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jueves, 11 de junio de 2009

Una vida entre grietas aragonesas

Esta es una pequeña representación de la flora pirenaica, la siempreviva te hace descubrir que a pesar de las duras condiciones ambientales y de la pobreza de los suelos de los roqueros la vida puede escabullirse de entre las grietas para sobrevivir y dejarnos unas flores llenas de encanto. La belleza de estas plantas te hace olvidar la dureza del abrupto paisaje, así como del estado de tus ropas empapadas por el roce con el chorreante sotomonte de la humedad de la noche y de recoger los 20 litros de lluvia del día anterior.
En los suelos silíceos pirenaicos, estas pequeñas alcachofas, colonizan las grietas de las rocas y rellanos de pastos pedregosos. Su multiplicación subterránea le hace cubrir el suelo rápidamente de cantidad de rosetas. La foto corresponde al estado que presenta estos días, con posterioridad le saldrán unos largos tallos carnosos y unas preciosas flores de 12 pétalos pilosas (como pelillos en el borde) muy separados y delgados de color rosáceo. Aunque su floración más común es en agosto también hay zonas que por diversas condiciones pueden florecer en julio o de forma tardana en septiembre. Su olor es muy parecido a la de la resina.
Su nombre de siempreviva le viene de que sus alcachofas son perennes y tienen todo el año el mismo color verdoso. A pesar de ser hermafroditas su autofecundación es algo difícil debido a sus estambres curvados hacía si mismo y alejarse del centro de la flor. Cada planta muere al fructificar. Esta planta se caracteriza por soportar muy bien las condiciones extremas de calor, frío o sequedad.

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