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lunes, 26 de enero de 2009

El depósito de agua de la Naturaleza

Desde siempre hemos oído eso de “las montañas son los depósitos de agua de la Naturaleza” y en efecto lo son, ya que los cursos superiores de la mayoría de los grandes ríos mundiales se producen en montañas. Desde la antigüedad el agua dulce ha sido la principal fuente de riqueza y donde en sus cercanías se han asentado los principales pueblos y ciudades. Las grandes montañas, a causa de su gran tamaño, interceptan gran cantidad del aire que circula por todo el planeta, éste al ascender a gran altura se condensa ocasionando nubes que derivan en lluvia o nieve.
Estos días la gran cantidad de lluvia, nieve y fuerte viento ha ocasionado un vertiginoso descenso, desde las altas cimas montañosas, de agua limpia y pura por los encañonados arroyos. El regozo visual que supone ver brotar agua en cualquier rincón hacia donde diriges la mirada te hace debatir en si este “depósito” valdrá para cubrir las necesidades anuales. Todo hace pensar que por este año el pesimismo puede pausarse. Recuerdo que en el calendario pastoril salió un fin de año bastante seco, espero esté equivocado para no acordarnos del agua que seguro desaprovecharemos.
Toda esta humedad y la turbulencia del agua también han actuado de forma catastrófica en las riberas de los barrancos y ríos, ocasionando una gran erosión. En muchos casos con mucho peligro en los cursos de los ríos ante posible formación de presas naturales que pudieran ocasionar riadas devastadoras.
La foto es de un gran pino cruzado en el río Osia. Un río que en la mayor parte del año lleva un nivel de agua bajísimo y donde ahora ha aumentado su caudal hasta cerca del metro y medio de profundidad.
De igual forma el incremento del caudal de los ríos hace crecer el riesgo de perdida de viviendas, naves o verdaderas joyas de antaño, como esta casa que acoge en su interior un viejo molino (Molino de Embún bañado por el río Aragón Subordán).




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