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martes, 24 de marzo de 2009

Una de japoneses....

Quizás de todo mundo los japoneses son los mejores aficionados a los insectos. Y sin duda alguna, las libélulas son los más populares. El disponer en sus tierras de tanto terreno para los cultivos del arroz, al igual que numerosos arroyos, ríos e innumerables zonas húmedas le hace un hábitat idóneo para la presencia de estos increíbles insectos. Es lógico pensar que desde la antigüedad esta especie ha estado muy presente en las costumbres de estos habitantes, tanto en su cultura, como en cualquier dibujo artesanal, incluso en gravados en sus típicas campanas de bronce, aunque en ellas también es fácil observar otros insectos típicos de la zona como las Mantis religiosas o las arañas ya que están directamente relacionados con la eliminación de los insectos devoradoras de cosechas y por lo tanto considerados beneficiosas. Parece ser que todos estos gravados sobre insectos auguraban unas buenas cosechas. Cuenta una leyenda que uno de sus emperadores se encontraba cazando en una llanura cuando se le posó un tábano en el brazo y le picó. Al instante descendió del cielo en un vuelo en picado una libélula y se deshizo de él. El Emperador quedó tan conmovido e impresionado que llamó a la zona “Llanura de la Libélula” y según cuenta esta leyenda es de donde surgió el nombre de Japón (que por lo visto significa islas libélula). A raíz de esta leyenda a las libélulas se las pasó a denominar “insectos victoriosos” por su acción con el tábano. Los cascos militares fueron decorados con libélulas augurando buena suerte.
La foto la tomé en los Galachos de Juslibol en septiembre de 2008, corresponde a una libélula macho de la variedad: Sympetrum fonscolombei

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