Seguidores

miércoles, 18 de febrero de 2009

Tu mirada es el espejo del alma

Sin duda los ojos del Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) denotan preocupación, irá y mucho nerviosismo ante las continuas adversidades que tiene pasar cada día. Sus preciosos ojos claros rodeados del color del fuego no en todas las edades son así. Después de unos primeros meses con la vista apagada se le empieza a amarillear el iris, y normalmente al año y medio el color pasa de un marrón oscuro a amarillo y la esclerótica de un rojo sucio a un rojo vivo, con una pupila negra. Con posterioridad y con el tiempo, el iris se vuelve de un amarillo claro. Según la tabla editada por Angelika Adam y Alejandro Llopis Dell en el libro “El Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) características de la edad y proceso de muda” a los 12 meses el iris empieza a amarillear, siendo a partir del mes 17 cuando se empieza a considerar que poseen un color amarillento claro. Estos datos concuerdan con los apuntes de David Gómez que decía que los ejemplares de primer año poseían el iris marrón y los de segundo año de color amarillo. En los pollos el color es casi negro. Según parece el color rojo de la esclerótica crece y se hace de un color más intenso contra más irritado o nervioso está el ave. Dicen que los ojos son el espejo del alma, pero en realidad son las historias que ha sufrido esta especie la que la ha hecho sentirse vulnerable y debilitada. A modo de ejemplo voy a copiar otro de mis artículos archivados de David Gómez, publicado en la revista Quercus en marzo de 1998 y trata sobre la muerte de “Marboré” la gran dama de los Quebrantahuesos:

“Conocí a mi amiga Marboré durante el frío invierno de 1984. Por aquellas fechas compartía su vida con dos machos de la Sierra de Guara. Copulaba con ambos y los tres construyeron el nido y sacaron adelante su cría. Por aquel entonces comportamiento (llamado trío poliándrico) era desconocido. En 1985 participé con el cámara Richar Kemp en filmar película sobre la especie, y Marboré se convirtió en protagonista principal. Su nido y rompederos fueron escenario reales de las sorprendentes imágenes que luego fueron seguidas por todo el mundo por los documentales de la productora Survival. Nos mostró como guardaba pellejo y huesos dentro de cuevas, las cuales les servían de despensas, costumbre desconocida hasta entonces, o bien la de parasitar a los Buitres leonados, obligándoles a regurgitar la comida para luego alimentarse ella. En junio de 1987 Marboré nos sirvió para colocarle unas bandas alares a un pollo suyo que se convirtió así en el primer Quebrantahuesos marcado en estado silvestre. Dos años después, marcamos de nuevo pero esta vez con radioemisores, a otra de sus crias. Ese mismo año fui nombrado Agente Forestal del Cañón Fluvial de Balced, así que podía vigilarla y protegerla. Con la ayuda de mi amigo Pascual Garrido comenzamos a ponerle comida en los alrededores de sus nidos para que sacara a sus crías adelante. Lugares que con el tiempo se han convertido en áreas de alimentación suplementaria que el Fondo Amigos del Buitre y el Gobierno aragonés gestionan conjuntamente en la Sierra de Guara. Fueron muchos los fotógrafos que consiguieron retratarla en estos lugares y publicar los magníficos trabajos resultantes en numerosas revistas y publicaciones. Recuerdo como al alemán Eric Blumauer, que lloró sobre mi hombro cuando, a sus 78 años, consiguió retratar a Marboré. Hace un año, Marboré bajo como de costumbre a uno de esos comederos del Fondo Amigos del Buitre, en esa ocasión fue capturada y se le colocó un radioemisor, convirtiéndose así en el primer Quebrantahuesos adulto marcado de esa manera. A finales del pasado otoño, dejamos de localizar la señal de Marboré y cuando el pasado 21 de enero localicé, con dos miembros del la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, su cadáver a escasos metros de su nido que utilizó en 1996, nadie puede imaginar lo que sentí al verla abatida por la escopeta de un desaprensivo. En los últimos años son ya cuatro los Quebrantahuesos muertos por cazadores y Marboré ha sido uno de ellos, a pesar de que habitaba en un Parque Natural, catalogado además como Zona de Reserva de Caza que prohibía toda práctica cinegética dentro de sus límites. Marboré era querida por los pastores, por los ganaderos y por los niños el Somontano que presumía de tener un Quebrantahuesos en su Sierra.”

No hay comentarios: