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jueves, 6 de noviembre de 2008

Sarrios con queratoconjuntivitis

La morfología del Sarrio o Rebeco (Rupicapra rupicapra) recuerda a las cabras comunes, pero la vida en las altas montañas le ha dado una configuración corpórea más maciza y fuerte. El peso varía según sexo y la salud del individuo, en un adulto normal con buenas condiciones físicas se puede decir que los 50 o 60 kg sería su peso normal. Su cabeza es breve y se enlaza al cuello robusto y corto, sin destacar separación. El tronco es ágil y elegante, al igual que sus largas patas. Ojos negros o azulados y se hallan en una zona delimitada por dos estrías negras. El pelaje, formado de pelos recios y lana. Muda dos veces ala año de un color por lo general castaño. No es muy acentuado el diformismo sexual, aunque el macho suele ser de un tamaño superior, con aspecto más macizo y con cuernas más curvadas y gruesas en la base (pueden llegar hasta los 30 cm).
Un brote de queratoconjuntivitis está causando estragos en las poblaciones de sarrio del Pirineo. Los primeros casos de este brote infeccioso cíclico que aparece entre otras causas por exceso de población, se detectaron en abril de 2007 en Pineta. Posteriormente se fue extendiendo, aunque tan solo en Viñamala fue necesario tomar medidas. Y aunque Medio Ambiente confiaba en que el invierno pararía su evolución - son las altas temperaturas y la aparición de mosquitos los que favorecen su propagación-, las condiciones no fueron las más idóneas y la primavera puso de relieve que el brote seguía ahí.

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