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martes, 25 de noviembre de 2008

¿Por qué me miras con esos ojitos?

Para cualquier observador de la naturaleza las aves son unos animalitos altamente vistosos, por sus vivos colores y por su comportamiento. Siendo la visión una de las cualidades principales para realizar sus rituales diarios de apareamiento o alimentación.
Sus ojos son generalmente muy grandes ocupando en muchos casos más del 50% del volumen craneal (en los humanos no llega al 5%). Aunque es grande, las características son muy similares al de otros vertebrados, siendo el iris un importante elemento de control del sistema óptico.
La agudeza para detectar pequeños movimientos o pequeños detalles está caracterizada por la forma del ojo y lentes y por la densidad de células en la retina. La forma del ojo en las aves es muy diversa, pasando de los aplantados a abultados o globulares e incluso a tubulares (todas las aves poseen más células en la retina que el ser humano). Las aves diurnas poseen los ojos aplanados lo que les proporciona un gran ángulo focal (amplitud de campo) pero el plano focal es relativamente pequeño (ven mucho campo pero pierden algo de detalle). En las aves de presa diurna poseen ojos globulares (igual largura que anchura) lo que les proporciona una córnea curva y una pupila de gran tamaño que les proporciona la entrada de mucha luz dando gran capacidad visual del detalle (cómo un objetivo de una cámara fotográfica). Las aves nocturnas tienen los ojos adoptados para los niveles bajos de luz. Tienen ojos alargados y poseyendo la córnea, pupila y lente extremadamente muy grandes para captar la luz. Parece ser que las aves estrictamente nocturnas no ven en color.

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