entró en escena un cuervo grande, que quiso participar en el festín. En vistas de la fiera lucha, el cuervo se posó a distancia prudencial a observar la escena. El águila soltó la presa ante la lucha planteada por las aguilillas de laguna; el cuervo se acercó a la culebra, que estaba completamente viva, con unas pequeñas heridas de las garras. A pesar de su apetito, no podía con la defensa furiosa de la serpiente, que le plantaba cara. Por fin intervine: Cogí la serpiente, la metí en el bolsillo del anorak y me la llevé, con gran chasco de todos los afanados combatientes”
El Guardián de los cuartos


¿Sabias qué?... su hermana la culebra bastarda cuando se encuentra acorralada en ocasiones hincha los pulmones de aire, emitindo un fuerte silbido y si no surge efecto la intimidación, y se encuentra perdida, clava la cabeza en el suelo y empieza a mover el cuerpo cómo si fuese un látigo, incrementando la fuerza de los "latigazos" conforme el estado de pánico que padezca.

2 comentarios:

Toñin dijo...

Alucinante, vaya peazo bicha

jarnaco dijo...

aún no me explico con el repelus que me dan a mí las culebras en un primer momento como puedo luego acompañarlas en su camino, o echarme a su lado, para hacerles alguna foto. Hay que reconocer que la de escalera es una preciosa culebra