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lunes, 27 de julio de 2009

Las Garras del Buitre (Gyps fulvus)

Aunque pueda parecer lo contrario, el Buitre no pertenece a esa clase de rapaces con la capacidad de apresar a sus presas, todo lo contrario, su disposición y morfología le han dotado de dedos potentes para poder desplazarse en el suelo. Es un buen andarín, aunque también suele desplazarse a saltitos cuando tiene prisa o es acosado. Esto le otorga un poder fundamental para sus luchas, a nivel de suelo, con sus congéneres por la escasa carroña disponible.
Sus patas son cortas y romas, con unos dedos son finos y rectos. Las uñas son más bien poco desarrolladas, generalmente cortas y poco fuertes. Como hemos dicho más adaptadas a andar que para matar o agarrar a sus presas.
La genética le ha proporcionado lo que su comportamiento necrófago ha necesitado, este comportamiento de alimentarse de animales muertos le ha otorgado una mala reputación generalizada, aunque para algunas culturas antiguas también le ha otorgado la reputación de sagrado, como en la Egipcia, donde era el símbolo de la protección y era guardián del inframundo. Es curiosa la costumbre budista (todavía realizada en algunos lugares) de utilizarlos en los ritos funerarios, en estos ritos los muertos no son enterrados y son depositados en las montañas para que los buitres se alimenten y liberen así su cuerpo del espíritu de la opresión de la carne. Recuerdo un artículo en la revista Quo (año pasado…creo) en el que el rito no deja de ser espeluznante, poniéndote la piel de gallina al leerlo, ya que según narraba la experiencia, al muerto dejado en el monte no debía ser del agrado de los buitres, así que pasado unos días tuvieron que volver y proceder a realizarle algunos cortes para que brotara algo de sangre con el que cebar a los buitres. Finalmente bajaron y purificaron su espíritu….
En la medicina tradicional de la botica y el puchero, se utilizaba el buche de los buitres para curar el mal de estómago, ya no sé el efecto curativo que poseía (mal sabor seguro…)
Dice el refranero que “más vale pájaro en mano que buitre volando”
Como curiosidad final quiero reseñar lo que para José Ramón Moragrega son sus Buitres del Hotel BuitrePalace del Mas de Buñol, Para él siempre serán como flores, ya que se ven flocecer encima de los pinos y acantilados cercanos a su magnífico comedero. Puedo decir entonces que estas fotos pertenecen a dos de sus flores (Agradecer a Loly y José Ramón, porque las dos veces que los he visitados me he sentido como en casa)

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