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lunes, 17 de agosto de 2009

El estrés en las aves

La alteración o reiteración de determinadas situaciones pueden llegar a unos puntos crónicos de nerviosismo y ansiedad, que derivan en el conocido estrés, lo que termina por conducirlo a enfermedades patógenas más importantes, como trastornos físicos. Llegando en casos muy extremos hasta la muerte.
Todos estos puntos crónicos de nerviosismo llevado al mundo de las aves termina por afectándoles de igual manera. Parece obvio que las aves enjauladas de cualquier explotación y las utilizadas como mascotas son las más propensas a estas enfermedades.
Los loros por ejemplo en puntos altos de nerviosismo a causa de alguna alteración de cambio de ubicación o pérdida de la pareja, se autolesiona, comienza a arrancándose las plumas hasta quedarse la mayor parte del cuerpo sin ellas “loro desplumado”. Esto deriva en pérdida de apetito.
En el mundo natural este tipo de enfermedades están más mitigados y por eso no se han realizado demasiados estudios al respecto (no he encontrado). Repasando algunos datos de algunos Centros de Recuperación de la Fauna Silvestre he podido ver que los ejemplares jóvenes de las grandes rapaces son las más comunes visitantes con estos síntomas a estos Centros . Todo indica que la falta de alimento, o la falta de conocimientos o inexperiencia para encontrarlo les hacen entrar en un estado crítico de ansiedad. Hay que decir que las rapaces adquieren la mayor cantidad del líquido que consumen por medio de su alimento, la falta de comida les hace padecer igualmente de deshidratación. La falta de alimento les hace deshidratarse a gran velocidad, perdiendo fortaleza muscular. Todo da que pensar que igual estos estados de ansiedad de los jóvenes,, por la inexperiencia de encontrar la comida llegará a derivarse en una “falta de interés” por hacerlo, llegando a la extremidad (una especie de anorexia pajaril, si puedo utilizar este término)
En aves de menor tamaño parece menos probable estas enfermedades, al no depender tan directamente de otros animales para su alimentación, siendo además de más variada, más abundante. Lógicamente la alteración de su normal transcurrir les afecta de manera inusual, alterando su comportamiento. Después de las lluvias torrenciales que caen algunos años con bastantes días sin parar (cada vez menos) se pueden observar muchos pájaros muertos, así como después de una gran granizada. Muchos morirán por efecto del tiempo (hipotermia, falta de alimentación) pero otros con toda seguridad por un cúmulo de ansiedad que le afecta al sistema cardiovascular.
La foto con la que comienza la entrada es de un joven buitre del año, casi recién salido del nido. Su imprudencia, su falta de fortaleza para volar o su falta de inexperiencia le atraparon en un barranco bastante cerrado de montaña. Le dejé caminando ladera arriba entre los pinos cercanos en busca de un lugar más elevado para emprender el vuelo. Según se ve en la foto su estado era angustioso por la situación, aunque dudo que me viera directamente (me acerqué oyendo sus graznidos). La foto del joven Quebrantahuesos es otra muestra de las imprudencias que comenten los jóvenes, este no “cayó” al barranco pero no era un lugar apropiado para practicar el vuelo acrobático.
La adivinanza de hoy está tirada.... ¿de quién en este pico?

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