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martes, 21 de abril de 2009

Quebrantahuesos en vuelo "El gran velero"



No te llegas a enamorar de una especie hasta que te saluda e intercambias unas miradas mutuas de afecto. Mi cariño a esta especie surgió el día que estando descansando sobre lo alto de unas peñas me sobresalto el “silbido” de aire cortado de unas grandes alas a escasos metros de donde me encontraba. Volver la mirada al punto de procedencia y ver sus largas alas negras punteadas de blanco, por el raquis color hueso, me paralizó, pero ver ladear su cabeza y quedarnos mirando a los ojos mientras duro su pasada me encogió de tal manera que me dejó inmóvil, recuerdo que le dije “tanto gusto”. He de reconocer que nunca he visto otro quebrantahuesos tan cerca como aquel, ni ha habido otro que me haya transmitido semejante impacto.
Hoy he pensado hablar un poco de su vuelo y silueta, sin entrar a reseñar las diferentes fases de muda. Aunque tengo intención de archivar en este blog alguna reseña del cambio de plumaje y de las diferencias más notables con las que el plumaje de un quebrantahuesos va pasando desde que nace hasta que alcanza el de adulto (entre los 5 a 7 años).
La silueta en vuelo de los adultos varía un poco de los jóvenes, como reseñaré en posteriores entradas. En los Adultos la silueta es inconfundible a cualquier otra especie, en la distancia puede asemejarse a la de los cuervos (aunque el tamaño lo delata), al Milano (por sus alas hacía atrás, cuando realiza un vuelo veloz) o según la mayoría de autores a un gran Halcón (¿?), otra especie comparable es la del Alimoche, aunque tampoco hay confusión probable. Lo que si es verdad que, al ver aves en vuelo todas te hacen dudar, pero al ver un Quebrantahuesos toda duda desaparece. Se puede ver que su cabeza no es de un tamaño considerable, siendo más bien puntiaguda, destaca sus anchas alas terminadas en punta y su ancha y larga cola en forma de cuña. Su color es otro factor claramente diferenciador, siendo sus alas y cola de un negro pizarroso y un contrastado pecho color pálido, anaranjado, manchado de un rojo más o menos intenso (según ejemplares).
Su planeo es totalmente plano, sólo variando de su perfil los largos dedos de las plumas primarias y su cola que le sirve de timón.
A pesar de ser el planeador por excelencia de nuestros cielos aragoneses es capaz de realizar unos bruscos aleteos para impactar con fuerza sobre el aire e imprimir a su vuelo velocidad. En estas ocasiones es observable el impacto de ambas alas por debajo por la parte inferior del cuerpo, que te hace imaginar la fortaleza del aleteo. De igual forma, la colocación de sus alas hacia detrás, en forma de cometa o de arco, le hace aumentar la velocidad de forma asombrosa. Se ha estimado que puede volar hasta los 130 km/h. Quizás lo que más llama la atención de esta especie en vuelo es que a pesar de su gran envergadura (de 2,70 a 2,90m) nunca da una sensación de ave pesada (pesa unos 7kg), todo lo contrario da esa sensación de ligereza de gran velero.
La precisión de su vuelo le otorga una facilidad de maniobras impensables para su envergadura, sus acrobacias en época de celo o los tirabuzones en los rompederos le hace ser envidiada y admirada.
Para terminar copio del libro de Jean-Francois Terrase “El Quebrantahuesos” unos apuntes interesantes: “Con un amplio movimiento. El ave baja sus alas por debajo del cuerpo, y las puntas de las alas casi se tocan. Esta maniobra tiene como objeto perder o conservar la altura de vuelo, puesto que el quebrantahuesos, con su peso ligero y su gran superficie de sustentación, tiene tendencia a ascender” “en vuelo de remonte lleva las alas planas, la cola extendida parece menos larga y los círculos son lentos y amplios”

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