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martes, 17 de marzo de 2009

Dicen que los primeros amores son para toda la vida….

…. Y eso es lo que a un servidor le ha pasado con este mundillo de la fotografía. Nunca me he considerado un fotógrafo y sin duda nunca lo seré, pero siempre me ha gustado plasmar una instantánea de lo que veo para luego recordarlo en casa o como complemento a mis archivos. Mi perspectiva de la fotografía es algo segundario al carácter de observador y amante de la naturaleza. Recuerdo con cariño el momento de la compra de la reflex Nikón F50, con mi pequeño objetivo Nikkor AF 35x80mm, de la que empecé a aprender un poquillo del tema. Destacaría de esos primeros años las fotos a aves capturadas para el anillamiento científico en el TM de Embún. La compra hace unos dos años del objetivo Tamron 200x500mm me ha servido para acercarme un poco más a los detalles y por supuesto para alejarme un poco más de las especies, con el consabido beneficio mutuo para ambas partes. Quizás sea el objetivo de la gama más barato y que de peor calidad pero con paciencia da unos buenos resultados (siempre que no se quiera un esmerado detalle o trabajar en condiciones de luz muy bajos). Llevo un espacio corto trabajando con una Nikón D200 digital y en condiciones difíciles da unos buenos resultados , así como una calidad de imagen muy superior. Pero como dice la presentación “los primeros amores son para toda la vida” y por eso me cuesta desprenderme de esa modesta F50 (la considero “muy ágil”). Os dejo una muestra de mi última salida con ella por la Sierra de Guara en la que me tropecé con este precioso esquiruelo o Ardilla roja y otra del comienzo de la primavera zaragozana.

2 comentarios:

Toñin dijo...

Donde este lo analógico eh Josele

jarnaco dijo...

sin duda...pero hay que reconocer que con la digital haces y deshaces lo que quieras.... y no tienes que esperar unos días para disfrutar de ellas....´Aún así el carrete tiene su encanto y siempre lo tendrá