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lunes, 1 de junio de 2009

Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio) “el bandolero”

Como si del zorro se tratase el macho de este alcaudón posee un antifaz cubriendo su cara, al estilo de un antiguo asaltador de caminos. Esta ancha franja ocular destaca de manera asombrosa de las tonalidades más claras de su garganta (blanca) de su cocorota o píleo (grisácea) y de su vientre, pecho y partes inferiores (rosa claro). Como buen bandolero posee una preciosa capa, o manto, de color marrón pardo rojizo que le da su nombre. La cola es negra con ambos lados de un blanco en la base. Las hembras de coloración más variable, con la parte superior marrón claro, mucho más apagado que el macho. Las partes inferiores blanquecinas y profundamente listadas en estrías onduladas sobre el pecho y los flancos. Su máscara es más estrecha y de color castaño. Cola marrón rojiza sin blanco en los francos.
Especie que suele clavar sus presas (grandes insectos, lagartijas, pequeños pájaros, roedores, incluso pequeños lagartos o vertebrados) en espinos, artos o púas de las alambradas como despensa para alimentarse con posterioridad. Parece ser que genéticamente la naturaleza no le ha dotado de unas poderosas garras para poder sujetar a las presas mientras se alimenta, es el motivo por lo que se piensa que utiliza las púas de los artos como perfecta herramienta para matar a sus presas y para poder desgarrar su carne. Añadido a esta habilidad posee un fuerte pico con punta ganchuda, más parecida al de una rapaz de presa que a un pajarillo (el dorsirrojo mide de 16 a 18cm). Hay autores que dicen que esta especie estival en nuestra tierra no parece guardar de esta forma su alimento en África y el suroeste asiático durante el invierno.
Le gusta los terrenos cercanos a las zonas de cultivo, arboladas, con bastante terrenos abiertos. Construye su nido de ramitas rodeados de hierba en arbustos tupidos. Nidada compuesta de 4 a 7 huevos. La incubación es realzada por la hembra durante 14 días.
Su visión en el campo es de figura ergida sobre su atalaya a la espera de su presa. Cuando se encuetra amenazado mueve la cola lateralmente.
En la Edad Media usaban a los alcaudones como aperitivo de las grandes jornadas de cetrería. Estas pequeñas aves hacían la delicia de los visitantes, en estos casos les dejaban en ayunas durante los días anteriores a la celebración y luego soltaban algún pajarillo que lo perseguía de manera incansable hasta que conseguía atraparlo. Aunque utilizaban toda clase de alcaudones el alcaudón real era el más valorado. Es de suponer que de ahí el dicho de “eres más listo que un alcaudón”. En la vertiente totalmente opuesta hay otro que dice “tiene más cabeza que un alcaudón” (Las aves ibéricas en la cultura popular de Antonio J. Pestana Salido)

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