Seguidores

lunes, 30 de marzo de 2009

El pequeño Rey "vive le roi"

El Reyezuelo es una pequeña ave de bosques, matorrales e incluso jardines. En Aragón se dan las dos variedades, el listado (Regulus ignicapillus), menos extendido pero más común en algunos países europeos, y el Reyezuelo sencillo (Regulus regulus) del que la foto hace su peculiar definición. La foto deja de detallar lo más importante de estas aves, que es su graciosa corona en la cabeza. De movimiento muy gracioso y ágil, siendo con el cochín la ave más pequeña de Europa. Su afinado pico en forma de aguja le sirve para alimentarse de pequeños insectos, arañas y huevos de insectos de la vegetación. Cría en un nido en forma de copa colgante, utilizando telarañas y musgo. Cría de abril a junio realizando dos nidadas de unos 7 huevos.
En numerosos países es un ave considerada como el rey de las aves o el rey de los bosques. Por ello han llegado infinidad de leyendas relacionadas con él. Muchas de ellas llenas de supersticiones si se le realizaba algún daño. En Inglaterra, por ejemplo, se pensaba que la persona que maltratara a un reyezuelo o estropeara uno de sus nidos sufriría la rotura de un hueso en los días siguientes, incluso se pensaba que la leche de las vacas salían ensangrentadas. En Francia se pensaba que caía un rayo en la casa del que tocara un nido. Parece ser que en Escocia lo llamaban “Ave de la Señora del Cielo”. A pesar de esta idolatría al pequeño reyezuelo hay costumbres paganas que rayan la crueldad en lugar de a la veneración. Entre las numerosas historias destaco la siguiente, más que nada por ser la que me ha parecido más curiosa: En Inglaterra y parte de Francia era costumbre que en la mañana de Navidad se paseara por las calles hasta la medianoche, pasada la misa del Gallo o Nochebuena, salían a la caza de un reyezuelo y lo mataban, lo ataban con las alas extendidas a un extremo de un palo largo, posteriormente se salía en comitiva en peculiar ronda por las casas de la villa cantando. Después de la ronda y recoger la comida y dinero que en las casas le daban, lo llevaban en procesión al cementerio donde lo enterraban en una fosa con el correspondiente responso. Era el momento que indicaba el comienzo de la Navidad, festejándolo con canticos y bailes. Quiero entender que esta costumbre pagana es una referencia a Jesús y sus estaciones antes de su muerte y resurrección.
Lógicamente su nombre, sus costumbres y su llamativa corona le han sido protagonista de numerosos cuentos, como el siguiente infantil, del que este medioadulto quedó prendado cuando lo escuchó: Cuentan que cuando todas las aves se reunieron para elegir cual de todas ellas pudiera reinar, y representarlas, se produjeron numerosas disputas y de las cuales nadie sabía la forma más correcta para realizar la elección. Así cada ave dijo las cualidades que deberían destacar para representar al resto. Así el pavo real dijo “la belleza es una de las primeras cualidades que debe ostentar un rey” mostrando al mismo tiempo todo su bello plumaje. La lechuza objetó “lo primero es la dignidad” y siguió preguntando “veamos quién tiene más noble aspecto”. El loro gritó “lo más importante es quién sabe hablar mejor”. Así fueron hablando todas las especies hasta que el Águila exclamó “¿Qué es lo que nos eleva por encima de todos los demás seres vivos? ¿No es el vuelo? A lo que todos asintieron, por lo que prosiguió “¡elegiremos nuestro rey al ave que más alto pueda volar!”. Al terminar de decir estas palabras todas las aves levantaron el vuelo e intentaron llegar todo lo más alto que pudieron cada una de ellas. El Águila no tardó el cernirse muy por encima del resto y continuó elevándose hasta que sus fuerzas se agotaron. Antes de que empezara su descenso, el pequeño reyezuelo que hasta entonces estaba tranquilamente posado sobre la espalda de la gran águila, saltó de su lomo y pudo volar durante un instante por zonas más altas a la que cualquier águila podía llegar. Como se aprobó en la asamblea, fue coronado rey a este insignificante ave con la contrariedad y alucinamiento del Águila que no salía de su asombro ante aquella muestra de ingenio.

No hay comentarios: