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jueves, 19 de marzo de 2009

Quebranta "huesos" y ¿qué más?...

Una vez consumado el ciclo reproductor suelo pasar por debajo de los nidos para ver que restos óseos se han despendido del nido, así como anotar otras curiosidades que no pueden contrastarse desde larga distancia o desde el punto de observación que has definido anteriormente como seguro, nada molesto y nada visible para la especie. Resta poder de acercamiento, así como pérdida de datos, pero garantizas una total tranquilidad de la pareja (observaciones durante el periodo reproductor nunca superior a los 60 minutos). La unión de ambos métodos me hace añadir nuevos históricos cada año para entender un poco sus predilecciones alimenticias o añadir datos “curiosos”. Es lógico que cada Unidad Reproductora se base en el sustento animal de la zona donde habita o campea, pero parece también destacable la predilección al ganado ovino y casi al mismo lugar el caprino. Hago referencia a la zona por donde me muevo y en ella es lógico que salga un 70% de su alimento es a base de Ovino, siendo el caprino un 20% y el resto en otros. Dentro de estos otros aparecen restos de animales al menos curiosos como gatos o aves o vacuno o …. Fue curioso encontrar colgando de un nido una cola, en perfecto estado, de un gato persa/angora de pelaje muy cupido, por lo que no puedo llegar a entender si lo llevó como alimento o como poder calorífico para el nido. Craneos de felinos y mustéridos fueron faciles de encontrar en las zonas bajas de los nidos o entre su ramaje (seguramente encontrados muertos en las poblaciones cercanas). En las observaciones de estos últimos años se ha podido comparar la “calidad” de comida traída por los adultos para cebar al pollo antes de sus primeros 40 primeros días de vida. Destacando una considerable disminución de carne carnosa y un aumento de las huesudas (quizás debido a la dificultad en encontrar alimento de calidad en el poco tiempo que disponen entre ceba y ceba). Durante estos primeros días de vida el pollo siempre está acompañado de uno de los adultos y principalmente por la hembra que le sirve para despedazar la carne traída por el macho e ir dándosela al pollo. Otra curiosa observación fue la de ver expulsar al pollo dos grandes bolas de alimento mal digeridas por la boca y su posterior engullimiento, haciéndome pensar en el total reciclaje alimenticio (en esta ocasión el adulto que le acompañaba también comió de esa especie de egagrópila). A medida que el pollo va creciendo la dieta pasa a ser más fibrosa hasta acabar alimentándose incluso de huesos. Cuando pasa de esos 40 días el comportamiento de los adulto siempre es el mismo, al traer la pieza empieza la partición en trozos más o menos pequeños, normalmente hasta sacar la médula del hueso, después de saciar el primer apetito del inmaduro abandona el nido para que éste termine de comer la pieza y así practique con el desgarrado, troceado y engullimiento de huesos, que en muchos casos son ya de considerable tamaño.
En vistas del cambio de calidad cárnica de estos primeros días, hace imprescindible la realización de aportes selectivos para garantizar una adecuada alimentación y que el ausentamiento de los adultos no se prolongue en demasía. Si la carne es bien recibida por los adultos, no lo es menos la lana en el periodo de construcción y acondicionamiento de los nidos.
Según un artículo publicado en Ardeola por Margalida, A & Bertran, J, estimaron que el 90% de su alimento constó de la mortandad del ganado domestico presente en la zona, siendo en su dieta a base de ovino/caprino un 59% de las piezas consumidas, el ganado cunícola supuso un 25%, El vacuno/equino el 3%. Únicamente el 51% de las presas aportadas fueron huesos. La pareja estudiada mostró una selección negativa sobre el vacuno/equino y porcino

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